Medios: el oficialismo busca votos

Medios: el oficialismo busca votos
En Diputados, el kirchnerismo ya negocia con aliados de centroizquierda y trata de que no se desgaje su bloque.
Dispuesto a no perder tiempo ni iniciativa política, el oficialismo en la Cámara de Diputados ya trabaja para conseguir voluntades suficientes que respalden con su voto el proyecto de ley de radiodifusión enviado anteayer por la presidenta Cristina Kirchner al Congreso.

La tarea que ya iniciaron las principales espadas del kirchnerismo en Diputados no será sencilla dada la magnitud del proyecto en debate. Pero el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi (FPV-Santa Fe), confía en conseguir el imprescindible quórum de 129 diputados para iniciar la sesión con la ayuda de bloques aliados y un puñado de diputados de centroizquierda, convertidos una vez más en decisivos a la hora de una votación de peso en el Congreso.

Optimista, Rossi sueña con repetir la historia del pasado miércoles 12, cuando el kirchnerismo alcanzó el quórum gracias al aporte de 22 diputados extrapartidarios, entre ellos, los que pertenecen al Frente Cívico Santiagueño, el Movimiento Popular Neuquino, Solidaridad e Igualdad (SI) y Encuentro Popular y Social, entre otros, para luego aprobar la prórroga de las facultades delegadas en el Poder Ejecutivo.

"Estimamos que la discusión de esta ley será muy similar a la que en su momento se dio con la estatización de las jubilaciones: esperamos reunir un sector importante de la oposición, que no va a querer aparecer cooptado por un multimedio mediático, como tampoco quisieron en su oportunidad pegarse a las AFJP", anticipó un encumbrado diputado kirchnerista. Adelantó así la estrategia discursiva del oficialismo: quien vote en contra de esta ley estaría avalando lo que denominan "multimedio monopólico", en referencia al grupo Clarín (que podría ser el mayor perjudicado por el cambio legal).

La cúpula de la bancada oficialista estima que dentro de un mes, después de cuatro semanas de audiencias públicas y debate en comisión, el proyecto podría estar en condiciones de ser debatido en la Cámara de Diputados, para luego ser girado al Senado. Una importante fuente de esa bancada anticipó que el proyecto no se aprobará a libro cerrado, sino que el oficialismo estará abierto a introducir cambios en el texto.

"Aquellos bloques que acerquen propuestas con la voluntad expresa de votar el proyecto serán bien recibidos. A los que ya adelantaron que rechazan el debate, ni piedad", aseveran en el entorno de Rossi.

Se confirmó también que el proyecto será tratado en la Comisión de Libertad de Expresión, que preside la radical Silvana Giúdice, pese a que el Gobierno no lo había girado originalmente a ese cuerpo.

Antes de convencer a los ajenos, el bloque kirchnerista deberá mantener a raya en primer lugar a los propios. Los cinco diputados chubutenses que responden al gobernador Mario Das Neves no tienen aún definido su voto, por caso.

Es más: el propio gobernador dijo ayer en Neuquén que no concuerda con un debate "apresurado" y que no coincide con algunos aspectos de la ley, como la división del espacio radioeléctrico en tercios. La incógnita está planteada, más allá de que Das Neves ya amagó con pedir votar en contra las facultades delegadas, pero su amenaza quedó sólo en eso. Otros diputados del bloque oficialista cuya voluntad permanece en la incógnita son el jujeño Carlos Snopek y el salteño Marcelo López Arias, distanciados del Gobierno.

Los bloques de centroizquierda ponen sus condiciones, aun cuando coincidan básicamente con el proyecto, que es rechazado de plano por la oposición radical, la Coalición Cívica, el macrismo y el peronismo disidente. "Hay que terminar con una ley de la dictadura, pero también examinar con cuidado el proyecto oficial: pretendemos que la autoridad de aplicación sea una institución autónoma del Gobierno. Nada se dice tampoco sobre licencias que este mismo Gobierno prorrogó hasta 2017", afirmó Claudio Lozano (CTA-Capital). Eduardo Macaluse (SI-Buenos Aires) coincidió en la necesidad de debatir la norma, pero rechazó la premura oficial. "Hay que hacer un debate en serio, escuchar a todos los sectores, no se puede hacer en 30 días", dijo a LA NACION.

No son los únicos que proponen cambios. Silvia Vázquez (Forja-Capital), autora de un proyecto semejante al del Poder Ejecutivo, criticó la "participación de las empresas telefónicas" como licenciatarias, incluidas en el proyecto oficialista. Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires-Capital) presentará el lunes próximo un proyecto propio que, según explicó a LA NACION, tiene una diferencia copernicana respecto de la iniciativa oficial. "La autoridad de aplicación de la norma, a mi criterio, no debe depender del Gobierno. Propongo un ente autárquico federal que dependa del Congreso", explicó.

La ofensiva oficialista comenzará formalmente el martes, cuando el titular del Comfer, Gabriel Mariotto, visite las comisiones que tratarán el proyecto oficialista antes de su eventual llegada al recinto.

Final incierto

A favor

El diputado pampeano preside la estratégica comisión de Comunicaciones de la Cámara baja, que será cabecera del debate por la nueva ley de radiodifusión.

MANUEL BALADRON

Kirchnerismo

En contra

La diputada radical preside la comisión de Libertad de Expresión. Luego de algunas dilaciones, el kirchnerismo decidió incluir a esa comisión en el debate de la ley.

SILVANA GIUDICI

UCR

Buscan cambios

El economista de la CTA y diputado porteño apoya la orientación general del proyecto, pero propone modificaciones, al igual que unos quince legisladores de bloques de centroizquierda.

CLAUDIO LOZANO

Proyecto Sur

Solanas pide "no tenerle miedo" a debatir

* El cineasta y diputado electo por Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas, se mostró dispuesto a participar del debate planteado por el proyecto de ley de radiodifusión enviado por el Gobierno al Congreso. "Consideramos auspicioso este momento y creemos que no hay que temerle a un gran debate sobre los medios audiovisuales", aseguró Solanas, quien de todos modos anticipó que su bloque presentará un proyecto propio. "El proyecto oficial tiene aspectos positivos, pero otros muy conflictivos que se refieren a las autoridades de aplicación y a la participación de las telefónicas", afirmó el director de El exilio de Gardel.

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