En medio del debate por el diálogo, el Gobierno volvió a embestir contra De Narváez y Macri

Aníbal Fernández aseguró que los dirigentes de Unión Pro "no tienen nada que ver con el peronismo" y defendió la convocatoria a los partidos; Randazzo cuestionó los reparos de algunos sectores; Moyano habló de traición
Cuando faltan poco más de 24 horas para que se concrete la primera ronda de contactos con la oposición, el Gobierno salió a retrucar con fuerza las duras críticas que la iniciativa oficial generó ayer entre los referentes de los principales partidos.

Asimismo, desde la Casa Rosada volvieron a cargar contra el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y Francisco de Narváez, un día después de que Néstor Kirchner asegurara que ninguno de los dos puede formar parte del justicialismo porque ésta "es una fuerza progresista".

El encargado de embestir contra ambos dirigentes fue esta vez el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Sobre De Narváez, señaló que "no es peronista" y que no tuvo "ni dos minutos de historia en el peronismo". "Felicitaciones por ganar las elecciones, pero nada tiene que ver con lo que significa la esencia del peronismo", ironizó.

"A Macri le hacemos un favor si decimos que no puede formar parte del peronismo, porque creo que no le gusta ni que le mencionen que puede ser peronista", bromeó, en declaraciones a Radio Milenium.

Vieja política. Fernández fue consultado luego de las declaraciones de Kirchner de ayer, cuando defendió la "reforma política" que impulsa la presidenta Cristina Kirchner y aseveró que en las últimas elecciones fue "víctima de la vieja política".

"La reforma que está llevando adelante la Presidenta es profundamente necesaria, yo lo pude comprobar en las elecciones últimas ya que fui una de las víctimas de la vieja política así que hay que dar cristalinidad al sistema para que la gente se pueda expresar con mucha fuerza y con un marco directo que implique un paso superlativo para mejorar la democracia", sostuvo Kirchner.

Defensa. En ese contexto, el líder de la CGT, Hugo Moyano, defendió al ex presidente. "El que convocó al diálogo es el Gobierno. El ex presidente tiene función de diputado electo y de ex titular del PJ. Son las autoridades del Ejecutivo las que han convocado al diálogo", subrayó.

Por otra parte, Moyano habló de traición en el peronismo, pero evitó dar nombres. "El peronómetro no existe, lo que existe es el traicionómetro, pero es un tema del que nos pasaríamos la vida discutiendo. Es así, siempre va a haber presiones, críticas. Creo que es un momento en el que todos deberíamos bajar los decibeles y tratar de aportar todo lo nuestro en esta convocatoria", sostuvo.

Respuesta oficial. Por otra parte, Aníbal Fernández retrucó las críticas de la oposición a la convocatoria del Gobierno a los partidos políticos. "Estamos planteando la apertura y el llamado generoso y amplio que la Presidenta hizo el 9 de julio, sin preconceptos ni búsqueda de limitaciones", planteó.

Enseguida, el jefe de Gabinete defendió que las conversaciones comiencen por la reforma política, principal eje de las quejas de la oposición que exige que la discusión comience por temas que considera más urgentes como la crisis económica, la rebaja a las retenciones y la reforma del Indec.

"Hay que comenzar por un determinado punto y nos parece que el lugar más fuerte está precisamente en la crisis de representación de los partidos políticos", fue la acotada justificación de Fernández.

Los que esperan. Por otra parte, el jefe de los ministros ensayó una señal hacia sectores como el agro, los empresarios y los banqueros que, tras los anuncios de ayer, esperan precisiones sobre cuándo serán convocados.

"Convocaremos a la industria, el comercio, el campo, la construcción, la CGT, los servicios públicos financieros y privados, pesca, energía, educación privada. Todos los sectores tienen que estar comprendidos", indicó. Cuando se le pidieron plazos, aseguró que esa serie de contactos "comenzarán la semana próxima".

"Sorprendido". Florencio Randazzo también defendió la convocatoria oficial. Y lo hizo con velados cuestionamientos a quienes la criticaron. "Estoy sorprendido con algunas declaraciones que escuché ayer. No sé si no se quiere escuchar o si hay alguna otra intención", se quejó el ministro del Interior en declaraciones a La Red.

Además, aseguró que la agenda planteada por el Gobierno "está totalmente abierta", aunque enseguida restringió la posibilidad de incorporar temas a que guarden relación con la reforma política. "Tiramos lineamientos que nos parecía oportuno señalar pero el diálogo está abierto a temas a discutir para mejorar el sistema político", dijo.

Ratificó que para la reunión de mañana sólo confirmaron su asistencia el presidente del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, y el diputado electo de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas. Elisa Carrió y Francisco de Narváez ya anticiparon que no aceptarán el convite.

No obstante, Randazzo se mostró confiado en que los reticentes finalmente cambien de idea. "Van a recapacitar y van a participar. No creo que nadie vaya a perderse esta oportunidad", se esperanzó.

Las quejas. Además de plantear que la reforma política y el restablecimiento de las internas abiertas obligatorias y simultáneas no son temas centrales y dejan afuera otras cuestiones sociales y económicas fundamentales, la oposición consideró que la discusión que promueve el Gobierno debería darse en el Congreso y no en la Casa Rosada.

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