Al menos quince heridos por violento desalojo de piqueteros en Caleta Olivia

El bloqueo que habían impuesto desde el lunes por la noche en el acceso sur a esta ciudad tres agrupaciones de piqueteros terminó en la madrugada de ayer de manera violenta. La Guardia de Infantería de la policía santacruceña cumplió la orden imperativa del fiscal federal Norberto Bellver: desalojar la ruta 3. Hubo una breve batalla campal con golpes y múltiples balazos de goma. Entre los manifestantes había numerosas mujeres y la mayoría logró huir por descampados, estimándose que los heridos ascienden a quince. Por la tarde hubo una manifestación de protesta pero antes se escucharon numerosas expresiones de repudio.
El desenlace de varios días de tensión, que incluyó la recuperación de camiones supuestamente retenidos ex profeso por los piqueteros, se produjo alrededor de las 4:30 de ayer en medio de una pertinaz lluvia, paradójicamente cuando se esperaba que el conflicto se resolviera por medio del diálogo ya que se habían entablado negociaciones con el municipio.

Incluso en la tarde de jueves, una de las principales activistas, Norma Villamayor, había señalado a Diario Patagónico que esperaban una llamada del ministro de Gobierno, Carlos Barreto, para resolver el pedido de puestos de trabajo para unos 200 desocupados, además de otras reivindicaciones sociales.

Llamó también la atención que en la noche anterior, un grupo más reducido de la Guardia de Infantería, reforzado por efectivos regulares de Gendarmería, sólo tenia ordenes de "disuadir" a los manifestantes y no reprimió.

En esa ocasión el operativo estaba al mando del jefe de la Seccional Tercera, Manuel Rodríguez, pero el oficial ni siquiera habría sido informado del segundo operativo ejecutado ayer a la madrugada, esta vez encabezo el propio jefe de la Policía de Santa Cruz, comisario general Alejandro Martín, que llegó desde Río Gallegos con un grupo mayor de efectivos de Infantería, los mismos que días atrás fueron denunciados por golpear a vecinos de distintos barrios de Caleta.

EN NOCHE CERRADA

La manera en que se desencadenaron los hechos es confusa, ya que tanto los piqueteros de las tres agrupaciones (Polo Obrero, Libertad y Trabadores Eventuales) como el comisario Martín dan versiones distintas. El jefe policial dijo que cuando sus hombres se aproximaron al sitio del piquete, los manifestantes le lanzaron bombas molotov.

Otro alto oficial aseguró que, cuando amaneció, personal de la División Criminalística se llevó al menos una decena de este tipo de explosivos caseros armados con botellas rellenas de combustible. El mismo vocero señaló que debajo de algunos camiones que estaban retenidos desde hacía dos días, se encontraron cubiertas con sus canaletas rellenas con nafta, listas para ser encendidas y provocar el estallido de un cisterna y otro vehículo con zepelín que transportaba gas, los que además habían sido "calzados" para inmovilizarlos.

Desde esa misma esfera se aseguró que había orden de rescatar a varios choferes que habían sido tomados como "rehenes", algo que fue negado por los manifestantes.

AL ESTILO COMANDO

Los testimonios recogidos por Diario Patagónico indicaron que los policías actuaron a modo de comandos ya que formaron "pinzas", avanzando por los descampados (desde ambos flancos de la ruta) y también llegaron de frente descendiendo desde una camioneta que avanzó con el motor apagado, aprovechando el declive que existe en uno de los tramos de ruta que es la circunvalación del puerto Caleta Paula.

Los piqueteros admitieron que los estaban esperando porque habían visto movimientos extraños una hora y media antes, pero los sorprendió el hecho que "se bajaron y de inmediato dispararon balas de goma y nos pegaron con palos, sin importar que entre ellos había muchas mujeres, a las que incluso también les pegaron patadas cuando ya estaban en el piso".

"Tratamos de defendernos como pudimos pero era imposible por la violencia que tuvieron con nosotros; y como pudimos nos ayudamos y escapamos hacia los campos", contaron.

Esto generó que hasta varias horas después se hablara de personas "desaparecidas" que no estaban en las comisarías e incluso varios manifestantes, acompañador por concejales, fueron hasta la Unidad Regional Norte para pedir que se les permitiera buscar a sus compañeros en la zona del conflicto, temiendo que pudieran hallar muerto a alguno.

Sin embargo, después se supo que muchos de los que habían eludido el cerco policial se refugiaron en sus casas y no aparecieron hasta después del mediodía, ante el temor de que estuvieran siendo buscados por la policía.

Aún así, se confirmó oficialmente que al menos dos mujeres fueron demoradas en la Seccional Tercera y que un hombre joven fue "blanqueado" cuando se iba a presentar un hábeas corpus, luego que las autoridades policiales negaran a los ediles que hubiera quedado gente en calabozos.

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