Menores dividen aguas en Gobierno

El problema de los jóvenes en conflicto con la ley abrió un debate interno en el Gobierno.
Los dos ministros que tienen órbita sobre el problema piensan muy distinto sobre cómo debe tratarse a los menores delincuentes: mientras Emilio Fernández (Gobierno) motoriza la creación de espacios más duros de contención de los jóvenes, Daniel Molina (Desarrollo Humano) defiende el modelo -que hasta ahora parece tener más cabida en la gestión G-, de que las cárceles para menores no sirven y que deben dar lugar a comunidades terapéuticas. La polémica no es menor, porque en el Ministerio de Gobierno, que tiene a cargo la política de seguridad de la provincia, aseguran que el talón de Aquiles son los jóvenes delincuentes.

Fernández sostiene que no hay lugares para contener al chico que delinque sino sólo para contravenciones sociales y que el Instituto Nazario Benavídez tiene esa limitación. Molina asegura que tanto en este sitio como en el proyecto Juan para drogadictos hay casos de hasta jóvenes homicidas pero que se los trata con pedagogía y terapia porque "es más efectivo", frente a tenerlos encerrados con parámetros de castigo más que de recuperación. Los ministros coinciden en que rechazan la idea de bajar la edad de imputabilidad de los menores.

La conclusión más fuerte que saca el ministro de Gobierno con las estadísticas en mano es que hay que afianzar cuidados con los menores. "En 2008 registramos el índice más bajo de menores que delinquen en la gestión, pero esto no me pone contento porque sigue constante. Es preocupante que en 5 años de intervenir en la seguridad, hemos logrado bajar muchas cosas pero esto sigue igual", analizó Fernández.

El funcionario se mostró pesimista con el cuadro: Según él lo que los alarma es que en 2004, cuando recién asumieron, alrededor del 30% de los jóvenes en conflicto con la ley tenían 17 años y ese grupo luego pasó a los adultos que delinquen pero el número de menores delincuentes no bajó en la misma proporción, y eso que son sólo los delitos denunciados.

Según los números oficiales (ver infografía), de un total de 1.826 menores detenidos en 2008, un 65% fue por hurto. El grueso de los delitos (el 96%) lo cometen jóvenes de entre 14 y 17 años.

"Yo lo he planteado y no tengo eco todavía, pero creo que el debate debe darse, en la sociedad por lo menos. Yo participo de la idea de que el Estado tiene que generar otros mecanismos de contención de los menores. Un establecimiento donde estén contenidos por un juez de menores. Hoy se los devuelve a la casa", dijo Fernández. Agregó que piensa en "un establecimiento dotado con aulas, con un sistema que dependa del Ministerio de Educación para que tengan posibilidades de terminar los ciclos escolares, con asistencia psicofísica para sacarlos de la delincuencia y talleres para que desarrollen oficios".

Del otro lado, Molina opinó que "los lugares de encierro no sirven porque carecen de un proyecto o de una propuesta que saque al menor del mundo del delito". Y agregó que "No tenemos que comprar el buzón del problema de la seguridad a nivel nacional, esta historia de que nuestros pibes son nuestros enemigos. A mí me preocupa que se está demonizando a los chicos".

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