MEDICINA PREVENTIVA Se aplica en Junín la primera vacuna contra el cancer de cuello uterino

La primera vacuna contra el cáncer de cuello uterino llegó a Junín: son tres dosis que se aplican en seis meses, con un costo de casi $ 3.000, y que algunas obras sociales reconocen a través de reintegros.
Esta vacuna, que además sirve para evitar el surgimiento de verrugas genitales, debe administrarse en tres aplicaciones, y se destina a mujeres de entre 9 y 26 años de edad. Actualmente, el cáncer de cuello uterino afecta a 33 de cada 100.000 mujeres y por día mueren 11 mujeres.

El ginecólogo Marcelo Bazzani expresó su opinión sobre esta incorporación a la medicina preventiva, señalando que “tenemos que esperar los resultados finales, cuando estas pacientes que ahora se están beneficiando con las vacunas tengan alrededor de 40 años, o sea que pasen 20 años más, para poder decir que estadísticamente el cáncer de útero está vencido”.

“Mientras tanto, las mujeres deben continuar con los pasos normales de seguimiento”, aconsejó, remarcando que “la vacuna tiene como objetivo la prevención primaria, que no aparezca el cáncer, pero hasta tanto los resultados finales estén escritos debemos hacer la prevención secundaria que son la colposcopía y el PAP”.

En Junín

Bazzani confirmó que “esta vacuna ya llegó a Junín, dirigida a cuatro virus de los 75 que se han demostrado, y corresponden a los virus responsables de la zona vulvar, y de los otros dos que son en un 90% responsables del cáncer de cuello uterino”.

“Los costos son muy elevados, ya que cada dosis cuesta cerca de $ 930. Deben aplicarse tres: una al momento cero, otra a los treinta días y la última a los seis meses”, resaltó, observando que “la duración del efecto protector es de cinco años, porque no tenemos personas que la hayan colocado antes, ya que se inició en Estados Unidos en junio de 2006”, apuntó.

Además, el ginecólogo juninense sostuvo que “se sabe que en este tiempo, la protección de la mujer vacunada contra estos cuatro virus es del 100%, pero no sabemos a los siete, ocho o diez años qué porcentaje de pacientes queda inmunizado”.

En cuanto a la cobertura de las obras sociales, el profesional dijo que “algunas lo están contemplando a través de un reintegro”.

El calendario

Desde el punto de vista de la medicina ideal, para Bazzani sería óptima la inclusión de esta vacuna en el calendario oficial, pero también observó que “debemos recordar que estamos en Argentina y hay otras prioridades, como alimentación, mortalidad infantil y otros temas”.

“Personalmente, como ginecólogo, considero que debería incluirse”, agregó.

La afección

Sobre la afección del cáncer de cuello uterino, Bazzani observó que “el porcentaje es muy alto y hoy en día estamos luchando por la pesquisa de las pacientes de HPV. Este número de pacientes es muy alto, dependiendo obviamente del lugar de trabajo”.

“Podríamos decir que en pacientes de entre 20 y 30 años, el porcentaje de las que presentan HPV está en un 30%”, remarcó.

Cuestión social

Por otra parte, sobre la consideración de que la enfermedad avanza de la mano de la pobreza, Bazzani explicó que “hay distintos factores de riesgo que hacen a la frecuencia del cáncer de cuello uterino. Las pacientes con un nivel socioeconómico bajo no pueden acceder a la medicina o les cuesta mucho tiempo llegar a un Hospital, entonces la llegada al PAP o la colposcopía se hace difícil. Estas mujeres llegan al diagnóstico lamentablemente cuando ya está el cáncer instalado”.

“En contraposición, tenemos la paciente que hace controles periódicos. Se trata de una enfermedad que tiene una fase preinvasora prolongada, así que se puede diagnosticar la lesión preinvasora antes de que se convierta en cáncer”, dijo el ginecólogo, observando que “en esto, hay un factor económico que hace que la paciente que accede a la medicina diagnostica más el cáncer preinvasor que el invasor”.

El profesional remarcó que “con esta vacuna, el costo es el gran problema que se va a plantear, porque la población que más la necesita, es la que más difícilmente acceda a la misma”.

Gran importancia

Silvio Tatti, responsable del Servicio de Patología Cervical del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, explicó que “la vacuna no contiene el virus vivo y está preparada para atacar las cepas 16 y 18 del virus del papiloma humano, que resultan ser el agente causal del 75% de los cánceres de cuello uterino”.

Por su parte, el oncólogo Felipe Galmarini, director de la carrera de especialista en oncología de la Facultad de Medicina de la UBA consideró que "se trata de una vacuna dirigida contra un agente que puede desarrollar el cáncer de cuello uterino. Puede ser una gran herramienta, pero no debe dejar de evaluarse a la enfermedad en su complejidad".

Además, los especialistas consideran que la vacuna debería incluirse en el calendario oficial. Su impacto epidemiológico se vería en diez años: se bajará la cantidad de mujeres que desarrollen la enfermedad de cáncer de cuello uterino y habrá menos muertes.

Sin embargo, es importante que las mujeres que se apliquen la vacuna tengan en cuenta que no deberán dejar de hacerse el examen anual del Papanicolaou y la colposcopía, y en el caso de que una de las mujeres ya tenga la cepa del virus de papiloma, la dosis no funcionará como tratamiento.

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