Mendoza perdió mucho terreno respecto de San Juan y San Luis

Mendoza perdió mucho terreno respecto de San Juan y San Luis
Mientras el gobernador Jaque y los políticos locales debaten cómo financiar el déficit operativo del funcionamiento de la Provincia, los vecinos consolidan sus proyectos de crecimiento.
En Mendoza falta plata para gestionar las obligaciones básicas del Estado. Falta agua. Faltan emprendimientos para contener la mano de obra. Faltan políticas para proteger las exportaciones. En definitiva, la provincia aparece inmóvil, sin un horizonte hacia adónde avanzar. A la par, el malhumor social no tiene techo.

La culpa de todos los males que afectan a los mendocinos, según Celso Jaque y su equipo de ministros, es de la crisis mundial. Sin embargo, alrededor de nuestra provincia, San Juan y San Luis avanzan sobre objetivos claros sin que las pálidas vicisitudes de los desfasajes de las finanzas mundiales hagan mella en los ejes centrales de las administraciones políticas.

Compañeros

Las tres provincias del viejo Cuyo tienen gobiernos peronistas. San Juan, conducida por el kirchnerista José Luis Gioja, mantiene indemne su alineamiento con la Nación, y San Luis, gobernada por el antikirchnerista Alberto Rodríguez Saá, da la pauta de que el sostenimiento de un rumbo exitoso de la administración provincial es independiente a ser o no ser incondicional al poder central.

A Mendoza, la obediencia debida al kirchnerismo no le dio resultados en términos de crecimiento económico y proyección como a San Juan, mientras que San Luis sostuvo la misma impronta que gobierna los destinos provinciales desde 1983, manteniendo la independencia de la Nación. San Juan, en los últimos años –como San Luis desde que el país retomó la vía democrática– incrementó notablemente la infraestructura, en comparación con nuestra provincia.

Según el gobernador puntano, el secreto de la fórmula que comenzó su hermano Adolfo Rodríguez Saá es "mantener un presupuesto equilibrado, destinando alrededor del 50% a las cuentas de inversión". Bien puede ser esta una lección para Jaque, quien no pudo derivar un porcentaje tal de los ingresos provinciales a inversiones en su primer año de gobierno, mientras que en el segundo ni siquiera pudo mantener el equilibrio, generando $500 millones de déficit en un presupuesto cercano a los $7.000 millones.

La salida de San Juan tras la enorme crisis que terminó de estallar en la gestión del radical Avelín estuvo vinculada a la consolidación de la actividad minera. A pesar de las críticas que ésta genera, Gioja se puso al frente de la defensa de la exploración y la extracción, y armó un nuevo modelo de provincia en torno a la actividad de las empresas mineras. Claro que, para poder avanzar con su plan, antes hizo política para convencer a sus comprovincianos de que ése era el mejor camino para enderezar el presente sanjuanino.

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