Los menores fallecidos estaban totalmente borrachos

Los sobrevivientes del motín revelaron que un agente llevó vino, sidra y cigarrillos y que bebieron demasiado.
La jueza de Instrucción formal 2 de Orán, Norma Vera, determinó ayer que los dos policías de guardia en la Unidad de Protección al Menor de la Comisaría 20 y que resultaron gravemente heridos luego del motín que protagonizaron siete de los doce internos que se hallaban en el lugar, quedarán detenidos y en calidad de incomunicados, al entender que existen indicios ciertos de que al menos uno de ellos sería responsable principal de los sucesos.

Los trágicos hechos se produjeron a partir de la 1.30 del 25 del corriente y derivaron en la muerte, por inhalación de gases tóxicos y quemaduras severas, de tres chicos de 17 años.

En tanto, otros cuatro, de la misma edad, debieron ser trasladados de urgencia ayer al hospital San Bernardo con graves trastornos en las vías respiratorias y con gran parte de sus cuerpos afectados por el fuego.

Los agentes José Arancibia (35) y Alvaro Mansilla (24) también resultaron heridos. El primero recibió un culatazo en la cabeza, propinado por uno de los jóvenes que fallecieron, y debió ser operado esa misma jornada para extraerle las esquirlas óseas que se le alojaron en el cerebro, producto del impacto. Mansilla, en tanto, quedó alojado en el hospital San Vicente de Paul, ya que lo atacaron con un destornillador afilado y le atravesaron uno de los codos de lado a lado. Ambos se recuperan y se hallan con custodia policial.

Los adolescentes muertos fueron sometidos a autopsias por el médico Manuel Guerrero, quien halló alcohol en la sangre y estómagos de todos ellos.

Hasta ayer todo parecía indicar que la situación se había gatillado por la desesperación de uno de los internos, Jesús Vides, uno de los fallecidos, por salir del recinto para pasar las fiestas con su familia, pero las investigaciones desplegadas por la magistrada apuntan ahora hacia otro origen.

En la mira

En la mira se halla el agente Arancibia, quien habría llevado vino en caja, sidra y cigarrillos al recinto y organizado una fiesta con los jóvenes -todos con antecedentes por homicidio y robo calificado- en un patio externo de los calabozos, que fueron abiertos con ese propósito.

La jueza tomó declaraciones ayer a cinco de los que no participaron de la batahola y todos -de acuerdo con fuentes tribunalicias confiables-coincidieron en señalar que Arancibia ingresó con bebidas alcohólicas y se puso a beber con los chicos, pero que cuando la ingesta llevaba cerca de dos horas, comenzó a pelear con Jesús Vides. En esas circunstancias, siempre al tenor del relato de los detenidos que no intervinieron en la gresca, Mansilla, que estaba en una oficina ingresó a ver qué pasaba, momento en que fue atacado y le arrebataron su arma.

Luego lo patearon, le pusieron un colchón encima y trataron de prenderle fuego, aunque fue ayudado por los que se autoexcluyeron de los sucesos, que lo introdujeron en un calabozo y trabaron el acceso con las cuchetas, mientras afuera se desataba el infierno en medio de un descontrol absoluto.

Evacuaron a otros cuatro chicos

En un operativo realizado en un helicóptero de la Dirección Provincial de Aviación Civil y en el que participaron médicos y paramédicos del SAMEC, coordinados por la doctora Mónica Brokowski, ayer fueron trasladados desde Orán en dos vuelos, otros cuatro de los chicos detenidos en la Unidad de Protección al Menor que resultaron heridos durante los incidentes registrados en la madrugada de la pasada Navidad.

Se trata de Pablo Sotelo (con el 15% de su cuerpo quemado, pero con profundas heridas); Alejandro Cruz, Andrés Figueroa y Exequiel Galarza, estos tres últimos con el 55% de su cuerpo quemado y con trastornos severos en las vías respiratorias.

Todos quedaron internados en el Instituto del Quemado del Hospital San Bernardo, con excepción de Sotelo, que fue derivado a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).

Se hallan con "pronóstico reservado", informaron autoridades del hospital.

Comentá la nota