Medicamentos millonarios

Farmacéuticos alertaron sobre la existencia de un mercado negro de medicamentos y el accionar de mafias. Negocios poco claros en IOMA y PAMI
Farmacéuticos alertaron sobre la existencia de un mercado negro de medicamentos y el accionar de mafias. Negocios poco claros en IOMA y PAMI

Algo huele mal en el negocio de los medicamentos en la Argentina, donde están en juego miles de millones de dólares y la salud de la población.

El turbio panorama tiene varias aristas. Ayer, por ejemplo, desde el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia denunciaron la existencia de una “mafia” que maneja el mercado negro de medicamentos, que es la que “dispone no sólo el robo, sino también la distribución que tendrán esos fármacos, que requieren cuidados especiales”.

En diálogo con Hoy, el presidente del Colegio de Farmacéutico de La Plata, Germán Paggi, afirmó que “es evidente que los medicamentos que son robados vuelven al mercado, y que alguien se encarga de ello”.

Pero la falta de transparencia también incluye al propio Estado, especialmente a partir de los manejos pocos claro que existen en las obras sociales más importantes del país: PAMI y Ioma

Pese a que en los últimos años el kirchnerismo hizo gala de haber combatido las mafias que operaban en la obra social de los jubilados, existen numerosas denuncias acerca de la injerencia cada vez más importante de la industria farmacéutica, que a nivel mundial tiene un gran poder de lobby (existen varios casos de “compras de voluntades”).

“Los laboratorios ejercen gran presión sobre los prescriptores de medicamentos. Se calcula que la industria farmacéutica es la que mueve más dinero en el mundo, luego de la industria armamentística, y la capacidad comprar voluntad existe. Ellos aportan dinero en las campañas de determinados candidatos, y eso se debe traducir luego en convenios y en contratos”, dijo Paggi

Agregó: “En la provincia la industria entró a nivel del IOMA, copiando un modelo que ya existía en el PAMI”.

Se sospecha que en el PAMI, desde hace varios años, el negocio de los medicamentos es controlado por el Centro de Autorización de Medicamentos Oncológicos y Tratamientos Especiales (Camoyte), una gerenciadora armada por las tres cámaras de laboratorios para la supervisión y autorización de recetas para remedios y tratamientos de alto costo. El otro actor de importancia es Farmalink, una empresa integrada por ex interventores y ex funcionarios de la obra social, desde donde se controla la dispensa de los remedios ambulatorios (es decir, los de uso más frecuente).

Ante una consulta de Hoy, el Dr. Constantino Touloupas (titular de la cátedra de Farmacología Clínica de la Universidad Nacional de La Plata) y la farmacéutica Guadalupe Soulages (experta en sistemas de gestión de medicamentos), afirmaron que la industria farmacéutica está administrando tanto el IOMA como el PAMI, principalmente a través de Farmalink, que “controla todas las decisiones relevantes sobre las prestaciones farmacéuticas que reciben los afiliados y esto implica qué la ‘cobertura’ está a cargo del mercado a través de dos convenios ilegales con los laboratorios”. La obra social de los jubilados fue conducida durante varios por Graciela Ocaña que, al asumir como ministra de Salud, dejó a un hombre de su confianza: Luciano Di Cesare. La Hormiguita logró desarmar varias cuevas de corrupción que existía en la obra social, pero el saneamiento no fue a fondo.

Los especialistas afirmaron que, en el caso del PAMI, hay un intento permanente de “blanquear políticamente” esta curiosa relación con la industria farmacéutica, pero que se encuentra con trabas jurídicas y éticas que hicieron que fallaran distintas licitaciones.

En tanto, en el caso del IOMA, afirman que se da en dos etapas:

A) El Plan Meppes (sistema de autorización y control informático para la realización de los trámites y el seguimiento de la entrega de medicamentos) que ya tiene varios años, el CAMOYTE, cuya “entidad jurídica es desconocida por la propia industria”; y Meta que “es una droguería inexistente ya que se ocupa de la cuota parte del mercado que tiene cada laboratorio.

B) Desde hace 4 semanas, a partir del nuevo convenio ambulatorio que impulsó Javier Mouriño (titular del IOMA), que además “de violar las leyes de farmacia limitando el ejercicio profesional, también violenta la confidencialidad de datos personales de los afiliados, que el Ioma está obligado a proteger y que son administrados por la propia industria a saber: enfermedades del paciente; nombre, apellido y dirección, teléfono; medicamentos que utiliza, médico que prescribe y farmacéutico, lo cual garantiza una formidable base de datos para gestionar clientes para el mercado”.

“Subsidiariamente ,en lugar de que el farmacéutico elija por precio y condiciones a qué droguería y qué marcas de medicamentos privilegian sus pacientes, debe asumir que la marca, droguería y condiciones sean impuestas por la industria con la connivencia de las autoridades del Ioma”, dijeron Y concluyeron: “se trata de dos convenios que durarían 24 horas si un fiscal de la nación o de la provincia se ocuparan de ellos, con varios funcionarios procesados ‘al menos ‘ por incumplimiento de los deberes de funcionario publico”.

También consideraron que “estos contratos se deciden en el máximo nivel político, nacional y provincial”.

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