Por la menor cosecha, la Argentina empezó a importar vino desde Chile

La escasez y altos precios llevaron a las grandes fraccionadoras de vino de mesa a comprar detrás de la Cordillera para cumplir con contratos de exportación
Al menos dos grandes bodegas fraccionadoras, dedicadas a vinos de mesa, comenzaron ya a importar vino desde Chile para hacer frente a la escasez de stock y el consecuente alto precio en el mercado local, por la cosecha un 30% menor este año por factores climáticos.

"Hasta el momento, registramos la importación de 500.000 litros de vino tinto desde Chile. Si se tiene en cuenta que la Argentina vende, tanto para el mercado interno como al exterior, unos 1.200 millones de litros anuales, la cifra aún es pequeña", precisó a El Cronista Guillermo García, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entidad encargada de fiscalizar y regular la actividad vitivinícola.

El sector venía conversando sobre este problema desde agosto, pero recién fue en los últimos días cuando se concretaron las importaciones que, de todas maneras, están en su fase inicial. Se estima que el total importado para fraccionar vinos de mesa o finos de bajo precio (hasta $ 5,5 por unidad) podría llegar a entre 10 millones y 30 millones de litros en los próximos meses, en función de las posibles heladas que podrían producirse en noviembre y que afectarían, o no, a la nueva cosecha, que se realiza de fines de febrero a abril. Entre los principales afectados, figuran los grandes fraccionadores de vinos de mesa, como Fecovita, RPB y Peñaflor, dueñas entre otras, de las marcas Toro, Uvita y Termidor, respectivamente.

"Casi siempre se busca tener seis a siete meses de stock; con la menor cosecha, el stock hoy es cero", graficó Eduardo Sancho, vicepresidente de la Coviar (Corporación Vitivinícola, a cargo del Plan Estratégico del sector) y ejecutivo de Fecovita, cooperativa que fracciona 20 millones de litros mensuales.

En el sector comentan que ya las dos primeras compañías concretaron compras y que no faltará tiempo para que todas adquieran más en Chile, si consiguen allí la calidad que buscan. El titular del INV aclaró que, "en ningún caso, la importación superaría el 2% del total que vende la Argentina".

La escasez por la magra cosecha generó un alto aumento en los precios, que llegaron a duplicarse. "En enero, el litro de vino básico tinto se vendía a $ 1, ahora ya cotiza a $ 2. Muchos productores, que tienen stock, piensan en guardarlo en lugar de venderlo porque la rentabilidad obtenida es interesante", precisó García. Además, ese stock está en miles de manos, no en pocas, con lo cual a las empresas les cuesta conseguir volumen disponible a un valor razonable.

Quienes compraron en Chile lo hicieron a entre $ 1,80 y $ 1,90 el litro, con impuestos y costos logísticos incluidos. Habrá que ver qué hacen los productores del otro lado de la Cordillera. "Hace un tiempo, se hablaba de que costaba $ 1,6 traer vino de Chile; hay que ver si no siguen aumentando los precios allá", comentó el titular de INV.

No es sencillo importar vino de Chile. En el sector cuentan que es difícil dar con la misma calidad que en la Argentina y cumplir con el mínimo estipulado de 12,8º de graduación alcohólica, y las empresas deben mantener la calidad tradicional para no perder a sus consumidores. Además, "el vino importado no puede mezclarse con vino local y el envase o etiqueta debe consignar que su origen es Chile", explicó García, lo que afecta a la imagen de las marcas.

En tanto, Sancho comentó que las empresas están intentando importar lo mínimo posible, "más que nada para cumplir con contratos de exportación y no quedar mal con los clientes". El vino de mesa argentino se vende mucho a América latina, especialmente a Paraguay.

No es la primera vez que la Argentina importa vino del país vecino. "En 1993 se compró vino en Chile, porque una helada en noviembre de 1992 redujo la cosecha. Pero, de todos modos, representó menos del 2% del total", afirmó García.

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