En medio del silencio de Jaque, el jefe de los diputados del PJ piensa en renunciar.

Carlos Bianchinelli espera una reunión con la cúpula del sector azul, pero en privado ha confesado que está "más cerca de irse que de quedarse" de la presidencia de la bancada oficialista. El legislador está enojado con los ministros del Poder Ejecutivo que cuestionan a Adolfo Bermejo por la derrota electoral en las elecciones del 28. Mientras tanto, el gobernador sigue demorando los cambios en el gabinete.
Mientras el gobernador Celso Jaque demora hasta el infinito los cambios prometidos en el Poder Ejecutivo, el peronismo es una olla a presión que amaga con explotar en la Legislatura.

Carlos Bianchinelli, jefe del bloque de diputados del PJ, podría dar un paso al costado, en señal de disconformidad con otros sectores del oficialismo que endilgan la derrota electoral del 28 de junio a los azules del peronismo.

Bianchinelli es la principal espada en la Casa de las Leyes del sector interno del oficialismo que es comandado desde Buenos Aires por el operador Juan Carlos Chueco Mazzón.

El legislador está a la espera de un encuentro amplio de los azules. Y ha confesado en su círculo de confianza: "Soy orgánico a la hora de tomar las decisiones, pero si fuera por mí, estoy más cerca de irme que de quedarme".

Bianchinelli está rabioso por opiniones vertidas en los diarios por dirigentes peronistas y ministros de Jaque, acerca de las razones de la derrota en las urnas. Cree que los azules y en especial su jefe político directo, el intendente Adolfo Bermejo, ha sido demasiado castigado por sus compañeros, a pesar de que ya se hizo cargo de la parte que le toca.

Por ahora ventila la bronca en privado, por una sola razón: Bermejo padece presión emotiva y se ha tomado unos días de descanso, después de vivir días muy bravos debido a la coyuntura política. Pero apenas el jefe comunal esté de vuelta en acción, habrá una reunión de la cúpula azul que definirá si se queda en el puesto que ocupa.

De todos modos, no es la primera vez que Bianchinelli amaga con dejar la presidencia del bloque justicialista. La convivencia entre el legislador de Maipú y el núcleo duro de la Casa de Gobierno ha sido muy difícil y ya hubo por lo menos una ocasión en la que el primero estuvo a punto de dar un portazo.

El año pasado, el jefe del bloque del PJ cuestionó casi en público al secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán; por su falta de diálogo con los legisladores del oficialismo. No era la primera vez que se producía un conflicto entre Cazabán y los legisladores peronistas, pero sí era la primera ocasión en que la sangre casi llegaba al río. La razón: Cazabán apareció reunido en la Casa de Gobierno con el cobista Adolfo Cornejo, a espaldas del oficialismo legislativo.

Después Bianchinelli tuvo otro chisporroteo, esta vez con el ministro de Gobierno, Mario Adaro. Fue en los albores de la campaña electoral, cuando Adaro comenzó a operar un foco de resistencia a la hegemonía azul en el armado de las candidaturas.

Ahora la relación entre los azules y el entorno de Jaque ha vuelto a complicarse. Un silencio tenso no permite que la Legislatura sepa cuáles serán los cambios que hará el gobernador en el Poder Ejecutivo. Los legisladores oficialismo no se sienten parte y padecen el hermetismo del gobernador. Y no es la primera vez que se sienten así.

En la Legislatura consideran un hecho que a lo largo de esta semana caerán varios ministros. Pero no tienen nada de información fina sobre los cambios post electorales del Gobierno. Especulan con la información que se publica en los diarios, aseguran.

Se dice en la Legislatura que ayer hubo un breve diálogo entre un legislador oficialista y el secretario Alejandro Cazabán. "Yo no sé nada de los cambios, eso sólo lo sabe Jaque", fue la respuesta que recibió el legislador, cuando le preguntó al Chiqui por lo que se viene. Lo único que consiguieron fue otra dosis de misterio; nada de información.

El estado de enojo de algunos caudillos oficialistas quizás apure las definiciones en el Poder Ejecutivo. Pero de eso no hay ninguna certeza.

En la noche de este lunes, el clima en la Casa de Gobierno era de espera de medidas inminentes. Sin embargo, todo lo que se supo fue la confirmación de que el gobernador había cancelado un encuentro con los intendentes del justicialismo, debido a los inconvenientes que tenían al menos tres de ellos para participar del cónclave.

Así las cosas, los legisladores más importantes del oficialismo simplemente esperan. Aunque algunos, mejor dicho, desesperan.

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