Con menos controles, el cinturón de seguridad está en desuso

En la Ciudad su uso cayó un 20% respecto de 2004 a medida que mermaron los controles, mientras que en el conurbano se lo pone sólo el 24 por ciento. Para los que viajan atrás, casi no existe
El cinturón de seguridad de tres puntos que se utiliza en la Argentina fue presentado en 1958 por Bohlin. El mismo Bohlin y Bertil Aldman, jefe de pruebas y homologación de Volvo, demostraron con estadísticas de 28.000 accidentes que el cinturón de tres puntos salva vidas y reduce las lesiones en un 50 a un 60 por ciento.

En la actualidad, en los países del Primer Mundo, las leyes no sólo exigen que todos los pasajeros viajen con el cinturón abrochado, sino también que todas las plazas laterales estén equipadas con cinturón de tres puntos y apoyacabeza, una combinación que refuerza la seguridad, sobre todo en caso de choque trasero. Además, la mayoría de los autos incluye un sensor que avisa si los cinturones delanteros no están abrochados.

En la Argentina sólo se requiere el de tres puntos y el apoyacabezas para los asientos delanteros, aunque la obligación del uso del cinturón también rige para todos los pasajeros. Y aún cuando las sanciones son importantes, el cumplimiento de la norma es cada vez más bajo.

Un relevamiento sobre 5.120 vehículos observados en Capital, mostró un 68% de cumplimiento en los conductores de autos particulares y un 63% en sus acompañantes del asiento delantero. Esto representa una reducción del 20% en comparación con 2004, cuando se iniciaron los controles. En los asientos traseros, se calcula que sólo el 5% de las personas se abrocha el cinturón.

Pero salvo los taxistas, los choferes profesionales, los más expuestos, son también los más temerarios: se ajustan el cinturón sólo el 35% en ambulancias, el 31% en camiones grandes, el 36% en camionetas y camiones medianos, y ningún conductor de patrulleros según informa el diario Clarín.

La irresponsabilidad crece fuera de la Capital: se estima que en el Gran Buenos Aires usa el cinturón el 24% de los conductores de autos particulares; el 17% en ciudades medianas y grandes; y apenas el 5% en pequeñas ciudades y pueblos. En autopistas y rutas nacionales, en cambio, lo utiliza el 71% de quienes manejan su auto.

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