Las memorias, la vía para dar su versión de la historia

Bush, Rice, Cheney, Rove y Rumsfeld se lanzaron a escribir libros
NUEVA YORK.- Con su sostenido bombardeo de discursos y apariciones televisivas, el ex presidente Dick Cheney se ha constituido quizás en el vocero de las críticas republicanas al presidente Obama. No es mal momento, por lo tanto, para que salga al mercado en busca de un multimillonario contrato por su libro.

Cheney busca activamente un editor para las memorias de su vida política y como funcionario de cuatro administraciones presidenciales, un trabajo que se sumará a la ya inusualmente profusa colección de libros de miembros de la presidencia de George W. Bush, que servirán para refutar todos los textos ásperamente críticos aparecidos mientras sus autores estaban en funciones.

Quienes ya están trabajando a toda máquina para cumplir con los plazos de entrega de los editores constituyen una especie de taller informal de escritores que alcanza proporciones históricas: el ex presidente Bush, la ex primera dama Laura Bush, la ex secretaria de estado Condoleezza Rice, el ex secretario del tesoro Henry M. Paulson Jr., el ex secretario de defensa Donald H. Rumsfeld y Karl Rove, ex cerebro político de la presidencia.

En su nueva vida de escritores, los ex miembros del gobierno de Bush se mantienen en contacto permanente para comparar borradores e intercambian consejos de estilo, según cuentan sus amigos y sus actuales o ex colaboradores.

La inminente avalancha de libros es un reflejo de lo que los ex funcionarios del gobierno de Bush describen como un deseo de producir su propio bosquejo de la historia, después de haber tenido que masticar bronca durante tanto tiempo por los textos de periodistas y colegas disidentes que redactaron primeras, segundas y terceras versiones antes que ellos.

A ese entusiasmo se suma el hecho de que Bush y su equipo no tuvieron una voz que los defendiera durante la campaña presidencial del año pasado, dado que entonces hasta el candidato republicano, John McCain, salía a atacar al gobierno.

"Hace mucho que este grupo se viene preparando para abrir fuego", aseguró Ed Gillespie, ex consejero de Bush que mantiene un estrecho contacto con quienes fueron sus colegas. "La gente tendrá un relato de primera mano de la naturaleza real de las decisiones y elecciones que ese gobierno debió hacer, y quizá haya cosas que en su momento estas personas no pudieron decir y ahora sí, y que podrían echar luz sobre algunas cuestiones."

Dineros extra

Y, además, el dinero no viene nada mal. Una fuente cercana a las conversaciones que ha mantenido Cheney con sus editores asegura que el ex vicepresidente pide más de dos millones de dólares de adelanto por el libro. En el actual contexto económico, es una cifra difícil de obtener, sobre todo dado a los bajos índices de popularidad de Cheney, que los editores ven como un posible -aunque incierto- mal presagio para las ventas.

Aunque Bush obtuvo un adelanto estimado en varios millones para hacer un repaso de sus 12 decisiones más importantes como presidente, se cree que su pago ni se acerca a los 15 millones de dólares de anticipo que consiguió en su momento el ex presidente Bill Clinton.

Rumsfeld no obtuvo ningún anticipo de su editora Sentinel, del Penguin Group USA, y se ha comprometido a donar todas sus regalías a su fundación sin fines de lucro.

Los amigos de Cheney dicen que el ex vicepresidente no necesita el dinero y que, en sus charlas y conferencias, ha dejado en claro que su intención es hacer un relato completo de su vida política que desacreditará a quienes lo critican.

Según una persona familiarizada con los encuentros que Cheney tuvo con su editor, las memorias que está ofreciendo no sólo funcionarían como una historia de su propio rol en cuatro gobiernos republicanos, sino también como una historia "de toda la genealogía republicana, hasta Nixon". Esta fuente prefirió permanecer en el anonimato debido a la confidencialidad de esas charlas.

Mientras las conversaciones siguen, Cheney escribe él mismo sus ideas en una oficina que está sobre el garaje de su casa, en Virginia, y mantiene contactos frecuentes con los flamantes "autores" de la ex administración, incluido Bush.

Un informe de U.S. News & World Report acerca de una visita que Cheney realizó, a Rumsfeld, en marzo, en su oficina de Washington, alimentó la sospecha de que estaban intentando hacer concordar sus historias, lo que fue negado por Keith Urbahn, vocero de Rumsfeld. Urbahn dijo que era probable que los textos de inminente publicación contuvieran puntos de vista mucho más divergentes de lo que la mayoría espera.

Rumsfeld -quien está trabajando tiempo completo en su libro, dictando a sus colaboradores mientras hace una selección de sus papeles personales- solía tener diferencias con sus contrapartes del gabinete, como por ejemplo Condoleezza Rice. "Hay mucho de verdad en el proverbio que dice que cada cual es como es", dijo Urbahn.

Rice tiene un contrato por tres libros con Crown, editores de Bush. El historiador Douglas Brinkley dijo que el año pasado Rice le dijo que esperaría que saliera el libro del ex presidente, programado para 2010, antes de publicar el suyo sobre sus años en la Casa Blanca.

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