En medio de sospechas opositoras, Cristina anuncia la reforma política

Randazzo calificó como "falta de respeto" el faltazo de la oposición al acto.
Esta tarde, a las cinco, Cristina Kirchner presentará el proyecto de reforma política preparado por el Ejecutivo. El Salón Mujeres Argentinas, su favorito de la Casa Rosada, seguramente lucirá colmado, pero casi en exclusividad con funcionarios, legisladores y simpatizantes del oficialismo. Los intentos por presentar el proyecto como fruto colectivo del diálogo político fueron en vano. La mayoría de las fuerzas opositoras anticipó su faltazo al convite oficial y alentó sospechas sobre las intenciones del kirchnerismo.

Entre sus principales propuestas, el proyecto impulsa la realización de elecciones primarias abiertas y obligatorias para todos los partidos. Se propone también un control más estricto de la actividad partidaria para garantizar que no sean meros "sellos de goma" y reglamenta que la publicidad de campaña en medios audiovisuales sólo podrá realizarse con fondos públicos.

"Equidad, transparencia, fortalecimiento de los partidos", son las directrices que apuntalan el proyecto, de acuerdo a los funcionarios oficiales. En tanto, desde la oposición hablan de "manipulación inconsulta, arrebato estilo K e intento de fabricar un 'traje a medida' de Néstor Kirchner".

Los dirigentes del Acuerdo Cívico Gerardo Morales, Elisa Carrió y Silvia Ausburger, reiteraron en la conferencia de prensa que dieron ayer en el Congreso su rechazo al proyecto que habían adelantado el lunes por carta.

Mario Das Neves también utilizó ayer la vía epistolar para declinar la invitación. "No puedo presentarme en la histórica Casa Rosada para aplaudir lo que desconozco", escribió el gobernador chubutense que, con ironía, agregó que al recibir la invitación presidencial, con "optimista ingenuidad" pensó que podría ser para "hablar de la deuda que el Estado Nacional posee con la provincia del Chubut".

El diputado de Unión PRO Francisco de Narváez atribuyó "mala fe" a la iniciativa que, según dijo, tiene por objeto "asegurarle a Kirchner ser candidato en 2011 o el gran elector". Ricardo López Murphy advirtió que "nada de lo que venga de Kirchner hay que tomarlo con ligereza, es lícito suponer lo peor".

También adelantaron su rechazo fuerzas más chicas de centroizquierda que supieron apoyar otras iniciativas del Gobierno, pero que en este caso avizoran que el proyecto apunta fortalecer a los grandes partidos en detrimento propio.

Una rara avis en este escenario fue el titular del Partido Comunista, Ricardo Echegaray, que confirmó su asistencia al acto de esta tarde, aunque adelantó que una vez que tenga el documento en su poder, el PC lo estudiará y dará su opinión.

Otra, fue el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, que se excusó por no poder participar del acto en la Rosada pero celebró que la reforma esté inspirada en el modelo de primarias que ya se aplica en su provincia. "Es un salto cualitativo para la democracia", aseguró.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, calificó como una "falta de respeto" la ausencia de los opositores en el acto de esta tarde. Ayer, circulaba por los despachos de la Casa Rosada una encuesta que decía que al 61,3% de la población le parece importante promover una reforma política, a un 58,3% le parece que éste es un buen momento y un 72,5% apoya un sistema de primarias.

De visita en Santa Fe, la Presidenta aseguró que este proyecto es mejor que el que se derogó en 2005 porque aquel "no era ni obligatorio ni vinculante". Y buscó ser contemplativa con los ausentes de esta tarde: "Si la oposición no asiste, lo importante es que luego se discuta en el Parlamento".

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