Menos símbolos políticos y más signos monetarios

Especialistas nacionales y provinciales coinciden en que las doctrinas pierden terreno y que lo que cuenta es tener recursos el día de la votación. La génesis del proselitismo se remontaría a la Roma de Cicerón. En la Argentina, Bernardo de Irigoyen y Perón marcaron hitos
El historiador Félix Luna afirma que Bernardo de Irigoyen fue el primer dirigente político en utilizar el ferrocarril como medio de comunicación electoral en 1890. Mucho tiempo después, en 1945, Juan Domingo Perón llenó la plaza de Mayo, un hecho que se convirtió más tarde en un recurso de convocatoria en campaña electoral durante décadas. Hoy en día, los candidatos utilizan internet como un vehículo masivo de comunicación para captar la atención del electorado.

En Estados Unidos, el actual presidente, Barak Obama, recurrió al e-mail para anunciar a su compañero de fórmula y luego creó una cuenta en Facebook para mostrar su campaña. En Tucumán, sin embargo, el bajo porcentaje de conectividad en relación con la cantidad de votantes hace que la red de redes no se utilice como una gran herramienta de difusión como ocurre, por ejemplo, en la Capital Federal.

Entonces, surge el interrogante sobre qué harán los partidos políticos y, especialmente, los candidatos para sobresalir entre sus adversarios "con la mejor oferta" en tiempos de campaña.

Uno de los instrumentos al que más han recurrido los dirigentes es el marketing político, una herramienta que se remonta para algunos especialistas al año 64 A.C., cuando Quinto Tulio Cicerón escribió su ensayo "Commentariolum Petitionis", comunmente traducido como "Manual de campaña electoral". Cicerón dedicó ese trabajo a su hermano, el prestigioso orador, abogado y filósofo, Marco Tulio Cicerón, con motivo de su campaña electoral para obtener un cargo en el entonces consulado romano, que era la más alta magistratura de Roma.

Ahora bien, si "El príncipe" de Maquiavelo, de 1532, es un verdadero tratado de política y cuestiones morales centradas en el gobernante, el "Manual de campaña electoral" es un brevísimo tratado de política electoral que se concentra en la figura del candidato y sus "amigos". De hecho, este breviario pudo haberse subtitulado "el arte de hacer amigos".

En la recta final

A 64 días de las elecciones, los partidos han puesto en marcha la maquinaria electoral. La mayoría entiende que los resultados dependerán del tipo de campaña que se diseñe. Es decir, de la habilidad y la sagacidad de los partidos para promoverse con un marketing que los haga atractivos para los electores.

Pero, estos elementos no son exclusivamente determinantes. El publicista tucumano, Néstor Luna, advierte que cualquier conocedor de las lides electorales comarcanas sabe que los comicios se definen por territorio, buenos y fieles fiscales y recursos para el día de la votación. "Lo demás se asemeja al cotillón: suma, pero no resulta determinante. Ante esta realidad, discernir sobre cuestiones coyunturales resulta onanístico", afirma.

Luna agrega que, sin dudas, con la irrupción de nuevos medios de marketing, las campañas se centran de un tiempo a esta parte en la imagen más que en el contenido. "La velocidad de la información lleva a que resulte imposible cautivar al electorado a través de un cronograma de acciones, sino que se apela a eslóganes publicitarios, algunas veces difusos, pero que tratan de sintetizar en parte el contenido", asevera.

Iconografías guardadas

Además, la crisis de los partidos políticos ha relegado el uso de los símbolos. La mayoría de las listas son frentes o coaliciones que hacen que se abandone la iconografía partidaria. Este es un aspecto en el que hace especial hincapié Roberto Starke, licenciado en Ciencias Políticas (Universidad del Salvador) "Los símbolos han perdido vigencia en casi todos los distritos; es muy poca la gente que vota a un candidato, porque es peronista o radical", afirma.

El tucumano Fabián Silva Molina, diseñador en comunicación visual, asegura que importan más los candidatos que los contenidos. "Se discuten gestos, actitudes, ostentaciones. No se está discutiendo sobre política real. Aparecen temas supuestamente críticos, cuando en realidad no lo son, como la crisis energética", asevera.

En tiempos de proselitismo todo vale para intentar atraer a los votantes. Podrán cambiar o no las herramientas (viajar en tren, llenar la plaza, enviar e-mails, crear una página web), pero lo que ningún candidato puede olvidar es que durante su campaña electoral debe explotar cuatro ejes fundamentales: hablar bien de sí mismo, presentar propuestas creíbles, criticar al adversario y defenderse de los ataques.

Comentá la nota