De la Rúa, Menem, María Julia, Jaime y mejor no seguimos.

Por: Julio Blanck.

Alrededor de la Justicia florecen refranes. Hay de todos los colores y cada quien elige el que más le gusta. Puede tomarse este: La Justicia lenta no es Justicia. O este otro: La Justicia cojea, pero llega.

Por lo tanto, sin abrir juicio sobre las decisiones que vamos a referir, basándonos en hechos de reciente factura podemos decir que demorándose quizás más de lo razonable, enredada en burocracias diversas, salteando unos intereses y apoyándose en otros, la Justicia de todos modos va haciendo su trabajo.

Un caso es el del ex presidente Fernando De la Rúa, a quien una Cámara Federal de antecedentes intachables acaba de remitir a juicio oral, paso previo a la absolución o la condena. Es por aquel recordado episodio de los cinco millones de dólares en coimas pagadas a bravos senadores opositores de entonces, peronistas ellos, para que no fueran tan opositores y aprobaran el proyecto de reforma laboral del gobierno de la Alianza, que el radical De la Rúa tuvo el honor de encabezar.

Sucedieron aquellos hechos en el año 2000. Sáquese la cuenta del tiempo que transcurrió, y el proceso aún no termina.

Junto con De la Rúa, que proclama su inocencia, están embocados un ex jefe de la SIDE, un ex ministro de Trabajo, cinco ex senadores peronistas y el locuaz arrepentido Mario Pontaquarto. Todo un collar de perlas.

Desde más atrás en el tiempo, volvió esta semana a las noticias judiciales la impertérrita ingeniera María Julia Alsogaray. Gran funcionaria en la década menemista, se retiró discretamente del poder en 1999. Por algunas cuestiones de su gestión estuvo largo tiempo detenida. No siempre fue tratada con consideración, pero es una dura de verdad y nunca abrió la boca.

Ahora volvió a la notoriedad. La Justicia resolvió rematar su bonito petit hotel, un palacete de estilo neoclásico que ella habita en el corazón de la Recoleta. La señora tiene que devolver dinero al Estado, porque su patrimonio se agrandó, durante su paso por la función pública, de manera imposible de explicar. Técnicamente eso se llama enriquecimiento ilícito. Y esa plata, 3.179.207 pesos, que según la Justicia no es de ella, ahora tiene que reintegrarla.

Es bueno recordar que Carlos Saúl Menem marchó preso a mediados de 2001 por el caso de tráfico ilegal de armas ocurrido entre 1993 y 1995. Y que ahora, senador de la Nación, soporta cinco procesamientos por desprolijidades varias cometidas en sus lejanos años de poder.

Todo esto nos lleva a una cuestión de estricta actualidad, como son las peripecias en los tribunales del señor Ricardo Jaime, que supo ser secretario de Transporte y hombre de mucho poder y recursos. Néstor Kirchner lo habilitó para todo tipo de andanzas y finalmente se lo dejó como parte de la herencia a Cristina, que hoy nos preside.

La de Jaime fue la primera cabeza que rodó después de la fea derrota electoral de junio. Ya amontonaba 29 denuncias penales en su contra, con 16 causas judiciales abiertas.

Acusado de enriquecimiento ilícito e investigado por un juez federal que también tiene su linda historia, como Norberto Oyarbide, entre otras menudencias a Jaime le descubrieron una intensa pasión por volar, que satisfacía montándose en un coqueto Lear Jet, matrícula N786YA, propiedad en los papeles de una empresa con sede en Costa Rica. La Justicia determinó que se habían gastado 267.000 dólares para costear numerosos vuelos. Se sospecha que no siempre fueron para atender cuestiones de Estado.

Hoy el avión está en un hangar de Montevideo y Jaime, se supone, descansa en Brasil. Allí tiene matriculado un yate en Angra dos Reis, bonita playa cercana a Río de Janeiro.

Quizás dentro de una década sigamos hablando del señor Jaime. Y quizás no sea el único de los personajes del kirchnerismo que se vea en estos bretes.

Excluimos, desde ya, a la señora Presidenta y a su señor esposo, cuyo patrimonio creció un 572% desde el día que Néstor llegó a la Presidencia.

En su última declaración de bienes la señora Presidenta reconoció tener 46 millones de pesos, tan superiores a aquellos 6.851.810 pesos declarados por Kirchner en 2003. Pero nos atrevemos a borrarlos de toda predicción funesta porque, como afirmó ella, "pocas declaraciones juradas están tan claras".

"Donde hay poca justicia es grave tener razón", dijo el poeta español Francisco de Quevedo.

"El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan", escribió el chileno Pablo Neruda.

Cada cual puede elegir la frase que le guste más.

Comentá la nota