El mejor incentivo.

Regatas se recuperó de una mala racha en la casa del campeón. Libertad no perdía de local desde octubre.
Necesita un golpe anímico para volver a ser, para creer... Luego de ganar el Súper 8 pareció que Regatas se había relajado y lo pagó: cinco derrotas en seis partidos y al fondo de la tabla. Anoche empezó a salir con una victoria que sirve y mucho. Porque fue en casa del campeón (no perdía desde el 5 de octubre de local) y en un final caliente, con hinchas locales descontrolados (insultando, arrojando cosas y golpeando el banco visitante) ante la inacción policial. El 80-68 le permite al Fantasma quedar 12° (23 puntos) con un partido menos. Libertad, que no tuvo a tres piezas clave (ver El hospital...), está 3° con 26.5.

Fue muy superior Regatas en los primeros 15m y se alejó 40-23. Su defensa maniataba el ataque fijo local y en ataque tenía a un Montecchia que sabía elegir (si acelerar o ir al fijo), a un Watson (nueve puntos) que dañaba con penetraciones, a un Acosta que estaba afilado de tres (dos bombas) y a la dupla López-Tintorelli (12 y ocho rebotes) que dominaban a Zilli-Osborne. Pero respondió Libertad. A Osborne (17), que aguantó solo de arranque, se sumaron más defensa, Moldú y Farley. Achicó a seis (46-40) hasta terminnar cerca: 47-40.

Volvió a controlar el partido la visita en el 3° y a sufrir sus dramas ofensivos el local. Montecchia volvió a mandar desde la base, Acosta clavó su 4° triple y Kammerichs empezó a dominar (14 rebotes). Corrió seguido Regatas para volver a tomar 14 de luz. Libertad dispuso una zona y, con un Osborne letal (28), amenazó hasta ponerse a cinco a 1m50, pero el Fantasma tuvo sangre fría y oficio para liquidarlo.

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