Memoria de aquel 17 de Octubre

Por: Julio Bárbaro.

Es ya un recuerdo borroso, que sólo es conciencia en la memoria colectiva. Antes de esa fecha, el proyecto nacional no incluía a los sobrevivientes de los desiertos conquistados ni a los que llegaron en los barcos de inmigrantes.

Hasta ese día, la idea del futuro no abarcaba a la totalidad de los habitantes. Y fue entonces cuando ese universo disperso y complejo forjó un jefe y marcó el nacimiento de la patria con todos.

Tuvo aciertos, como desplegar la sociedad más integrada del continente; tuvo errores, como todo fruto de la injusticia. Lo derrocaron en nombre de la democracia los que impondrían la verdadera dictadura.

También hubo un retorno y un gobierno popular que nos ilusionó con un reencuentro definitivo. Si en su origen integró a los marginados, luego en su matriz popular probaron suerte las corrientes de moda. La violencia de los setenta logró mayor trascendencia cuando pudo expresarse en su nombre; el liberalismo de los noventa sólo fue posible diluido en sus votos. Y ambos ensayos coyunturales perdieron vigencia al ser expulsados de su seno.

Hoy es una memoria de pasados felices y un instrumento de burocracias sin mística.

El General murió en su patria y en el gobierno, ahí se completa una sociedad con todos en su seno. Ya no somos excusa para buscar enemigos, solo necesidad de acercar adversarios.

Esa memoria ya no es un partido ni una fuerza que imponga candidatos, es el fiel testimonio de que la sociedad de todos es la única digna de ser vivida.

No alberga ni odios ni resentimientos, ni vencedores ni vencidos, es tan solo el recuerdo de una decisión de los humildes de ingresar en la historia, un paso tan doloroso como imprescindible que darían luego todos y cada uno de los pueblos hermanos.

No es que sus seguidores se encuentren divididos, es sólo que su aporte no soporta fronteras partidarias.

El 17 es un recuerdo distante, pero nadie puede invocarlo para justificar rencores. Un recuerdo tan lejano como la urgencia de un mañana común. Y recordarlo sólo tiene sentido para eso, para recuperar el mañana.

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