Menéndez sumó otra condena a prisión perpetua y deberá cumplirla en la cárcel

Menéndez sumó otra condena a prisión perpetua y deberá cumplirla en la cárcel
Fue condenado por el secuestro y asesinato del subcomisario Ricardo Albareda, en 1979. El Tribunal de Córdoba le revocó la prisión domiciliaria. "Los guerrilleros están en el poder", se defendió. La megacausa ESMA.
El ex jefe del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, sumó este viernes su tercera condena a prisión perpetua por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Además, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba, que lo juzgó por el secuestro, tortura y asesinato del subcomisario Ricardo Fermín Albareda y los secuestros y torturas aplicados a otros nueve sobrevivientes, le revocó la prisión domiciliaria y dispuso que el represor cumpla su condena en una cárcel común.

Antes de escuchar su condena, la segunda por crímenes de lesa humanidad en Córdoba, el ex militar se defendió al asegurar que los cargos que se le atribuyen se deben a la "amenaza del comunismo" e insistió en que "los guerrilleros" están en el Gobierno "ocupando puestos" bajo "una piel de corderos".

Sin mencionar al ex presidente Néstor Kirchner o a la actual jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner, dijo que "pareciera que después de 6 años de despotismo estamos por recuperar nuestra democracia representativa, republicana y federal", haciendo alusión al recambio parlamentario.

El ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército insistió en que el plan sistemático de desaparición forzada de personas ocurrió dentro de "una guerra" que comenzó "simplemente porque estábamos en la ruta de conquista del comunismo internacional, los argentinos sufrimos el asalto de terroristas marxistas". No obstante, hizo referencia a los crímenes que se le adjudican al señalar que hubo "supuestos excesos".

Con una línea argumental idéntica a la de los juicios anteriores, Menéndez volvió a mencionar el decreto firmado por Italo Luder, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, que autorizaba el combate a grupos armados. "No fue represión a los opositores políticos de los gobiernos militares. La subversión desató la guerra desde 1960 en adelante, bajo gobiernos de todos los signos (...) de (Arturo) Frondizi, de (José María) Guido, de (Arturo) Illia, de (Juan) Perón", dijo en su discurso.

"Vuelvo a decirlo, tenemos el dudoso mérito de ser el primer país que juzga a sus propios soldados que venció por orden de y para los compatriotas", remató.

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