Mecánicos piden al Gobierno que acelere el rescate automotriz

El gremio espera que las medidas para reactivar el sector garanticen la estabilidad laboral. Rechazan un acuerdo para congelar salarios y suspender paritarias
Mientras se profundizan los conflictos en varias terminales, los trabajadores de la industria automotriz apuestan a que las medidas que el Gobierno anunciará esta semana para reactivar el sector permitan contener la ola de despidos y suspensiones que castigan con fuerza a la actividad. En el sindicato de Mecánicos (Smata), que lidera José Rodríguez, se entusiasman con la posibilidad de que se aplique un rescate similar al dispuesto por el gobierno de Brasil, donde se destinaron más de u$s 4.000 millones para incentivar la producción y financiar la compra de automóviles.

Según algunos trascendidos, el plan que prepara la Casa Rosada va en el mismo sentido, aunque con un esquema bastante más modesto, que contemplaría destinar $ 1.000 millones para financiar la compra de vehículos.

“Sabemos que no hay soluciones mágicas, pero hace falta un rescate para el sector que asegure la producción y la estabilidad laboral”, reclamó Omar Dragún, secretario general del sindicato de Mecánicos de Córdoba, donde ayer se multiplicaron las protestas y movilizaciones de trabajadores ante el anuncio de cesantías en las plantas de Iveco y Volkswagen y en la autopartista Gestamp.

En paralelo a los conflictos registrados en Córdoba, los mecánicos también iniciaron ayer un paro por tiempo indeterminado en la planta de General Motors en la provincia de Santa Fe ante la falta de acuerdo con los directivos de la terminal por la continuidad laboral de 160 trabajadores despedidos. Las conversaciones para destrabar la huelga continuarán esta tarde en Buenos Aires, en un encuentro convocado por el Ministerio de Trabajo que encabeza Carlos Tomada. “Lamentamos esta situación y esperamos que esta nueva negociación evite la confrontación y permita alcanzar una solución consensuada”, apuntó un vocero de GM, que recordó que la medida de fuerza se concretó pese a la vigencia de la conciliación obligatoria.

Desde la conducción de Smata denunciaron que en los últimos tres meses se produjeron más de 2.000 despidos y cientos de suspensiones en el sector. Y remarcaron su expectativa de que las medidas del Gobierno puedan contrarrestar esa situación. “Tenemos esperanzas de que este paquete pueda solucionar algunos problemas”, indicó el dirigente Ricardo Pignanelli.

En ese marco, el gremialista destacó también los convenios logrados por el sindicato con algunas automotrices y autopartistas para instrumentar un régimen de suspensiones rotativas del personal con reducciones salariales para asegurar la estabilidad de los trabajadores hasta diciembre de 2009. Ayer, el gremio suscribió un acuerdo de esas características con la autopartista Yasaki, que dejó sin efecto la intención de la compañía de cerrar sus plantas en la Argentina y trasladar la producción a Uruguay, lo que implicaba la pérdida de 400 puestos de trabajo.

Sin embargo, Pignanelli rechazó que, para evitar despidos, Smata acepte negociar un acuerdo de paz social con las terminales que implique la suspensión de las paritarias, tal como lo hicieron la semana pasada los gremios y empresas del sector petrolero.

“No aceptamos que la solución sea congelamiento salarial o despidos. Suspender las paritarias significa ir en desmedro del poder adquisitivo de los trabajadores”, aseveró, y remarcó que el gremio tiene previsto iniciar en enero próximo las discusiones por la recomposición salarial para 2009.

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