Al menos que prometan algo

Nada por aquí, nada por allá. Las campañas proselitistas de cara al 28 de junio no se alejan un ápice de los usos y costumbres de otros años.

Por Mauricio Maronna

Ninguna propuesta seductora, sólo un manojo de descalificaciones al adversario y quienes gozan de la caricia massmediática, travistiéndose en bailarines o cantantes. Al fin, El Gran Cuñado es lo único que levanta el ánimo de la mayoría de los argentinos.

La oposición ha caído en una trampa de la que no sabe como salir por falta de alternativas a la hora de ofrecer un menú seductor que se anime a ir más allá de lo conocido. Los postulantes anti-K recorren los canales criticando a Néstor Kirchner y, por añadidura, al rumbo del Ejecutivo.

Es decir, puso nuevamente arriba del escenario a un personaje que se comía las uñas encerrado en Olivos sin poder hacer demasiados diagnósticos porque su sucesión está a cargo de su esposa, Cristina Fernández, y porque además jamás admitiría una autocrítica sincera de su administración pese a los devaneos de algunos intelectuales kirchneristas que lo impulsan a escribir un libro que se llame "Mis errores".

Se dijo aquí que el kirchnerismo como tal dejó de existir el día que perdió el voto ya no de las grandes ciudades (que nunca fueron demasiados apegadas al estilo del santacruceño) sino de los presuntos beneficiarios del "modelo" una construcción dialéctica que sirve para no decir nada. ¿Cuál es el modelo hoy por hoy?

Kirchner podrá reconstruirse desde la provincia de Buenos Aires, donde seguramente se impondrá por el peso del aparato conurbanístico, pero aquella idea de presidir un país a garrotazos y con el miedo como estandarte se acabó para siempre.

Perderá bancas en Diputados, es cierto, pero la carencia más notoria que lo afectará si es que quiera volver a candidatearse en el 2011 para la Presidencia es que muchos de sus otrora funcionarios y buena parte del electorado ya no le teme a ese hombre que desnudó falta de cintura y afán estratégico. Sí es para reconocerle un tacticismo en el día a día muy superior a la casi totalidad de los opositores, perdidos, desflecados, con discursos ahuecados.

Las insólitas peleas de camarín entre Francisco De Narváez, Felipe Solá y Mauricio Macri estallaron durante toda la campaña. El primer postulante a diputado parece no hacerse demasiado problema por el entuerto, no se amilana a la hora de admitir que tiene "mucha plata" como para justificar los gastos de campaña y es feliz bailando reggaeton con su doble artístico.

El Acuerdo Cívico intenta sacar de las preferencias a PRO en la ciudad de Buenos Aires, algo que resultará cuasi infructuoso: los porteños ven en Gabriela Michetti a una mujer común con una inteligencia práctica fuera de lo normal y confían en Macri para el 2011. Así son los misteriosos habitantes de Buenos Aires: un reservorio progre que hoy debe estar lamentándose de sus tertulias haciendo creer que Kirchner era el centroizquierdista que lucubraban en su ideario.

En Santa Fe la campaña también es de una grisura notoria. Carlos Reutemann sigue fiel a su estrategia de campaña: recorrer 8 pueblos por día, meterse en las panaderías, en los talleres mecánicos y tomar café en las estaciones de servicio.

El poder de convocatoria del Lole sigue siendo muy alto en el interior santafesino, tanto en el sur productivo como en el norte diezmado por la pobreza. En ciudad de Santa Fe también se impondrá sobre Rubén Giustiniani pero la gran duda aparece en Rosario, territorio históricamente hostil a Reutemann y clave para que el Partido Justicialista perdiera el control de la provincia tras la gestión de Jorge Obeid.

Se escribió antes del inicio de la campaña en esta columna que para Lole sería mucho más difícil superar al socialismo en estas elecciones legislativas que convertirse en el candidato presidencial del peronismo.

Los hechos van dando la razón: más allá de las encuestas, hay preocupación en las huestes reutemistas por la "fiscalización" en Rosario, tarea que _según dicen_ es un arte que aprendió el PS en los últimos años.

El final de la historia se sabe: Binner saliendo a pegarle al Lole y Reutemann acusando al marketing socialista. ¿No hay nada más para decir?

Aunque Agustín Rossi tenga algo para decir, los chacareros no lo dejan, escrachándolo cada vez que se asoma al interior.

La indiferencia que se observa en Capital Federal o provincia de Buenos Aires es trasladable a Santa Fe, cuyos ciudadanos no solamente tendrán que votar el 28 de junio, sino también una semana después, para elegir concejales en internas abiertas y obligatorias Un dislate que la Legislatura debería corregir en algún momento.

El armazón del resultado está armado, falta lo más importante: llenarlo de contenido. Reutemann se impone en el interior más alejado de Rosario, triunfa en Santa Fe. Giustiniani será ganador en la ciudad y en otros ejidos cercanos. De las proporciones y el número de votantes saldrá el ganador. Lo demás es ficción.

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