CGT Mendoza: En el Gobierno no quieren a Picco, pero Adaro lo defiende

Aunque el apoyo o no al gobierno de Celso Jaque se convirtió en una de las principales diferencias en el interior de la CGT mendocina, desde el Ejecutivo prefieren mantenerse al margen de la pelea que podría definirse mañana en un plenario autoconvocado por buena parte de los dirigentes de peso para que el secretario general -Roberto Picco- quede afuera de la conducción hasta que en marzo haya elecciones.
La pelea viene desde hace tiempo debido a las manifestaciones públicas que Picco ha tenido sin el consentimiento del resto de los directivos. Entre sus expresiones, se ha destacado la crítica hacia el gobernador, Celso Jaque, y su gestión al calificar a Mendoza como "la provincia de la injusticia social" poco tiempo después de las elecciones que perdió el PJ en junio.

En el Gobierno prefieren no hablar del tema. De hecho, ayer el propio Jaque no quiso opinar cuando fue consultado en San Rafael sobre la movida sindical. Pero también es cierto que hay cierta satisfacción gubernamental ante la posibilidad de que el secretario pueda irse antes de tiempo. Igual, ese sentimiento generalizado en el Ejecutivo no se condice con las expresiones del ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien aseguró ayer "haber trabajado bien" con el cuestionado sindicalista.

"No queremos dar una opinión formal porque no corresponde, pero Picco siempre ha hablado mal y hasta con mala intención del Gobierno", admitieron desde Peltier al 300. En este sentido, Adaro, explicó que la agrupación de los trabajadores posee una vida institucional propia y que no corresponde que el Ejecutivo se meta.

De todas maneras, advirtió que -como Partido Justicialista- existe una relación estrecha con muchos gremios y que la aspiración general es que el resultado del proceso de discusión que se ha iniciado dentro de la Confederación se convierta en el comienzo de un camino de unidad entre los gremios. "Mientras más dispersión, más difícil es afrontar los diálogos y los consensos necesarios con los trabajadores", opinó. Agregó que la relación con la CGT y con Picco ha sido "la que corresponde". "Hemos logrado muchas cosas juntos y hemos tenido mucho trabajo en común", comentó.

Esta opinión es contraria a la de la mesa grande del PJ que, en julio, cuestionó la actitud de Picco por pedir -después de tan malas elecciones- que caducaran las autoridades provinciales del partido cuando, en un año, sólo había asistido a "tres reuniones de la mesa". Un mes y medio después, el mismo Adaro estuvo en la cuerda floja por haber asistido a un acto convocado por Picco, quien no sólo ha fustigado a Jaque sino también a sus principales colaboradores: Raúl Leiva y Alejandro Cazabán.

"Muchos de los funcionarios de esta gestión somos de extracción sindical y esa característica nos ha servido para ampliar el diálogo y disminuir los conflictos sociales", aseguró Adaro al mismo tiempo que dijo respetar el espacio de Picco, quien surgió como líder de un proceso de unidad.

El funcionario dice comprender la lógica por la que atraviesa la CGT en la actualidad y, por eso, no quiere meterse. No obstante, aclaró que este tipo de procesos "siempre terminan en una unidad mayor de los trabajadores y nunca en un desmembramiento". Roberto Picco ayer tampoco atendió su teléfono para explicar qué piensa hacer el lunes.

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