"En Mendoza hay mucho talento pero muy pocas oportunidades"

Mañana, en una única función, el Quintanilla se vestirá de fiesta, ya que en sus tablas se exhibirá la obra Sueño que canto y cuento. Antes de la presentación, la soprano mendocina que triunfa en Italia, Beatriz Fornabaio, dialogó con Protagonistas acerca de la apuesta, entre otros temas.
Mañana a las 21.30, las tablas del teatro Quintanilla (subsuelo plaza Independencia) se convertirán en el escenario escogido para que tres brillantes artistas, como la soprano radicada en Italia, Beatriz Fornabaio, Pinty Saba y la pianista Tatiana Takhmanova reflejen en escena la obra Sueño que canto y cuento, basada en los libros Sueño de sueños de Antonio Tabucchi (escritor italiano contemporáneo) y Ficciones del argentino Jorge Luis Borges.

En una única función, este espectáculo poético reunirá en escena dos grandes artistas mendocinas de reconocimiento internacional que pretenden hacer soñar y pensar al mismo tiempo.

Antes del estreno, Protagonistas dialogó con Beatriz Fornabaio, una soprano mendocina que desde hace diez años brilla en Italia logrando el reconocimiento internacional.

¿En qué consistirá Sueño que canto y cuento, una propuesta por demás novedosa?

Consiste en contar cuentos y cantarlos, los cuentos son extraídos de dos libros: Sueño de sueños de Antonio Tabucchi, en el que el escritor relata los sueños que podrían haber soñado otras personas, todos personajes importantes dentro de la historia como Goya, Lorca, entre otros; también hemos incluido Las ruinas circulares de Jorge Luis Borges. Estos cuentos se entrelazan con música de Debussy y arias antiguas de Caldara, Pergolesi, Duni y Marcello, entre otras, para obtener como resultado la materialización de los sentimientos del ser humano como el amor, el miedo, la locura y la muerte. Un trabajo interesante y novedoso, en cuanto al intercambio de roles. Todo se suscita en un ambiente onírico.

Uno de los objetivos de la obra es que el espectador sueñe los sueños de otros, ¿es fácil lograr ese propósito?

Creo que sí, porque todo ayuda, el relato ayuda a que el espectador ingrese a una situación como de niño que escucha un cuento, y la música es particularmente interesante, quizá no sea la más popular, pero crea el ambiente justo para cada cuento. Todo ello, sumado al piano, con la música de Debussi, hace que el espectador pueda parar el tiempo y soñar con los ojos abiertos.

¿Por qué escogieron los textos de Tabucchi y Borges para la obra?

Es un espectáculo que he realizado mucho en Italia, país donde resido desde hace mucho tiempo. Lo lindo de esto es que son todos sueños y la elección del Sueños de sueños de Tabucchi es porque es un autor contemporáneo con una lectura relativamente fácil en palabras. Sus historias son muy breves pero concisas. En el caso de Borges, porque en su cuento el personaje se da cuenta de que está soñando y tiene mucha conexión con lo que imaginábamos.

Hace dos años que no pisás escenario mendocino, ¿qué expectativas tenés para esta presentación?

Las mejores, tengo muchas ganas de reencontrarme con las personas que me siguen y me han apoyado en mi carrera y también lo vivo como un desafío personal. Me encanta poder hacer cosas en Mendoza y llegar con obras novedosas, pero no siempre es fácil.

Estando lejos de tu tierra natal, ¿cómo ves el ámbito cultural de la provincia?

Veo que Mendoza tiene muchos talentos pero hay muy pocas oportunidades. No sé qué es lo que falla, no sé cuáles son los intereses que se persiguen, pero es lamentable. Me entristece que haya grandes cantantes, dentro del mundo lírico, que viven afuera y no tengamos, a veces, la posibilidad de ofrecer un curso para la gente que estudia canto. Hay gente como Verónica Cangemi que está haciendo una carrera formidable en el exterior y nadie acá la reconoce. Sé que tanto Fabiana Bravo, como Verónica o yo estaríamos felices con hacer cosas aquí, pero bueno, parece que siempre es uno el que tiene que buscar, proponer y ya no estamos para eso, no me parece que tengamos que pedir por favor para actuar en Mendoza. Si la gente de Mendoza me pide que haga espectáculos gratis, para beneficio de alguien, lo hago, como lo estoy haciendo en Italia y en diferentes países de Sudamérica, pero acá nadie me pide nada, no hay reconocimiento.

¿Esta situación te duele como profesional?

Y claro que duele, en Italia me dan reconocimientos por mi labor y acá nada. Ojo, no busco reconocimientos sino respeto. Acá, para actuar, me piden una audición y creo que no corresponde, son muchos años de trayectoria. Pero bueno, nadie es profeta en su tierra.

Lograste traspasar la frontera llegando a Italia con un gran esfuerzo, ¿cómo vivís esta experiencia?

Es cierto que todo lo hice con mucho esfuerzo y sacrificio, dejé muchas cosas para llegar adonde estoy. La verdad que la experiencia me sirvió en lo personal y profesional, pude salir de lo tradicional e incursionar en lo contemporáneo. Pude descubrir un mundo diferente al que estaba acostumbrada, desde el punto de vista musical, todo es distinto, requiere de una presencia escénica distinta.

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