Méndez lo hizo

Méndez lo hizo
CENTRAL 2 - RIVER 1: De la mano de Jesús, Central consiguió su tercer triunfo. El volante, alma del puntero por ganas y fútbol, le hizo pagar a River el pecado de haberlo dejado ir. Al equipo de Gorosito no lo salva ni Dios...
La paradoja de esta semana para River se llama Jesús Méndez, aunque este nombre, circunstancial y pasajero, será reemplazado por otro a la brevedad. El presente millonario invita a eso, a que jugadores descartados hace no tanto, que deberían estar triunfando con su camiseta y no con otra, juegan un partido descomunal, guiados por su propio talento pero también por el despecho, el rencor y las ganas de revancha. El cinco de Central jugó para demostrar, y vaya si lo hizo, que River se había equivocado con él, en una posición en la que el Millo compró de apuro al paraguayo Paniagua y lo usó de titular sin conocerle ni la voz, e hizo regresar de un retiro de tres años a Almeyda. Por más que el Pelada haya jugado un buen partido, su presencia y el hecho de que haya sido de lo mejor de su equipo ilustra qué profundo es el sótano de Figueroa Alcorta.

Méndez tuvo energía para presionar, pulmones para desbordar y fútbol para hacer jugar a un Central lleno de juveniles voluntades. Ninguno de estos atributos los tuvo River.

La adrenalina de Méndez y su pandilla marcó el ritmo del juego. El partido tuvo el paso que propuso Central, que con una presión asfixiante ahogó la titubeante salida visitante y obligó a River convivir con un compañero indeseable: el pelotazo. Para colmo, en el primer centro serio Burdisso cabeceó con la misma facilidad que Luisao lo hizo el sábado en el mismo área (pese a estar marcado por Cabral, quien se cayó solo) y puso el primero. Desde afuera, Gorosito miraba cómo su equipo mostraba los problemas de siempre: nulo desequilibrio por los laterales, nulo circuito de juego ni individualidades que manden en el uno contra uno. Fabbiani aislado, Ortega lejos de la pelota, y el partido en el bolsillo de Central.

Recién respiró algo el Millo cuando Central cambió el aire sobre el final del PT. Almeyda casi la mete desde 40 metros y Buonanotte lo perdió cuando Fabbiani le había bajado una pelota de manera impecable. Central se tiró atrás y lo dejó venir, pero River siguió chocando contra sus problemas de siempre. Encima, Fabbiani tuvo una chance en el área chica, pero resolvió con una displicencia que da para pensar si el Ogro entiende en qué lugar está y en la situación que vive su equipo. Dos minutos después, Mendez se llevó a la rastra a todo el sector izquierdo visitante, y metió el centro mortal para el segundo. Solamente cuando entró Mauro Díaz el equipo de Pipo mostró algo distinto. El gol, de carambola, le puso incertidumbre al resultado, pero desde el juego nunca estuvo en duda quién mandó toda la noche. Méndez lo hizo.

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