Médicos italianos no estarán obligados a respetar voluntad de paciente en estado terminal

En Italia y tras el caso emblemático de Eluana Englaro, el Senado aprobó una ley que limita el derecho a morir. La nueva norma prohíbe suspenderle la alimentación a un paciente terminal
Fue justamente durante la agonía de Eluana Englaro, que murió en febrero después de que se le retirara la sonda que la alimentaba e hidrataba desde hacía 17 años, que el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi comenzó una cruzada para que el Parlamento aprobara en tiempo récord una ley que regulara la materia e impidiera lo que consideraba "un asesinato".

A fines del año pasado, la justicia italiana había autorizado la desconexión de Eluana al considerar que ésa hubiera sido su voluntad. Fue su padre, Beppino, quien siempre luchó por esta decisión, al asegurar que la misma Eluana se lo había manifestado después de ver a un amigo en coma.

En un país totalmente dividido entre quienes estaban a favor de la desconexión y quienes la consideraban un "asesinato", Eluana finalmente murió días antes de que el Senado comenzara a tratar el delicado tema.

Tras varias semanas de debate, el Senado aprobó por 150 votos a favor, 123 en contra y tres abstenciones un proyecto de ley de testamento biológico que apunta a que no se repita un caso similar.

Respaldada por el Vaticano, la legislación prohíbe taxativamente que a una persona se le puedan suspender la alimentación y la hidratación artificiales.

Como son consideradas formas de sustento vital, éstas no pueden ser bloqueadas ni siquiera si ésa es la voluntad manifiesta del enfermo, de acuerdo con la nueva norma.

Pero esto no es todo. Según una enmienda cuya aprobación a último minuto causó escándalo en la sesión del Senado, la ley también abre la posibilidad de que los médicos puedan negarse a cumplir la voluntad expresa de un paciente de renunciar a ciertos tratamientos.

El biotestamento de una persona, de hecho, no tendrá carácter "vinculante", lo que significa que los médicos no estarán obligados a respetar la voluntad del paciente terminal.

Y hay más. El testamento biológico, que será aprobado sin problemas por la Cámara baja, tendrá una validez de sólo tres años, en vez de cinco. Algo que limitará todavía más la posibilidad de que se cumpla la voluntad de una persona en caso de que ya no pueda valerse por sí misma, según informa el diario La Nación.

Como era de esperar, el texto provocó reacciones furibundas de la oposición de centroizquierda, que pidió la convocatoria a un referéndum para rechazar la ley.

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