"Los médicos tenían más miedo que yo".

BOCA: A 164 días de su lesión, el Loco hará fútbol (hoy o mañana) y la idea es que esté en la segunda fecha. Cuenta cómo fue el día en que volvió a tocar la pelota, que tiene más pilas que nunca y que será el de siempre. ¡Salud!
Las cicatrices que se dejan ver en su rodilla derecha son como esas marcas que no se borran, pero tampoco se sienten. Acá está Martín Palermo, (35 años), sentado y relajado para compartir una charla sin testigos con Olé, preparado para realizar entre hoy y mañana su primera práctica de fútbol y ansioso por volver a sentirse "jugador". Hasta Ischia reconoce con una sonrisa que "a Martín lo tenemos que atar". Su regreso está pensado para la segunda fecha, ante Newell's, en la Bombonera, aunque él se muera de ganas de jugar ya. Y sí, el Titán está más fuerte que nunca: "Voy a ser el mismo de siempre", asegura el Loco, quien se lesionó el 24 de agosto y fue operado por una rotura de ligamentos de la rodilla derecha.

-¿Te sentís mejor de lo que esperabas?

-Sí. Se hizo un buen trabajo con Rubén (Araguas), que siempre estuvo a la orden del día, y también conté con la tranquilidad de saber que el que me operaba era Batista. Me siento mucho mejor que la otra vez, esta lesión no me costó tanto superarla, me sentí mejor, se aceleraron los tiempos. Quizás cuando hice los primeros trabajos con pelota en la pretemporada los médicos tenían más miedo que yo, que no mido, no controlo.

-¿Cuál es el secreto para estar así a los 35 años?

-Las ganas de siempre, esas mismas de cuando empecé, o quizás más. Tomé esta profesión con mucho profesionalismo. Nunca me quedé con lo que logré, siempre me propuse algo más y hoy pienso de la misma manera. Cargué todas las pilas. A pesar de que por momentos me tocó enfrentar situaciones que parecían un paso atrás, nunca cambié mi mentalidad. En definitiva, veo el lado positivo.

-¿Cuál es?

-Que quizás me hizo bien esto, que tengo más pilas que antes. Volver a superar una situación adversa y enfrentarla hace que el último tramo de mi carrera lo viva con la mayor plenitud.

-¿Te sentís con una cabeza privilegiada?

-A veces, sí. Mas allá de que a veces uno necesita de la gente, del entorno, de la persona que tiene al lado, de la familia, de mi hijo, de mis compañeros. Soy una persona que valoro mucho eso y mentalmente me ayuda. El apoyo de la gente fue fundamental. En la calle, cuando salía, hasta hinchas de River o de otros equipos me deseaban que me recuperara rápido. Por momentos me bajoneo, claro, pero siempre pienso que todo va pasando. Creo que la mayor parte de mi carrera viví más cosas buenas que malas.

-¿Qué te dicen los hinchas River en la calle?

-Antes quizás era diferente, ahora me tratan bien y el apoyo es constante.

-Armaste una gran carrera en Boca. Ganaste de todo, ¿qué te queda?

-Eso ya está logrado. Quiero seguir sumando cosas y la posibilidad de una nueva Libertadores me motiva muchísimo. Y, por supuesto, todo lo que exista por jugar teniendo la camiseta de Boca. Quiero seguir quedando en la historia del club y cosechando títulos.

-Tenés 190 goles en torneos locales y...

-(Interrumpe)¿Cuántos?

-190...

-Ahh, sí, pero ésos son en torneos locales...

-Sí. Y Bianchi tiene 206, ¿soñás con alcanzarlo?

-Sí, pero no es que lo tenga en mente todo el tiempo. Así como llegué a los 194 en Boca y era algo impensado e inimaginado, ahora quiero seguir haciendo goles y llegar hasta lo máximo que se pueda.

-Por la inevitable renovación que se viene, ¿sentís que en estos seis meses te jugás tu continuidad?

-Después de todo lo vivido en el club no creo que me juegue la continuidad de nada en junio, pase lo que pase en estos seis meses. No creo tener que demostrar nada. Serán decisiones de los dirigentes.

-¿Te gustaría seguir?

-Mientras siga jugando la idea es estar acá. Cuando el día de mañana diga basta quiero terminar con la camiseta de Boca. Lo que deseo es seguir jugando el mayor tiempo posible.

-¿Hasta cuándo?

-Me lo dirá mi cabeza, el físico y yo me daré cuenta en el momento en el que no sienta los entrenamientos, las concentraciones. Pero ahora estoy con más ganas que nunca y todavía con muchas cosas por delante. Esta lesión no me costó tanto superarla, me sentí mejor, se aceleraron los tiempos. No me quedan dudas de que voy a ser el mismo de siempre.

-¿Y qué quedó del Palermo rebelde?

-Con los años uno va madurando, aprendiendo cosas. No es lo mismo los 35 años que los 20. Son distintas etapas, pero sigo siendo el mismo, pienso y actúo de la misma manera. Quizás ahora vivo las cosas diferente, no tan alocadamente. Disfruto más, pero eso no significa que dentro mío no esté esa manera rara de festejar un gol o de hacer alguna otra cosa. Sigue existiendo el mismo Palermo que antes.

-¿Ahora este Palermo es más líder que antes?

-No sé. Me siento importante en el grupo.

-Pero aquella charla en la previa de River te sirvió para salir fortalecido...

-Seguro, pero no sólo a mí sino que el grupo salió fortalecido. Siempre es importante poder hablar.

-¿Boca es el único equipo en el que las diferencias de afuera no repercuten en la cancha?

-Lo que pasa es que las cosas están más que claras y cada uno sabe lo que tiene que dar por el compañero en una cancha. Esto es en beneficio de Boca, no es en beneficio de cada uno. A la hora de salir a la cancha tenemos la misma mentalidad y queda demostrado que adentro de la cancha uno hace todo por ganar, eso es lo importante. A veces se generan más cosas de lo que es porque en Boca todo repercute más y todo se agranda más. Pueden existir algunas diferencias. No somos todos amigos, pero sí somos compañeros y hay un respeto y una convivencia diaria. A la hora de salir a la cancha nos ponemos la misma camiseta y hacemos todo por el club.

-Más allá de tener una relación distante, con Román siempre se repartieron elogios...

-Es que con Román siempre tuvimos eso, de que dentro de la cancha el uno necesita al otro. Todos nos necesitamos adentro de la cancha. Ahí lo único que vale es Boca. Somos grandes y sabemos lo importante que cada uno es para el grupo. Adentro de la cancha no existen diferencias. Cada uno tiene sus amistades, pero eso no significa que no haya un respeto. Pero no sólo con Román pasa de no tener la misma relación que puedo llegar a tener con Rodrigo, Sebastián, Paletta, Pochi... Y eso no significa que en la convivencia diaria no haya respeto con Román, con Ibarra...

-Siendo uno de los más grandes del plantel, ¿cómo te llevás con los chicos?

-Muy bien. Y me hacen esforzar para estar de la mejor manera. A un pibe de 20 años le llevo 15 y es bueno poder estar a la par de ellos. Y lo más importante es que todos entendieron el mensaje de lo que transmitimos los más grandes, desde el 98. Por eso, se ve, están aprovechando sus oportunidades.

-¿Y tus oportunidades? Maradona dijo que si te ponés bien sos un jugador seleccionable...

-Que salga eso de Diego es importantísimo. Igual, mi mente está puesta en volver a jugar. Pero cómo no me voy a ilusionar con la Selección. Y volver a vestir esa camiseta sería un sueño en este tramo final.

-¿El Mundial es un sueño o una chance real?

-Si me pongo al 100%, si estoy a full, más allá de mi edad puedo llegar a estar a la altura de lo que te exige un seleccionado. No me quita el sueño, pero sería cumplir algo, en el final de mi carrera, que esperé desde chico: poder estar en un Mundial.

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