El mendocino amigo de Kirchner que manda en el Nación

Es amigo del ex presidente desde la adolescencia, cuando vivió en Río Gallegos y compartieron salidas. Entró al banco a los 18 años y ahora es el gerente general con amplios poderes. Suena para ascender a la presidencia.
Como obsequio del año nuevo, el mendocino Juan Carlos Fábrega podría convertirse en el presidente del Banco de la Nación Argentina. Por cosas del destino, como reconocimiento a su dedicación al trabajo o como recompensa por haber intercedido ante el juez Norberto Oyarbide

-quien sobreseyó a Néstor Kirchner y Cristina Fernández en la causa por presunto enriquecimiento ilícito-, el actual gerente general del banco es sindicado como un candidato firme a ascender al máximo cargo de la entidad para la que trabaja hace más de 40 años.

"Son sólo trascendidos, comentarios", confió el propio Fábrega a su círculo íntimo luego de que la novedad se instalara en los matutinos porteños el fin de semana pasado. Y aunque la concreción del nombramiento sólo depende de los Kirchner, tiene muchas posibilidades. Es que el vínculo del mendocino con Néstor Kirchner data de muchísimos años: se conocieron cuando ambos eran adolescentes.

Nacido en Mendoza hace casi 61 años (los cumple el 10 de enero), Fábrega se trasladó a los 15 junto a su familia a Río Gallegos, Santa Cruz. No fue por elección: su padre era militar y fue enviado a principios de los ’60 a la provincia patagónica, a la misma ciudad donde vivía Kirchner.

Tres años después de haber llegado, se recibió de perito mercantil en el colegio salesiano y aunque el ex presidente fue a otra escuela (egresó como bachiller del Colegio Nacional República de Guatemala), la vida les hizo compartir el mismo grupo de amigos y, por lo tanto, las salidas y aventuras. "Eran de la misma camada", sostienen quienes lo conocen de cerca.

Fue en Río Gallegos donde Fábrega tuvo su primer y único empleo hasta ahora, cuando ingresó como auxiliar en el Banco Nación a los 18 años (en noviembre de este año, recibió una medalla por su trayectoria). Pero el servicio militar lo trajo de nuevo a Mendoza.

Acá, se casó con una tupungatina y tuvo tres hijos (un hombre que hoy tiene 37 años y dos mujeres de 34 y 28), que le dieron tres nietos (él último nació hace días). Su primer trabajo en Mendoza fue en la sucursal Maipú del Nación y ahí comenzó una carrera que no conoció de fronteras: llegó, entre tantos destinos, a las sucursales de Tierra del Fuego, Santiago de Chile, Montevideo (Uruguay). Sólo paró en su itinerario dos años para hacerse cargo de la gerencia comercial de la AFJP Nación, que dependía de la entidad financiera.

"Toda la vida ha entrado a las 7.45 al banco y se ha ido a las 22". Con esa frase, sus allegados describen a Fábrega. Y pese a que durante cuatro décadas fue cambiando de casa e incluso se separó y volvió a casarse, algo no se modificó: su relación con Kirchner. Su amistad con el ex presidente se mantuvo intacta y estuvieron en contacto siempre. "Ha sido toda la vida amigo de Néstor", admite su gente cercana.

Esa estrecha relación le posibilitó en octubre de 2003 (año en el que Kirchner asumió la Presidencia de la Nación) convertirse en el gerente general del banco. La ex ministra de Economía Felisa Miceli, que en ese momento era presidenta del Nación por decisión de Roberto Lavagna, ascendió a Fábrega (que competía con el otro subgerente general, Juan Carlos Propatto, un brillante economista, profesor de la UBA y también funcionario de carrera), al cargo que aún mantiene pese al cambio de presidente y de varios ministros.

De muy bajo perfil, todos sus compañeros le reconocen su capacidad técnica y operativa. Es más, todas las fuentes porteñas coincidieron en señalar a Fábrega como un conocedor de los empleados y el funcionamiento interno del Nación en todo el país. "Operativamente, es él quien maneja el banco", sintetizó una de ellas.

Fábrega sólo rompió su bajo perfil en la reciente campaña por la elección de autoridades del gremio de los bancarios, cuando apareció en unas fotos junto al titular de la comisión interna del Nación, Hugo Dessal, el principal enemigo interno del ahora preso Juan José Zanola.

Una de esas fotos, en la que también aparece Carlos Heller, el diputado kirchnerista y ex mandamás del Banco Credicoop, fue usada en carteles en el microcentro porteño por Dessal para intentar contrarrestar el favoritismo de quien finalmente ganó la elección, Juan José Zanola (ahora reemplazado por otro mendocino, Sergio Palazzo).

En los últimos días, corrió fuerte la versión de que el mendocino dejaría la gerencia general para ocupar el puesto de Mercedes Marcó del Pont, la presidencia de la entidad bancaria. Las versiones apuntan a que se trataría de una recompensa por haber mantenido contactos con el juez Oyarbide que habrían facilitado el sobreseimiento de los Kirchner en la causa por supuesto enriquecimiento ilícito.

Esas mismas conjeturas sostienen que Marcó del Pont ya no es de la confianza de la Presidenta y su marido y, por lo tanto, no le renovarían el mandato que vence en los próximos días.

Por ahora no hay nada firme. Fábrega (que ahora viene a Mendoza cada 20 días para ver a sus hijos) dice que son puros "comentarios", mientras espera una definición. Y aunque Los Andes intentó comunicarse con él, tanto en Buenos Aires como acá, para hablar de su pasado y su futuro, la respuesta de sus allegados fue la misma: no va a hablar con la prensa porque ante todo quiere mantener su bajo perfil.

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