Megaestadio: Jorge ya tiene un plan B.

La idea del Ejecutivo es abrir el paraguas por si llueve..., aunque reconocen que los costos se le dispararon con el nuevo techo. La fecha de entrega y el costo final siguen siendo dos incógnitas.
Más vale prevenir que curar. Ese parece ser el pensamiento del gobierno frente a la obra símbolo del vernismo: el megaestadio de la laguna o el gigante dormido II. ¿Por qué? Porque en los más altos niveles gubernamentales han resuelto tener un plan B frente a la posibilidad de que Inarco S.A., la constructora que se adjudicó la licitación en 2006 con un presupuesto de casi 30.000.000 de pesos, abandone el proyecto.

Por estos días, todos los funcionarios cruzan los dedos y prefieren no pensar en esa alternativa, aunque paralelamente admiten que tampoco quieren despertarse una mañana y toparse con ese escenario. Por eso en las últimas semanas se tomó la decisión de contratar a una auditoría externa para que, desde el punto estrictamente técnico, entregue un informe sobre qué se hizo, cómo se hizo y qué falta. Ese trabajo quedará bien guardado para que, eventualmente, el ganador de una segunda licitación sepa claramente cuál sería el punto de partida.

“Ni Inarco mostró su intención de irse, ni nosotros pensamos que lo haga; pero tampoco podemos quedarnos con los brazos cruzados”, se sinceraron las fuentes jorgistas al explicar lo que está pasando.

Una pregunta cae de maduro: ¿por qué las empresas que se adjudican proyectos del Estado pueden abandonarlos, por más que presuntamente les signifiquen perjuicios económico-financieros? Victorio Américo Gualtieri y Sol Obras son los mejores de la última década. Uno ligado al marinismo y otro a la gestión de Carlos Verna.

Desde el gobierno, más allá de las dudas, admiten que los costos de la empresa variaron sustancialmente: “El techo nuevo puede terminar costándole cinco veces más que el original”, dijeron con conocimiento de causa. Seguramente será cierto, ¿pero por qué el Estado debe perjudicarse con un atraso considerable en la entrega de una obra faraónica, que iba a inaugurarse en noviembre de 2007, por un error de cálculo de la empresa? Hoy ya se está hablando de abrirlo en 2010 para el Campeonato Argentino de Básquet. Una diferencia de casi tres años...

En ese contexto, las fuentes reconocieron dos hechos más. Que Héctor Miguel Mohedano, el presidente de Inarco, está haciendo lo posible para avanzar con el proyecto; pero también que los tiempos son lentos.

“La constructora contrató a un especialista español y a varios técnicos especializados en Buenos Aires que han venido a la provincia. Eso significa más gastos, y lo reconocemos; pero a su vez decimos que los avances podrían ser mayores. Marzo puede ser un mes decisivo. Ahí tendremos que tener un plan de obras claro y sustentable”, agregaron los voceros gubernamentales.

Dos dudas.

Mohedano, hasta ahora, nunca le esquivó el bulto para dar explicaciones públicas y la última vez que habló aseguró que la obra está “técnicamente resuelta”. Inclusive mostró cómo se están levantando las bases que soportarán el nuevo techo. Cada una de ellas pesa tres toneladas; por eso una parte se construyendo en el parque industrial de General Pico y otra en Santa Rosa. Además detalló que la pintura prevista en el pliego no es adecuada y que esa sola tarea, la de arenar y pintar 26.000 metros cuadrados, demandará seis meses.

"Nunca hemos dejado de avanzar en el armado de la estructura, a tal punto que nos obligó a montar talleres en las dos ciudades, con obreros especializados en metalúrgica. Entre ambos lugares, trabajan 42 personas, con un porcentaje de avance superior al 55 por ciento”, dijo hace un par de semanas.

Remarcó que los cientos de caños que están apilados en los galpones de la firma para armar esa estructura son italianos y mexicanos y que las tareas nunca se paralizaron pese a las “duras condiciones” y a la falta de reconocimiento por el incremento de los costos. Ni él, ni el arquitecto Gustavo Sánchez se animaron a dar una fecha precisa de terminación: “Cumpliremos con nuestras obligaciones. Este es un proyecto de suma complejidad su resolución", indicaron.

A la licitación para el megaestadio se presentaron dos empresas locales: Inarco S.A. e Ilka Construcciones, cuyo presupuesto oficial hace tres años fue de 22.400.000 pesos. Mohedano ofertó un 19 por ciento por encima de ese monto (29.889.995 pesos) e Ilka un 50 por ciento arriba (33.700.000).

Esta es la otra gran duda del proyecto, junto al día de entrega. ¿Cuánto costará finalmente el megaestadio? ¿Se sabrá algún día o pasará como el acueducto del Río Colorado?

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