El mejor lugar en el peor momento

El mejor lugar en el peor momento
La silbatina y los gestos de reprobación del sábado en el teatro griego han sido la manifestación plausible del descontento general sobre la situación de la provincia. Jaque no tiene que hablar más de seguridad.
Al gobernador Celso Jaque no le queda otro camino que el de las realizaciones, las concreciones y el trabajo, liso y llano, en pos de mejorar los resultados de la gestión que comenzó allá en diciembre del 2007. La silbatina y los gestos de reprobación del sábado en el teatro griego han sido la manifestación plausible del descontento general sobre la situación de la provincia. Jaque no tiene que hablar más de seguridad. Y no es porque no deba hacerlo, sino que lo deber hacer en función de resultados. En el agasajo de Bodegas de Argentinas en Belasco de Baquedano, el gobernador volvió sobre el principal asunto de preocupación de los mendocinos, como si la sola mención del problema como el más acuciante, el más angustiante que tenemos, lo limpiara de culpas y lo aprobara en el examen eterno que se le toma.

La silbatina del teatro no debería inmovilizar al Gobierno. Porque en el contexto y momento en el que se produjo, le debería permitir a la administración corregir de una buena vez el rumbo y focalizar todos los recursos con los que cuenta, todos, para intentar solucionar el problema. Todo indica que la gente estalla por los niveles de inseguridad que todavía persisten, además de achacarle al gobierno de turno todas las maldiciones y culpas por la situación de crisis que comienza a evidenciarse en la provincia, como la suba en los alimentos, en la tarifa de los servicios, en la incertidumbre con la que se vive en la actividad privada, en donde llegar a fin de mes sin una suspensión, un posible despido o el cierre de la unidad económica para la que uno trabaja ha pasado a ser, desde hace unos meses, una moneda constante. El fastidio generalizado, como el agua durante un vendaval, busca canalizarse naturalmente. El canal de ese malhumor es el Gobierno, es Jaque como jefe del Gobierno y primer responsable de los caminos que toma la provincia en sus manos.

La consternación fue el estado de ánimo que inundó a los integrantes del Gobierno después de que rugió en su contra el monstruo de la Vendimia. Pero a un costado del análisis sobre cómo se fabricó el desencadenante de los abucheos al gobernador, que una vez activados parecieron masivos por unos cuantos segundos, el Ejecutivo tiene que tomar nota del humor social que se alimenta día tras día con las noticias que inquietan, en especial, desde la sección Policiales. Al Gobierno no le puede pasar que durante el Carrusel vendimial o la Vía Blanca de las reinas se sustraiga de las calles céntricas una docena de autos de tantos mendocinos que se acercaron a disfrutar la de la fiesta de todos. No le pueden ocurrir esas cosas. Más cuando se había informado que la mitad de la cantidad de efectivos de la que dispone la fuerza de seguridad se había abocado a custodiar a los visitantes, a los bienes, a todo al que acudiera a las calles para ver el desfile. La situación es intolerable, y si bien la Vendimia es un momento de disfrute pleno, la menor chispa enciende la manifestación explícita de las más profundas insatisfacciones populares. No hay vuelta. Los hechos demuestran que es así.

la chispa. Cuando se produjo el ingreso de Jaque al teatro griego, como ya es sabido, una multitud lo silbó y unos cuantos lo insultaron. En el Gobierno están convencidos de que hubo una maniobra orquestada desde el cobismo godoicruceño para encender la expresión del malhumor latente. Los hombres cercanos a Jaque están convencidos de que por sí sola la gente no arremete, que necesita una chispa. Esa chispa la ubican en los alrededores de la plaza de Godoy Cruz. Es más, trazan una línea directa con los incidentes del jueves durante el partido entre Godoy Cruz y San Martín de Tucumán, suspendido a los 18 minutos del segundo tiempo por incidentes en la tribuna local, y el posterior enfrentamiento con la policía. La teoría, no lejos de las conspirativas que se dieron a lo largo de todo el fin de semana, indica que hubo actos deliberativos para perjudicar a la provincia en aquel partido, previo a los actos vendimiales. ¿Alocado? Puede ser y parece ser. Pero hay que decir que entre hombres del Gobierno y los del intendente de Godoy Cruz hubo negociaciones previas para acordar un ingreso conjunto al teatro entre Julio Cobos y Celso Jaque. “Ni en pedo íbamos a aceptar eso, están más que locos”, comentaron desde Godoy Cruz. Luego, desde el Barrio Cívico, mascullaron: “Esta vez pecamos de ingenuos”. Y también puede que tengan razón. Pero, ojo, el Gobierno, de soslayar y subestimar lo del sábado, caería en el peor de sus errores, en la soberbia del que gobierna, como la que demostró Cristina, el bastón nacional de Jaque, en su paso fugaz por Mendoza.

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