En medio de una extrema seguridad, se votó en Irak.

En medio de una extrema seguridad, se votó en Irak.
Eligieron ayer a los consejeros provinciales.
En una crucial prueba para medir la estabilidad de Irak después de años de violencia y mientras Estados Unidos analiza el ritmo con el que retirará sus tropas, millones de iraquíes acudieron ayer de forma pacífica a las urnas, entre imponentes medidas de seguridad, para elegir a sus consejeros provinciales.

Desde Mosul, conocido como el último bastión urbano de Al-Qaeda, en el norte de Irak, hasta Fao, en el extremo Sur a orillas del Golfo Pérsico, pasando por Bagdad, 15 millones de iraquíes estaban llamados a las urnas para renovar, mediante un sistema proporcional a una sola vuelta, los Consejos Provinciales, que a su vez eligen a los gobernadores y financian la reconstrucción del país.

El primer ministro Nouri al-Maliki, cuya lista Coalición para el Estado de Derecho era considerada favorita, expresó su satisfacción por la "importante participación" en los comicios, que se desarrollaron sin incidentes mayores.

"Este importante paso adelante deberá hacer avanzar el proceso que permita a los iraquíes tomar en sus manos su futuro", afirmó por su parte el presidente norteamericano Barack Obama, que la semana pasada pidió a los responsables de la Defensa estadounidense planificar el retiro de sus tropas de combate de Irak en 16 meses de forma "responsable".

Los resultados preliminares de las elecciones provinciales celebradas en Irak se conocerán la próxima semana y los definitivos, dentro de "varias semanas", anunció el jefe de la Comisión Central Electoral.

Además de tener a casi un millón de soldados y policías en estado de alerta, se aplicaron medidas extremas para tratar de evitar que los insurgentes cometiesen atentados suicidas o actos violentos.

El precedente de 2005

La alta participación y la ausencia de incidentes caracterizaron ayer las elecciones en Irak, en las que participaron todos los grupos, a diferencia de los comicios parlamentarios de 2005, que fueron boicoteados por la mayoritaria comunidad sunnita y que se vieron ensombrecidos por la violencia. "Las elecciones no fueron boicoteadas por ninguna comunidad grande como ha ocurrido en el pasado", dijo Andrew Gilmour, subjefe de la misión de la ONU en Irak.

En la turbulenta provincia de Diyala, al norte de Bagdad, el taxista Muchtar Jabaar manifestó su orgullo por haber cumplido con su deber. "Las personas tienen miedo de venir a votar por los terroristas. Pero yo lo he hecho para enseñarles que no hay que tener miedo", afirmó.

En la jornada electoral sólo se registraron incidentes menores en Bagdad; en Tuz Jormatu, al nordeste de la capital, y en Janaqine, en la provincia de Diyala.

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