En medio de un caos, la voz de Alfonsín regresó al Cabildo

Por parlantes, se pasó el discurso de su asunción. Pero varias marchas opacaron la movida.
Hace veinticinco años, en la esquina de Bolívar e Yrigoyen, estaban todos apiñados, vivando al flamante trigésimo tercer presidente constitucional argentino. Raúl Alfonsín acababa de jurar ante la Asamblea Legislativa, en el Congreso; luego había recibido el bastón de mando de manos del presidente de facto Reynaldo Bignone. Alfonsín cruzó la Plaza de Mayo y desde los balcones del Cabildo (dicen que no lo hizo desde la Casa Rosada porque aún estaba fresco el discurso malvinista de Galtieri), dio un discurso de 10 minutos que fue festejado con gran entusiasmo por la multitud allí reunida. Ayer, la Juventud Radical se propuso recrear aquella jornada histórica: a las 12.52, la misma hora que hace 25 años, una grabación revivió el célebre discurso del caudillo radical.

Pero esta interesante idea, más que combatir el paso del tiempo debió luchar contra el paso de los colectivos 126 y 22, cuyos ruidosos motores cada tanto tapaban el enérgico vozarrón de Alfonsín, que por entonces, con 56 años, alcanzaba la cumbre de su vitalidad política.

"¡Vamos, Raúl!", gritaban ayer algunos de los pocos jóvenes radicales que reunió la iniciativa. Las banderas de la Franja Morada, Los Irrompibles (atada imprudentemente a las farolas, teniendo en cuenta el antecedente trágico de meses atrás cuando una se cayó y mató a un manifestante) y la JR, un par de bombos, y una decena de chicas con remeras alfonsinistas, apenas si lograban llamar la atención de los peatones.

A unos 50 metros, frente al Palacio Municipal, una decena de bombos, mucho más estridentes que los radicales, también conspiraba con el histórico registro sonoro. Se trataba de una protesta de vendedores ambulantes contra la administración Macri. "Sabemos que son momentos duros y difíciles, pero vamos a salir, no por obra y gracia de gobernantes iluminados, sino por esto que la plaza está cantando, porque el pueblo unido jamás será vencido", gritaba Alfonsín, ante la indiferencia del centenar de manifestantes anti PRO.

La yuxtaposición sonora volvió a contaminarse con la llegada a la Plaza de una columna de trabajadores del INDEC. Al pasar por los parlantes, los bombos --en este caso, anti gobierno nacional-- volvieron a dejar en un segundo plano el discurso de Alfonsín.

Desde el centro de la Plaza, entre tanto, grupos de derechos humanos empezaban a caminar alrededor de la Pirámide de Mayo: se trataba de la 28 edición de la Marcha de la Resistencia, una emotiva ceremonia surgida en plena dictadura, protagonizada por las Madres de Plaza de Mayo.

Ya cerca de las dos de la tarde, la esquina de Bolívar e Yrigoyen no había sido pisada por figuras relevantes del radicalismo. "Me estoy yendo al Cabildo", comentó el legislador porteño Enrique Olivera (hoy en la Coalición Cívica; hace 25 años en la UCR), abandonando el brindis que transcurría en la Legislatura porteña, a una cuadra del Cabildo. El resto de sus pares no se hizo eco de la evocación propuesta por la Juventud Radical.

Las fotos del 10 de diciembre de 1983 muestran una muchedumbre escuchando atentamente las palabras del presidente democrático que invitaba a los argentinos "a constituir la unión nacional".

"Es necesario terminar con las discusiones estériles sobre cuestiones ideológicas que balcanizan la sociedad argentina", dijo hace 25 años Alfonsín. Ayer, la consigna sonó con una amarga vigencia.

Comentá la nota