El mejor y el peor de los mundos

Por: Ricardo Roa

No hay motivo para preocuparse por el 40% de los trabajadores que están en negro, sin cobertura por accidentes ni de salud. Y sin siquiera seguro de desempleo. El INDEC acaba de decir que sus salarios subieron casi un 90% en los últimos dos años y medio frente a una inflación que no llegó al 20%. Todo en la era Moreno

Si fuese por el INDEC intervenido tampoco habría razones para hacerle un lugar en la mesa del diálogo a la situación social, aunque haya coincidencia generalizada de que está empeorando peligrosamente. Para el Gobierno la pobreza cae sin pausa. Mide sólo un 15,3% cuando la mayor parte de los estudios privados la ubican por arriba del 30 %. En total, unas 13 millones de personas. Otra vez, la magia de Moreno. Otra vez nada para preocuparse demasiado.

Economía básica: la pobreza puede bajar por tres causas. Más trabajo calificado y por lo tanto mejor remunerado, los sueldos que suben más que la inflación o los precios caen. Fuera del manual, existe una más y es que se acomoden las estadísticas al gusto del Gobierno. Una realidad virtual, desde luego. Lo riesgoso es que se la crean.

En el Conurbano la pobreza andaba por el 37% en vísperas de la elección. El doble de lo que contaba Moreno y se usó como argumento de campaña. En los hechos resultó un arma de doble filo: la inflación le comía los ingresos a la gente y el INDEC le mentía todos los meses. Encima, en vez de usar la plata de Olivos en mayor cobertura social fue a obras de los intendentes. Así se votó.

Se sabe que sin estadísticas fiables nadie puede generar políticas serias. Y al revés, con cifras truchas es casi de cajón equivocarse. Creer que se vive en el mejor de los mundos cuando en verdad se va camino hacia el peor.

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