Un megabasural pone al río al borde de la contaminación

Se encuentra aguas abajo del azud del puente ferroviario. No sólo hay allí residuos sino también hierro y escombros procedentes del boom de la construcción. Los areneros reclaman que se limpie el sector.
Un megabasural que se extiende a lo largo de las márgenes norte y sur, aguas abajo del azud del puente ferroviario, y en el que hay no solamente residuos sino también escombros y hierro, amenaza con contaminar el río Cuarto.

Lo hizo saber a PUNTAL el presidente de la cooperativa de areneros, Eduardo Garay Altamirano, quien reclamó por la limpieza del sector.

Garay Altamirano denunció que en cercanías de donde ellos extraen arena hay montañas de escombros con hierro, producto del boom de la construcción, y también restos de pavimento procedente, según dijo, de la remodelación de la avenida Marcelo T. de Alvear.

Junto con él, PUNTAL hizo ayer una recorrida por distintos puntos de las costas del río que se han convertido en verdaderos basurales.

Otrora, el llamado Parque Bicentenario funcionó como el basural de la ciudad. Pero con los años se crearon los rellenos sanitarios de El Tropezón y el de Gamsur y el viejo basural fue reconvertido en un espacio verde. Sin embargo, hoy está abandonado y repleto de desechos de todo tipo.

“Nuestra cooperativa está formada por sesenta familias que hacen una extracción artesanal de las arenas del río. Sin embargo, nuestro lugar de trabajo está rodeado de basura, escombros y hierro”, describió Garay Altamirano.

Y acotó: “Han tirado por ejemplo cuatrocientas camionadas de brea, que es algo contaminante, y del otro lado nos arrojan basura del Municipio de Las Higueras”.

“En este sector también viven nuestras familias. No podemos disfrutar del río en medio de todo este basural”, se quejó.

Los escombros también llegan a las puertas del tejido perimetral del country Riverside.

Y cada tanto se observa un camión descargando el material producto de la demolición de viejas casonas levantadas en la ciudad.

Garay Altamirano también denunció falta de protección en la zona del azud nivelador del puente ferroviario: “La tapa que cubre la escalera que conduce al interior del azud está rota y por allí se meten los chicos para jugar. Yo los he visto. Una vez que llegan al fondo caminan por el interior del azud hasta llegar a la otra orilla. Pero lo peligroso de esto es que la tapa está floja y puede caérseles encima”.

El titular de la cooperativa arenera vive en el barrio Las Delicias. “¿Saben por qué se llama así? Porque hace muchos años había muchos frutales deliciosos. Hoy el barrio ha cambiado. Está más habitado pero no vivimos bien porque nos están tirando basura de todos lados”, puntualizó.

Y añadió: “Es más, los camiones atmosféricos descargan en la otra orilla”.

Sostuvo que les presentó a las autoridades un plan de control ambiental pero éste no prosperó.

“Lo que yo pido es que se limpie todo esto, porque todo es contaminante”, reclamó.

Garay Altamirano, quien conoce el barrio como la palma de su mano, también contó que “hasta hicimos un canal aliviador cuando vino una gran creciente y eso ayudó a que el río no tumbara una torre de alta tensión que se encuentra en la otra margen”.

Pisos que no se usaron

En la margen sur, se observan los pisos de cemento que se iban a instalar en los azudes pero que después fueron dejados de lado a raíz de que no resultaron. En su lugar, se colocaron rocas de distintos tamaños para afianzar la estructura de los azudes frente a las crecientes.

El río Cuarto se caracteriza por ser manso. Pero en épocas de crecientes se torna bravo. “Lo que ustedes ven allá, en el lecho del río, son partes de desagües y escombros que se tiraron para frenar las crecidas. Nosotros fuimos sacando cosas a mano para tener el cauce limpio y lo seguimos haciendo”, señaló.

Garay Altamirano dijo a PUNTAL que habló del tema con cuanta autoridad se encontró en el camino: “Lo que les pido es que traigan acá las máquinas para limpiar todo esto.

Acá vivimos personas que tenemos los mismios derechos que quienes viven del otro lado del puente”.

Mientras el arenero hablaba, un vecino mostraba un ratón, proveniente del basural, que acababa de cazar.

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