MENOR OFERTA DE DIVISAS, SALIDA DE CAPITALES Y RECESION Los dólares de la soja: un veranito cambiario en medio del invierno

MENOR OFERTA DE DIVISAS, SALIDA DE CAPITALES Y RECESION Los dólares de la soja: un veranito cambiario en medio del invierno
La suba del precio de la soja, el ajuste cambiario y, a consecuencia de ambos, la liquidación de exportaciones retenidas, han aliviado la presión sobre el Banco Central. Un veranito en pleno invierno que le permite a Martín Redrado manejar con mayor comodidad la cotización del dólar y recuperar reservas.
Sin embargo, el panorama completo muestra otras aristas. Según algunas proyecciones de la consultora LCG, que dirige el ex ministro Martín Lousteau:

Este año, las exportaciones del complejo sojero caerían un 33 % respecto de 2008: de 22.200 millones de dólares a 15.000 millones. La brecha de US$ 7.200 millones significa una retracción de igual magnitud en la oferta futura de divisas, justo en la que es, de lejos, la mayor canilla del mercado cambiario. Además, en un mercado que hace meses luce muy demandado.

El impacto del bajón en las cuentas fiscales sería comparativamente menor, pues se calcula que la recaudación por retenciones a la soja bajaría 7 %. Claro que existe otra mirada sobre lo mismo: en el Presupuesto Nacional se había calculado que los ingresos por derechos de exportación -el grueso soja pura- crecerían 11,4 %. Hay una diferencia de 18 puntos porcentuales en contra del Fisco, y así lo que parece poco vira a mucho.

Según LCG, la producción de los cuatro cultivos principales --además de soja, trigo, maíz y girasol-- retrodecería un 34 %: dos tercios por efecto de la sequía y el resto por menor superficie sembrada. Traducido y visible: impacto sobre la actividad económica, más apremios para el Banco Central y la AFIP.

En un escenario enrarecido, el Central debe lidiar además con la salida de capitales. Que si no es toda fuga de divisas del país, cuanto menos también pega en la economía y en el sistema financiero.

Hasta ahora, el fenómeno no ha rozado algunas variables clave, como el tipo de cambio y las tasas de interes. Pero no deja de ser un factor de preocupación en el Gobierno que en el primer trimestre hayan salido del sistema 5.700 millones de dólares, luego de los 23.000 millones del año pasado. Todavía no existen cifras firmes sobre abril, pero algunos consultores ya barajan 1.500 millones adicionales.

El BCRA y la Comisión de Valores intentan, en estos días, bloquear la fuga hacia Uruguay: con obvias intenciones, se le pide al gobierno de Tabaré Vázquez información sobre las empresas y los particulares argentinos que operan en ese mercado. Y junto a la AFIP, ambos organismos monitorean todo el tiempo transacciones que ni llegan a 100 mil dólares: se dice que, por esta vía, hay más de 1.000 millones pisados. Por lo que se ve, la red sigue siendo perforada por la imaginación de los operadores.

Efecto de la misma incertidumbre es la pertinaz dolarización de activos. Aun cuando haya menguado algo, es notorio el crecimiento de los depósitos en dólares, que hoy ascienden a unos US$ 9.800 millones, han crecido 40 % respecto del año pasado y ya representan cerca del 19 % de los depósitos totales del sistema.

Ese es otro factor que gravita en el desenvolvimiento de la economía. Y si no fuese porque prácticamente nadie quiere endeudarse, aquí habría una restricción financiera extra: los préstamos en dólares están vedados, salvo para contadas operaciones de algún modo atadas al repago en divisas.

Por lo general, los escenarios preelectorales alientan actitudes defensivas; más en uno donde están en juego muchas cosas del horizonte cercano. Especulación, se sabe, hay siempre: está vez condimentada por la política y la gestión kirchnerista.

Desde el Gobierno actúan y dan señales para remachar que no habrá inconvenientes con los pagos de la deuda. Pero aun así, el dato está presente; igual que el deterioro de las cuentas fiscales y las increíbles estadísticas del INDEC.

De paso: los números del INDEC también golpean sobre las enormes posiciones en bonos atados a la inflación que tienen los propios bancos oficiales. "Yo debo pagar tasas del 1 % o más del 1 % mensual por los plazos fijos, y resulta que Guillermo Moreno me ajusta los títulos apenas 0,3 %", dice el directivo de una de esas entidades. El 0,3% fue el índice de precios de abril.

Es bien conocido que las cuentas fiscales se sostienen en la caja del sistema previsional. Menos trajinado resulta el debilitamiento de los ingresos tributarios puros: en el primer cuatrimestre apenas subieron 5,2 %, menos de la mitad que el 14,4 % previsto en el Presupuesto. Y así sólo sea para fondear los créditos hipotecarios próximos a ser anunciados o reforzar el manejo de la plata, la ANSeS le está pasando el rastrillo a cuanto depósito tiene en los bancos; incluidos algunos oficiales.

Casi sin matices, para el kirchnerismo cualquier dirigente político que se le oponga, quienquiera que critique su gestión es liberal o noventista. Autoelogios y ninguna autocrítica. Hasta se niega el bajón económico, como si un desplome del 33 % en las importaciones no revelase fuerte caída de la inversión y del consumo.

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