Mendoza: Cobos se juega la carrera al 2011 y el Gobierno apunta a cerrarle el paso

El mendocino confía en arrastrar votos a su lista. Desde la Rosada van en ayuda del PJ.
Mediodía en Guaymallén. La gente va despoblando las calles rumbo al almuerzo y la siesta. Uniformes escolares irrumpen de pronto, en oleada. Una colegiala recibe el folleto que reparten los candidatos frente a la Municipalidad -bastión del peronismo- y pega el grito: "Vamos a sacarnos una foto con Cobos". Al instante, los chicos están posando como egresados en Bariloche junto al radical Ernesto Sanz y la cobista Laura Montero. ¿Y Cobos? Es el retrato del vicepresidente el que figura en la portada del folleto que la adolescente exhibe como un trofeo.

"Gente de Cobos", es el lema del frente que amontona a cobistas con radicales que no hace tanto impulsaron la desafiliación "de por vida" del ex gobernador vice por pasarse al kirchnerismo. Cobos aspira a capitalizar la popularidad que acentuó aquí con su voto "no positivo" en el Senado y pretende transferirla a una lista en la que su nombre no figura, poblada de dirigentes de escasa fama.

No le resulta sencillo. Por eso, tras largos rodeos se decidió a ser la cara de la campaña y blanqueó la necesidad de ser profeta en su tierra para anotarse en la carrera presidencial del 2011. En la Rosada tomaron nota y para cortarle las alas en su propio nido reforzaron con generosos fondos al gobierno del ultracristinista Celso Jaque.

"La estrategia de transferir los votos ya fracasó en el 2007", recuerda el consultor político Santiago Alé. El día en que Cobos se consagró vicepresidente, su fórmula provincial caía a manos del PJ. Y en su bunker hubo más lágrimas que burbujas de champán.

"Hay muchos indecisos, pero la mayoría tiende a inclinar su voto cuando se le pregunta por los candidatos de Cobos", asegura el encuestador del cobismo, Alberto Isuani, que da apenas 3 puntos de ventaja a la lista del vicepresidente, uno menos que la medición encargada por el Gobierno a Analogías.

Tarde fresca en Luján de Cuyo. Gloria, dueña de la casa donde funciona el centro de jubilados Caminando por la Vida, tiende una bandeja al huésped que llegó desde Maipú, atravesando la ruta del vino. Espera que Adolfo Bermejo, el intendente peronista del municipio vecino, le hinque el diente a una torta frita para transmitirle el "mangazo": un espacio propio. El pedido no encaja con la prédica de quien se postula a senador nacional, pero Bermejo le pide a su acompañante que tome nota y la presenta. "Es directora del Instituto Provincial de la Mujer", dice. Gloria se anima. "Nuestro intendente no nos da bolilla", se queja.

El municipio de Luján está en manos del Partido Demócrata, refugio centenario de políticos conservadores, en una provincia donde el perfil social es conservador. Los "gansos", apodo que se remonta al cuello duro de las familias tradicionales, suelen ser los terceros en discordia. Pero un mes atrás el Gobierno recibió una encuesta donde desplazaban al PJ del segundo lugar. Y sonó la alarma. Cuentan que Juan Carlos "El Chueco" Mazzón, un operador todoterreno y, para más, mendocino, viajó para alimentar el presupuesto publicitario. Y los candidatos a senadores repuntaron. En cambio, se mantiene la amenaza de un fuerte corte de boleta para diputados -de la que no está exenta la alianza cobista- en favor del demócrata Omar de Marchi, el más conocido de todos los candidatos.

La campaña empezó a tomar calor la última semana, a contramano de la llegada de las primeras heladas. Hay profusión de afiches, pero ninguno pegado fuera de las carteleras. Todo en Mendoza es tan prolijito como el trazado de las acequias que surcan la provincia. Será por eso que sorprendió el nivel de agresividad con el que salieron a cruzarse Cobos y Jaque, acompañando denuncias que intercambiaron sus comandos electorales. De uno y otro lado se acusaron de mentirosos. Y eso fue lo más suave. "Están al borde de trasponer el umbral de tolerancia para el mendocino medio", opina un experimentado periodista local, a punto de jubilarse.

Aunque en el barro todos suelen quedar salpicados, cobistas y peronistas aseguran estar sacando rédito de la trifulca. "Lo sacamos a Jaque de la cueva", comentó un operador del vicepresidente, aludiendo al vano intento del peronismo de dejar al gobernador fuera de la campaña, para que su imagen negativa (orilla el 70 %, según mediciones de Julio Aurelio) no dañe a sus candidatos.

En el oficialismo admiten tropiezos de Jaque en el área de seguridad, pero consideran que la ayuda del Gobierno le permite salir a comparar el ritmo de obras con la de su antecesor. Apuntaría así a erosionar la credibilidad de Cobos e intentar el "batacazo". Después de todo, dicen, el vice es el que más arriesga en esta partida.

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