En medio del caos, comenzó a llegar la ayuda humanitaria a Haití

Aviones con alimentos y medicinas colapsan el aeropuerto pero la ayuda aun no llega a las haitianos porque la precaria organización no da abasto. Se ven montañas de muertos
Pasarán años, décadas. Los efectos del brutal terremoto que sacudió el martes a Haití, el país más pobre y olvidado de América, apenas empiezan a asomarse, poniendo al desnudo la injusticia en su máxima expresión. Las crónicas de las agencias de noticias, las imágenes de televisión, las espontáneas enviadas por Twitter o Facebook son escalofriantes. Se ven montañas de cadáveres en las esquinas. Montañas, literalmente. Miles de personas que deambulan sin rumbo, gritando al cielo junto a su familiar muerto o llorando, con los dientes apretados, ante un paisaje jamás imaginado. Los periodistas que están allí dicen que Puerto Príncipe, la ciudad capital que ha sido la más afectada, se ha convertido en cuestión de horas en una "morgue a cielo abierto". Desde abajo de los escombros, las escuálidas voces que claman por auxilio, que piden "sáquenme" todavía (afortunadamente) se siguen escuchando. Los haitianos que se salvaron y logran sobreponerse como pueden al horror –que son pocos– claman, ruegan, que llegue de una vez todas la ayuda humanitaria que dicen que el mundo entero está mandando. La Cruz Roja advirtió del riesgo de epidemias y ya confirmó al menos entre 45.000 y 50.000 muertos.

Todavía no hay cifras oficiales y se espera que no las haya en lo inmediato: Haití está sumido en un verdadero caos, señal de la desidia de una clase política que dio la espalda a su pueblo, sus representados, durante años. El caos se ha extendido incluso al espacio aéreo, al punto tal que en medio de una movilización de ayuda humanitaria internacional sin precedentes ayer tuvieron que suspenderse algunos permisos de aterrizaje porque el enjambre de aviones con material y equipo humano para socorrer a las víctimas colapso el aeropuerto.

La portavoz de la Administración Federal de Aviación estadounidense, Laura Brown, dijo desde Washington que el gobierno haitiano no está aceptando la entrada de vuelos desde EE.UU. porque no hay pistas disponibles. Obligados a sobrevolar horas hasta poder aterrizar, los aviones también corren riesgo de quedarse sin combustible, algo que en Haití ya empezó a escasear. Todo esto, sumado a que la torre de control del aeropuerto de Puerto Príncipe está destruida y las luces de la pista de aterrizaje no funcionan, por lo que las operaciones durante la noche están limitadas.

Aun así, decenas de aviones con insumos ya han comenzado a aterrizar. Pero el flujo de ayuda aún debe llegar a los haitianos, que deambulaban silenciosamente por las destrozadas calles de la capital, buscando desesperadamente agua, alimentos y ayuda médica. Es que la precaria organización armada para distribuir toda la ayuda internacional que llega está desbordada.

Los alimentos y medicinas que llegan a cuentagotas es otro problemas para los haitianos, que temen que crezcan los saqueos cuando la desesperación y el hambre obliguen a dejar de lado la racionalidad.

Ayer, saqueadores irrumpieron en un supermercado en la zona de Delmas, llevándose bolsas con arroz. Otros sacaban nafta de un camión cisterna chocado.

Los policías están abocados a la tarea de rescatar o sepultar víctimas, muchos de ellos sus propios familiares. La anarquía se ha convertido en ley.

"Apelo al mundo, en especial a Estados Unidos, para que vuelvan a hacer lo que hicieron por nosotros en el 2008, cuando cuatro huracanes golpearon a Haití", dijo el embajador de Haití en Washington, Raymond Alcide Joseph, a CNN.

Barack Obama respondió, anunciando una ayuda inicial de u$s 100 millones para apoyar los esfuerzos de asistencia humanitaria en Haití, a la vez que ordenó a su Gobierno poner en lo más alto de su agenda la ayuda a ese país.

"Al pueblo de Haití le decimos claramente y con convicción: no nos olvidaremos de ustedes. En esta, su hora de mayor necesidad, Estados Unidos está con ustedes. El mundo está con ustedes", dijo Obama.

Organizaciones de ayuda humanitaria activaron sus planes de emergencia y buscan la forma de hacer llegar refuerzos y ayuda a la nación.

Muchos grupos humanitarios concentraron sus operaciones en la vecina República Dominicana, que comparte con Haití la isla de La Española.

La ONU dispuso de un fondo de emergencia de u$s 10 millones, al igual que Brasil, la Unión Europea unos u$s 4,35 millones y el Banco Interamericano de Desarrollo ofreció u$s 200.000 en ayuda de emergencia. Colombia, Cuba, Chile y Francia, entre otros países, enviarán equipos de rescate, socorristas y medicinas.

Y como si el horror no fuera su ficiente, la Tierra amenaza con seguir temblando.

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