A menor ritmo, sigue la fuga de capitales

El Banco Central espera que en el segundo trimestre salgan US$ 2500 millones, 50% menos que en el primero; advertencia de analistas
Si la campaña electoral no se torna demasiado violenta en su último tramo, el Banco Central apuesta a que la salida de capitales se reduzca en el segundo trimestre en un 50% respecto de los US$ 5684 millones registrados en el primer trimestre del año, un pronóstico que no convence ni tranquiliza a los analistas privados.

Calificadas fuentes de la entidad oficial indicaron a LA NACION que en el período abril-junio la fuga rondaría entre 2500 millones y 3000 millones de dólares, con una "mejora relativa a partir de una mayor estabilidad en los depósitos y en el mercado cambiario" en relación con los meses previos.

Pese a este apaciguamiento relativo, la cifra refleja los nervios de los ahorristas, aunque el Gobierno podría exhibirla como un trofeo frente a los US$ 8374 millones que se fugaron entre abril y junio del año pasado. Ese techo se alcanzó durante el foco más agudo del conflicto entre el campo y el Gobierno a raíz de la fallida resolución 125, lanzada por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau.

La salida de capitales acumulada desde mediados de 2007 ascendió a unos US$ 40.000 millones. Para este año, estimaciones privadas la ubican en unos US$ 18.000 millones, frente a los US$ 23.096 millones de 2008.

Este año, tras un primer trimestre agitado, abril presentó síntomas de más tranquilidad extendidos a las primeras dos semanas de mayo, aunque ahora, faltando un mes para las elecciones, volvió a subir la demanda de dólares y a bajar la renovación de plazos fijos en pesos, según fuentes de bancos nacionales (públicos y privados) y extranjeros.

En relación con la fuga de abril, el estudio Bein estima que rondó los US$ 1600 millones, cifra que la consultora Econviews, de Miguel Kiguel, estira hasta US$ 2000 millones; en ese rango está el cálculo informal de los propios bancos. Carlos Melconian agregó que la salida fue de US$ 2500 millones en marzo, 2000 millones en abril, y que se ubicará entre 1000 y 1500 millones en mayo.

"Es difícil que se desacelere la fuga de capitales, al menos hasta julio; si en el segundo semestre queda claro el panorama político, sin un predominio visible de los Kirchner, tal vez la salida amaine", indicó un ejecutivo de un banco nacional.

Desde un banco extranjero agregaron: "En abril y mayo, la actividad cambiaria fue positiva para el Banco Central, que, además, pudo expandir el circulante, algo que no ocurría desde octubre de 2008 [cuando se eliminaron las AFJP]".

Datos no tan buenos

De inmediato, aclararon que los datos sobre la segunda semana de mayo "ya no son tan buenos, porque hubo cierta caída en los plazos fijos -ante la proximidad de las elecciones- pero, al menos, buena parte de los fondos quedaron en el sistema, ya que en buena medida pasaron a ser cuentas a la vista".

"Hasta ahora hubo corrida contra el peso, pero no contra el sistema financiero, algo que es positivo, porque una vez que el dinero sale del sistema, difícilmente vuelva a entrar", admitieron.

En ese sentido, también se explica el crecimiento de los depósitos en dólares, que para el Banco Central no debería ser contabilizado como "fuga". "De los US$ 5684 millones que salieron en el primer trimestre, cerca de 1500 millones, en realidad, se quedaron en dólares en los bancos", se atajó la fuente del BCRA. Al respecto, un informe del Banco Ciudad señala que "la dolarización dentro del sistema opera casi como una típica fuga de capitales y su profundización plantea un serio desafío para la expansión del crédito a mediano plazo".

Melconian advirtió que el fenómeno de la salida continua es "grave" porque crea más vulnerabilidad a la política económica, y opinó que el problema "no se arregla sin cambio de política o con mayor confianza". Hasta Aldo Ferrer, funcionario y ex ministro cercano al Gobierno, pidió consolidar la solvencia fiscal y externa, replantear la política cambiaria y devolverles credibilidad a las estadísticas oficiales para morigerar la salida de divisas.

Cerca de ese espacio ideológico, el economista Horacio Rovelli, del Cefid-Ar (centro de debate de la banca pública), destacó: "Pese a que hay fuga de capitales, no hay corrida cambiaria, en medio de una crisis internacional de magnitud casi sin precedente".

Rovelli y el BCRA coinciden en que el superávit comercial del año, que rondará entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, permitirá contar con un respaldo inesperado hace unos meses, aunque Melconian considera que este ahorro "se conseguirá sólo por el horrible desempeño de las importaciones", reflejado en la importante desaceleración del PBI.

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