Menos carne, más cara y con mucho menor consumo local

Cuando los especialistas comienzan a advertir sobre un fenómeno, las certezas no tardan en llegar. Este es el triste caso de la carne argentina, que ya comienza a escasear y los precios no cesan de escalar.
Los datos extraoficiales de la última campaña de vacunación antiaftosa proyectan una caída del 11 por ciento en el "stock" ganadero nacional, respecto al segundo semestre de 2008, mientras que como contrapartida nacieron más terneros de lo que se esperada.

De las 8,5 millones de cabezas que ya no se cuentan, en Santa Fe la reducción del sector fue del 8,3 por ciento, en la fatídica combinación de políticas y sequía. Es esta merma la que hace que los precios suban y entonces el consumo promedio per cápita que se proyecta descienda también de los márgenes récord de otros años, hasta los 60 kilos anuales.

En Rafaela muchas carnicerías dejaron de acudir de manera directa a las ferias a elegir los animales, porque sencillamente no hay ganado disponible, entonces optan por comprar a los proveedores que venden el kilo de media res a 11,50 pesos. Pero la cifra no es estática, ya que según advirtieron a LA OPINION los comerciantes, los precios se reajustan hasta tres veces por semana.

El impacto que tienen estos números en los consumidores es altamente negativo, ya que cada vez se compra menos carne, aunque suene ilógico decirlo en la Argentina ganadera.

Esta semana el reajuste mayorista fue de dos pesos, mismo impacto que tuvo en los cortes de mayor salida como el asado y la pulpa, que cotizan por kilo entre 23 y 24 pesos.

En tanto, la aguja y el puchero, al ser los de menor venta, son los que menos se pueden tocar en los precios, manteniéndose entre 12,50 y 14 pesos, para permitir la salida de estos cortes y la continuidad del consumo para los menos pudientes.

Los que sí se están escapando son los cortes históricamente más caros, como el matambre, el peceto, el lomo, que ya superan ampliamente los 26 pesos por kilo.

De no modificarse la política, el peso mínimo de faena, el freno de la liquidación de hembras, esta perspectiva no va a mejorar, sino todo lo contrario, pero mientras sea firme la necedad en el desconocimiento, difícil será mantener el orgullo del "país de la carne".

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