Día por medio, asaltan una casa en Mar del Plata

Los golpes son cada vez más violentos. El Foro Municipal de Seguridad declaró “en crisis” la estructura de la ciudad para luchar contra la criminalidad. Y denunció que hay 25.000 víctimas de delitos por año. La zona norte es la más afectada.
El foco de la delincuencia se posó sobre las casas de Mar del Plata, que están siendo golpeadas con una frecuencia que en los últimos meses ha adquirido un ritmo demoledor: en promedio, día por medio una familia es visitada por delincuentes. En los barrios más residenciales, como los de la zona norte, los vecinos viven atemorizados. Sólo en la última semana se registraron allí seis robos a propiedades privadas.

En medio de este auge delictivo, la Justicia investiga el destino de 13.800.000 pesos enviados por el Gobierno nacional para un truncado plan de seguridad mediante el que se instalarían cámaras de vigilancia y un moderno centro de monitoreo; se recontratarían policías retirados que no tuvieran causas judiciales; se instalarían GPS en patrulleros, se formaría una red de alerta vecinal y se comprarían patrulleros. Una parte se hizo a medias, pero el resto no prosperó y eso impide, incluso, que se reciban más fondos.

En los últimos meses, en los barrios residenciales de la zona norte, como Parque Luro, Constitución, Villa Primera, Pompeya, Los Pinares y Caisamar, los asaltos se multiplican y son cada vez más feroces . Es desmesurada la violencia de los ladrones contra, por ejemplo, los jubilados. Ellos sufren unos tres robos por semana.

Para atacar en propiedades con rejas y alarmas, el método más novedoso que desarrollaron los ladrones es el de entrar por los techos. Como ya informó Clarín , varias familias vieron cómo les llovían ladrones en medio del living . También suelen esperar agazapados en el jardín o arremeter cuando alguien guarda el auto.

No hay estadísticas oficiales. Y de conocerse, no serían muy confiables: el juez Juan Tapia acaba de procesar a dos oficiales de la Bonaerense por “armar causas” para mejorar las cifras de la lucha contra el delito.

“Reunirse con la Policía es perder el tiempo . Lo digo después de muchas reuniones. Dicen lo mismo: que los patrulleros están rotos, falta de recursos, de combustible... Solución, ninguna”, observa Marcela Acampora, de la ONG Familiares y Víctimas del Delito. Cristina Rojo, de la Sociedad de Fomento de Parque Luro, apunta que “la Policía está desbordada”.

Por su lado, el Foro Municipal de Seguridad –organismo vecinal creado por ordenanza municipal– señala que la “estructura de seguridad de la ciudad está en crisis” . Y agrega: “Se siente en cada barrio, en cada una de las más de 25 mil víctimas de delitos que tenemos cada año ”. En el sitio web del foro se publica un documento en el que hace hincapié en el frustrado plan de seguridad para el que el Gobierno nacional había previsto 27.600.000 pesos.

Como primera parte de ese plan, ideado en marzo de 2009 por el Ministerio del Interior con el nombre de Programa de Protección Ciudadana (incluía al conurbano y grandes ciudades, como Mar del Plata), se le envió a la comuna una partida de 13.800.000 pesos. Una segunda partida iba a ser enviada en cuanto se aprobase la rendición de la primera.

Pero esto no pasó y todo terminó en Tribunales .

Desde el municipio explican que parte del dinero se gastó en combustible para los patrulleros y que se adquirieron equipos de radio para una red de alerta vecinal. “Pero nadie los comanda, no se sabe ni quién los tiene, a algunos números los llamás y no atiende nadie”, explica el concejal Guillermo Schütrumpf, que también se queja por la falta de estadísticas: “Las únicas son las de la Policía, pero no las muestran”.

Algunos millones se invirtieron en viáticos para los prefectos que llegaron como refuerzo. Arribaron en dos tandas de 250 hombres, pero su trabajo pasó desapercibido y no se coordinó con la Policía, según reconoció el jefe Departamental de la Bonaerense.

Los prefectos ya no están en la ciudad .

De tanto en tanto, el tema seguridad vuelve al Concejo Deliberante, pese a que a muchos de quienes trabajan allí el delito los tocó de cerca : al concejal Mario Lucchesi le entraron por el cielorraso de su chalé; al concejal Fernando Rizzi lo asaltaron junto a otros comensales cuando cenaba en un restorán; al concejal Guillermo Schütrumpf le desvalijaron la casa; al concejal Juan Carlos Cordeu y a su esposa los amenazaron con quemarlos si hacían la denuncia del asalto que sufrieron en su chalé; a la hija del concejal Eduardo Abud debieron llevarla de urgencia a una clínica: estaba embarazada, la asaltaron cuando cenaba en su living y tuvo familia por cesárea de urgencia. El intendente Gustavo Pulti, en tanto, respiró aliviado cuando le avisaron que su madre estaba ilesa tras el asalto que padeció en la puerta de su casa.

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