Melitón Bustos: recusaron al fiscal, pero el Tribunal lo rechazó

La cuarta audiencia del juicio por el secuestro y asesinato, en 1978, del escribano Aldo Melitón Bustos se inició con un nuevo recurso de la defensa de los acusados, que lo dilató sólo por algunas horas.
Esta vez Pablo Tobío recusó al fiscal Eduardo Villalba. Cuando siguió la audiencia quedó claro que los amigos y conocidos de Melitón Bustos sabían de las amenazas que había tenido el escribano y que su secuestro conmocionó Tartagal.

Después de varias horas de deliberación, el Tribunal Oral rechazó una recusación que muy temprano había presentado el abogado de Luis Ángel Zírpolo, Pablo Tobío, contra el fiscal Villalba.

Tobío había basado su presentación en el testimonio, el miércoles pasado, de un agente de la Side que había informado que un teniente coronel Guiñazú había sido su jefe durante los años de la dictadura. Ese militar, argumentó Tobío, es el suegro de Villalba.

A Guiñazú, sin embargo, nunca se lo había mencionado en la causa. Y Villalba se defendió aseverando que nunca había ocultado su parentesco, y que la causa que ahora estaba en juicio se había iniciado varios años después de la muerte de Guiñazú. Sólo después de la resolución de ese incidente comenzaron a declarar los testigos.

Héctor de la Cruz Cabot fue director de la Escuela de Comercio "Alejandro Aguado" donde Melitón Bustos había tenido algunas horas antes de ser echado.

Ayer describió al escribano como un hombre pacífico, no involucrado en partidos políticos, que ya no se sorprendía de las amenazas que recibía y que presentía su final.

Cabot contó ante el Tribunal cómo recibió un sobre a su nombre, pero con una misiva dirigida a Melitón Bustos. Cuando se la entregó, se dieron cuenta de que era una amenaza. "Esta máquina con la que la escribieron es del Ejército", le dijo el escribano.

Un perfil similar trazó después Roberto Avellaneda Alfonsín, preceptor del 4° año del colegio San Francisco, donde estaba a cargo del hijo de Melitón Bustos -Raúl Federico- y de un hijo de Héctor Ríos Ereñú, jefe del Regimiento de Infantería hasta diciembre de 1977.

Lo que declaró Avellaneda Alfonsín chocó con lo que habían dicho los acusados en la instrucción y algunos ex militares que testimoniaron el miércoles. Aseveró que el Ejército tenía mucho contacto con la comunidad de Tartagal, especialmente con las escuelas con la que organizaba los actos patrióticos. En ese contexto incluso había tratado en varios oportunidades con Zírpolo.

Aseguró, además, que el secuestro de Melitón Bustos conmocionó a Tartagal.

Todos los militares que revistaron en el Regimiento tartagalense y pasaron por el juicio dijeron desconocían a Melitón Bustos y a su secuestro y argumentaron que sólo estaban dedicados a sus tareas miliares.

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