El Megaestadio, un “gigante dormido” junto a la laguna

La obra más ambiciosa del gobierno vernista avanza a paso lentísimo, y ni se sabe cuando se inaugurará. Se preveía tenerlo para los Juegos de la Araucanía y hasta amagaron con traer a Maradona; hoy sólo lo recorren los obreros de Inarco.

En la historia de nuestro país hay varios casos de “gigantes dormidos” arquitectónicos que quedaron truncos. Casos como el del albergue Warnes o el Policlínico Ferroviario en Capital Federal, son algunos de los ejemplos de esas grandes obras cuyo destino quedó a mitad de camino o fueron abandonados a la buena de dios. En Santa Rosa, los ejemplos más cercanos de grandes moles “estancadas” son el del Molino Werner y el “gigante quieto” que fue durante varios años el edificio Comahue. Este último, ubicado sobre la calle Mariano Rosas, fue inaugurado tras mucho tiempo a mediados de la década del ’90 y es hoy un moderno edificio de departamentos.

¿Correspondería endilgarle al Megaestadio el mote de “gigante dormido”? La ambiciosa obra encarada por la gestión de Carlos Verna está hoy bastante lejos de lo que fue aquel proyecto inicial preveía para estas fechas. Se estimaba terminarlo antes de noviembre de 2007, para la inauguración de los Juegos de la Araucanía. En agosto de ese año, la provincia anunció que se paralizaban las obras: un error de cálculo en el techo de la estructura impediría terminarlo a tiempo. Inarco, la empresa constructora de General Pico a la cual le fue adjudicada la obra, se hizo cargo de los fallos. En el medio le siguieron entregando licitaciones, pero el Estadio Polideportivo de la Ciudad de Santa Rosa –el nombre original de la obra– aún hoy sigue en veremos.

Pese a que en aquellos días las autoridades provinciales se ocupaban de negar los constantes rumores sobre fallos y retrasos en la obra, tuvieron que digerir un verdadero trago amargo que tiene su huella bien visible en los terrenos aledaños al Parque Don Tomás. Otro escándalo salpicó el proyecto: la arquitecta Adriana Kuntz Aza demandó al gobierno pampeano reclamando la autoría del proyecto que el Estado provincial no le reconocería.

Especulaciones.

Planeado hacerlo a imagen y semejanza de otro estadio modelo como el de Boxing Club de Río Gallegos pero con su capacidad aumentada (en Boxing entran alrededor de 3.500 personas y el Megaestadio está previsto para 10 mil), lo cierto es que en la mole de material que hoy es sólo una carcaza estaría (casi) todo listo para ponerlo en marcha.

En octubre del año pasado, un equipo de LA ARENA recorrió la obra junto a Héctor Mohedano, presidente de Inarco, y allí se pudo ver que en las distintas dependencias hay butacas, puertas, aberturas, entre otros elementos, listos para ser instalados. Lo mismo con las calderas, vestuarios, sanitarios, accesos y hasta el piso flotante de la cancha... Todo está allí para instalarse, pero falta el detalle principal: el techo.

Sobre la gran estructura de la cubierta se está trabajando en el lugar mismo. Mohedano esa vez aseguró que será ensamblado por partes y que está todo previsto para no cometer los errores de la vez anterior, y que además la construcción soportará el peso del techo nuevo, que es de casi cinco veces más. Ese día, las partes del viejo techo, ahora obsoleto, estaban recostadas sobre un costado del terreno. “Tengo algunas ideas para hacer con eso”, dijo Mohedano sin dar más detalles sobre el posible “reciclado”.

Los plazos.

El gran problema, como siempre, son los plazos. Los responsables evitaron adelantar fechas. Después del primer parate, se dijo que estaría listo para mediados del 2008 y hasta se tiró el rumor de que vendría Maradona y el equipo de show-bol para la apertura. Luego se habló de marzo de 2009 y después de “antes de 2010”. En las últimas semanas, cuando la Federación Pampeana de Básquet confirmó la organización del Argentino de Mayores 2010 en la provincia, se especuló con que el “gigante dormido” podría ser la sede principal. Pero son todas especulaciones demasiado ligeras, aunque tampoco imposibles.

Lo cierto es que, hoy por hoy, no hay fechas ni plazos estipulados. Tampoco está demasiado claro cuál será el costo final de la obra, aunque desde las autoridades provinciales se han encargado de aclarar que no se pagarán más de los cerca de 30 millones estipulados en un principio. También es cierto que desde la partida de Julio Bargero como Ministro de Obras Públicas, poco se ha vuelto a saber oficialmente del Megaestadio más allá de los comentarios de quienes llevan adelante la obra. Incluso, fuentes de Casa de Gobierno insinúan que al gobernador Oscar Mario Jorge poca gracia le hace el proyecto.

Por lo pronto, la empresa constructora dice que se está haciendo cargo económicamente de las obras que están realizando actualmente y de los errores cometidos en su momento, lo cual también permite preguntarse hasta donde resistirá financieramente Inarco poniendo dinero en semejante proyecto. Y ese es otro de los tantos interrogantes que encierra el “gigante dormido” que descansa junto a la laguna.

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