Medidas para mejorar la competitividad industrial

El Gobierno daría beneficios a la producción y exportación de bienes manufacturados a cambio del compromiso de no producir despidos en los próximos dos años.

Por: Marcelo Bonelli

La propuesta se evaluó y la decisión política final se tomaría este fin de semana. En la Quinta de Olivos se estudia una paquete de medidas para mejorar el tipo de cambio para la industria.

Sería un conjunto de decisiones arancelarias combinadas que tendrían un efecto claro: mejorar la competitividad del tipo de cambio en cerca del 20%.

De este modo, para la actividad fabril, en términos reales, el dólar tendría un valor equivalente a unos 4 pesos.

El jefe de Gabinete confirmó en privado la novedad esta semana, ante un grupo de caciques industriales muy preocupados por la desaceleración económica.

Sergio Massa también le anticipó el trabajo al titular de la Unión Industrial. Ayer, Juan Lascurain notificó a la cúpula fabril y les dijo que los anuncios los podría hacer la Presidenta en un próximo encuentro de empresarios.

El plan incluiría la eliminación de retenciones a productos fabriles y la duplicación de reintegros a las exportaciones de manufacturas. También medidas fiscales y un fuerte aumento de la tasa de estadística para ubicarla entre el 3,5% y el 5%.

El paquete provocaría un doble efecto: aumentaría la protección fabril y elevaría la recaudación fiscal para financiar las medidas.

También permitiría dejar que el dólar nominal tenga retoques administrados, pero permitiendo que para la industria el billete real llegue a los 4 pesos.

La medida está estudiada, y podría formar parte del plan que Néstor Kirchner denomina "Vivir con lo nuestro". Como anticipo Clarín, la iniciativa incluye programas con incentivos financieros y fiscales para la industria automotriz y la construcción.

Pero el cierre final de la trascendente medida dependerá de una cuestión política: ¿cómo se hará el traslado de fondos de jubilación privada a la ANSeS?

Cristina Kirchner quiere la semana próxima tener resuelta una cuestión financiera central: la reglamentación que establece la forma o cómo invertirá la ANSeS los nuevos fondos de la jubilación privada.

La Quinta de Olivos lo hará para despejar dudas empresarias y los temores que se abrieron sobre la propiedad de acciones. La Presidenta utilizará la Convención de la Cámara de la Construcción y el encuentro de la UIA para dar señales claras sobre los anuncios.

Pero también exigirá un compromiso político clave: los incentivos y beneficios se harán sólo si los empresarios se comprometen a no producir despidos en los próximos 2 años.

El plan es una respuesta política al creciente temor y preocupación del movimiento empresario por la desaceleración en la actividad. En reserva, los "popes" de la Unión Industrial Argentina hablan de recesión para los próximos meses.

Luis Pagani, líder de la Asociación Empresaria Argentina, impulsó varios encuentros para evaluar el impacto que tiene la falta de financiación. En unos pocos días habrá un plenario de los máximos empresarios de la Argentina para tratar la preocupante situación.

Entre los "popes" de AEA existe un convencimiento: que el Gobierno agravó la situación por un pésimo manejo político y la forma de implementar las últimas medidas.

También cargan contra la ausencia de funcionarios intermedios idóneos y denuncian la falta de profesionalismo en quienes deben instrumentar medidas.

Un trabajo de la CAME lo dice claramente: el 62% de los industriales pequeños se prepara el año próximo para un menor nivel de actividad y ventas.

La expectativa es mala en todo el mundo y generó una fuerte frustración el encuentro del Grupo de los 20. Se cree existió una conclusión banal y optimista del cónclave.

Pero en Washington quedó en claro una cuestión: los líderes mundiales hablaron mucho, pero no tienen una iniciativa concreta para ponerle un piso al derrumbe económico internacional.

Las únicas ideas vigentes ahora son las que propone la dupla Gordon Brown-Nicolas Sarkozy . Pero la parálisis política de EE.UU. hace que ellas se desvanezcan.

La dupla trabaja con Mario Draghi titular del Banco de Italia y Guido Mantenga ministro de Economía de Brasil.

Después de la cumbre de Washington, los mercados hicieron caer los análisis optimistas; ante la total ausencia de liderazgo y respuestas, volvió la inestabilidad en la economía.

Carlos Zannini se lo había adelantado en un informe confidencial a la Presidenta. El secretario lo elaboró en función de la información que Argentina comparte con Brasil, pero su cruda visión chocó con la edulcorada posición del embajador argentino en EE.UU., Héctor Timerman.

Néstor Kirchner tiene en su poder un informe con este diagnóstico: Estados Unidos y el G-7 ocultan la verdadera profundidad de la crisis y eso prenuncia un mayor tembladeral.

La ausencia de Barack Obama en la Cumbre marcó, antes de comenzar, el fracaso del encuentro. El presidente electo no quiere compartir con George Bush los costos de la debacle, pero la falta de señales concretas hará que reciba una peor y más compleja herencia.

La cuestión habría hecho acelerar alguna definición sobre el estratégico cargo de secretario del Tesoro. Obama pensó en Paul Volcker, pero su avanzada edad le juega en contra.

Por eso habrían quedado sólo dos aspirantes firmes: Larry Summer, ex funcionario de Bill Clinton y Timothy Geithner, actual titular de la Reserva Federal de Manhattan, el epicentro del desastre financiero.

El G-7 presiona a Obama para que anticipe ese nombramiento. Lo hace por una sencilla razón: quiere despejar una incógnita importante y definir un rumbo en medio de un mar de incertidumbres.

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