Menos dólares, más pragmatismo

Por Julián Guarino.

Realismo puro y duro. Y una chispa de fantasía.

Hasta ahora, a cualquier persona que comprara dólares en forma periódica en una casa de cambio, se le solicitaba abrir una cuenta. En ella debía establecerse el perfil del comprador, de acuerdo a la declaración jurada de ganancias y bienes personales (en el caso de los particulares) y de los balances (en el caso de las empresas). La nueva medida impulsada por la AFIP, propone hacer lo mismo: pero el que llevará los "perfiles" será sólo la oficina que comanda Ricardo Echegaray.

Hay más. Hasta ahora, si un comprador de dólares quería, podía abrir una cuenta en distintas casas de cambio y en cada una operar hasta un monto límite establecido en base a su perfil. Así, podía hacer reiteradas operaciones en un mismo día sin problema alguno, incluso vulnerando los límites. Ahora, con la nueva reglamentación, la casa de cambio deberá registrar los datos del comprador en el sitio web de la AFIP, donde además de ver el estado de situación ante el Fisco, podrá comprobar si la suma de dólares que pretende comprar va más allá de lo que sus ganancias declaradas arrojan. En rigor, estarán hasta las operaciones que realizó ese mismo día.

La avanzada del jefe de la AFIP es la bandera más visible de una sociedad tripartita que desde hace meses completan el Banco Central (BCRA) y la Comisión Nacional de Valores (CNV). Los "éxitos" se suceden: además de controlar las operaciones de compraventa de títulos en la city, la última semana reglamentaron las transferencias de dinero desde y hacia el exterior. A eso se suman ahora más controles al mercado cambiario, una medida que si bien tiene al pragmatismo como alma-máter, es poco probable que amedrente al comprador de dólares.

Eso pertenece al patrimonio de la fantasía.

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