La mayoría kirchnerista está en peligro de extinción y sólo la rescata un milagro.

La mayoría kirchnerista está en peligro de extinción y sólo la rescata un milagro.
En las elecciones legislativas de este año el oficialismo tiene que renovar la mitad de sus diputados y un tercio de sus senadores. La oposición se muestra optimista de poder revertir el dominio del kirchnerismo, que ya lleva casi seis años. Sin embargo, ese escenario va a depender del resultado en varios distritos clave, en especial la provincia de Buenos Aires donde el Gobierno arriesga 21 de 35 diputados en juego. Por eso, el segundo cordón del Conurbano va a ser vital. En el Senado, hasta seis de ocho provincias que eligen pueden terminar con victorias de la oposición.
“Este año se acaba el dominio kirchnerista y lograremos el equilibrio en el Congreso.” La frase se escucha todos los días en el mundo político de la oposición. ¿Es una realidad o mero optimismo? Los números de la renovación demuestran que esa situación es cercana, pero todavía dista de estar definida. El resultado en la provincia de Buenos Aires y algunas provincias de peso, y la posición que adopten una vez concluida la elección los legisladores que hoy mantienen una postura indefinida será clave para definir la inclinación de la balanza.

Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, el kirchnerismo pone en juego más bancas que la oposición, aunque también mantiene una diferencia a su favor. La provincia de Buenos Aires, por su magnitud, y la de Santa Fe, por la posición que tome Carlos Reutemann en relación al matrimonio Kirchner, aparecen hoy como los distritos clave.

Al ser una elección legislativa, el resultado a nivel nacional va a ser importante, pero más que todo como una cuestión simbólica. Porque el color que tenga el Congreso a partir de diciembre va a depender de la cantidad de bancas que gane cada partido, y esa es un lucha distrital.

Cámara en baja. De las 127 bancas que se renuevan, 65 hoy se pueden catalogar como kirchneristas, 54 de la oposición y ocho dudosas o indecisas porque sus votaciones fueron aleatorias. Entre los que se quedan hay 63 kirchneristas, 55 opositores y once dudosos. El número clave es 129, ya que es el que permite tener quórum propio y no depender de alianzas circunstanciales. Por lo tanto, el oficialismo necesitará conseguir 66 bancas en octubre o, en última instancia, dependerá de que los legisladores indecisos terminen inclinándose a su favor. La provincia de Buenos Aires va a ser la vedette de las elecciones: renueva 35 bancas, de las cuales 20 son kirchneristas y una indecisa (Paola Spátola, que a fin de año se dio vuelta y aprobó el blanqueo de capitales). En las últimas elecciones, el Frente para la Victoria consiguió 20 bancas sacando el 46 por ciento de los votos. La Coalición Cívica, la UCR y Unión-PRO, sumados, llegaron al 35 por ciento y se quedaron con 15 bancas. Ninguna encuesta, por ahora, le da a algún candidato arriba del 40 por ciento.

Capital y Córdoba, que eligen 13 y 9 diputados respectivamente, aparecen como los escenarios más complicados para el oficialismo. En la Ciudad se van cuatro kirchneristas y los más optimistas aspiran a retener dos. Algunos, hasta creen que pelean por uno. En la provincia mediterránea la situación es similar. Arriesgan su lugar tres K y un indeciso, y el panorama está lejos de ser alentador.

En Santa Fe arriesga más la oposición que el oficialismo, aunque lo importante será ver cómo se van a posicionar Jorge Obeid y dos diputados que le responden, que en las últimas votaciones no apoyaron, pero tampoco rechazaron, los proyectos del Gobierno. Será determinante el comportamiento de Carlos Reutemann, que probablemente sea candidato a senador.

Mendoza, Entre Ríos, Tucumán y Chaco son los distritos que siguen en importancia. En la tierra de Julio Cobos, que elige cinco bancas, no corre riesgos el kirchnerismo, por lo menos en lo que a diputados se refiere. Solamente renueva uno, por lo que podría ganar aún más. De las cinco bancas a elegir en Entre Ríos, tres son kirchneristas. Que pierda una no sería una sorpresa. En Tucumán, el gobernador José Alperovich viene ganando con mucha diferencia. Sin embargo, las cuatro bancas que se ponen en juego son suyas y ya en el 2007 la oposición consiguió arrebatarle una. En el Chaco es donde el escenario es más prometedor para Néstor Kirchner. Sólo arriesga un diputado de cuatro y ahora es gobernada por Jorge Capitanich, un soldado fiel.

El resto de las 16 provincias renueva entre dos y tres diputados cada una. En total son 43 bancas de las cuales 26 son kirchneristas y 5 indecisas. En Chubut, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, Santa Cruz y Santiago del Estero el Gobierno no aparenta tener demasiadas complicaciones. San Luis, es territorio ajeno. Y Catamarca, Corrientes, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Tierra del Fuego aparecen como más parejas.

En conclusión, el escenario ideal para la oposición es ganar poco más de 70 bancas y aspirar al quórum propio. Para el oficialismo, en tanto, sería mantener el estado actual y seguir contando con lo justo.

Senado incierto. La Cámara alta fue la que le dio el golpe más duro al Gobierno, sin embargo, el oficialismo logró reconstituirse. De las 24 bancas, de ocho provincias que reeligen, 12 son kirchneristas y dos están en duda. Quedan 25 K, 19 no K y 4 indecisos.

En Santa Fe no está claro todavía si las bancas de Reutemann y Roxana Latorre son oficialistas o no. Y pelearán su renovación, casi seguro, con el socialista Rubén Giustiniani, una elección que promete ser pareja y cuyo resultado puede ser crucial.

En La Pampa, provincia con mucho peso rural, el kirchnerismo arriesga dos senadores. Sectores de la oposición intentarán reeditar la alianza que ganó la intendencia de Santa Rosa y cambiar la banca de la minoría por las dos de la mayoría.

En Córdoba, Corrientes y Mendoza el panorama es similar. En las tres el oficialismo tiene la mayoría, pero es probable que la pierda. En la primera, Luis Juez, con toda la oposición encolumnada atrás, se lanza con altas chances de ganar. En Corrientes, el gobernador Arturo Colombi, ex radical K, aspira a conseguir esos dos lugares. Y en Mendoza, el cobismo y el radicalismo buscan cerrar un acuerdo que le haría muy difícil al peronismo local ganar la elección.

Por último, Chubut promete seguir siendo oficialista, en Tucumán el peronismo recuperaría la mayoría que tenía el bussismo y en Catamarca el radicalismo ex K aspira a retener sus dos bancas.

Comenzó febrero y el Congreso se prepara para arrancar su trabajo. Los políticos, por su parte, ya calientan motores con la mira puesta en octubre. La pelea no es menor: la mayoría parlamentaria. Y para retenerla, el kirchnerismo va a tener que hacer una extraordinaria elección.

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La mayoría kirchnerista está en peligro de extinción y sólo la rescata un milagro

En las elecciones legislativas de este año el oficialismo tiene que renovar la mitad de sus diputados y un tercio de sus senadores. La oposición se muestra optimista de poder revertir el dominio del kirchnerismo, que ya lleva casi seis años. Sin embargo, ese escenario va a depender del resultado en varios distritos clave, en especial la provincia de Buenos Aires donde el Gobierno arriesga 21 de 35 diputados en juego. Por eso, el segundo cordón del Conurbano va a ser vital. En el Senado, hasta seis de ocho provincias que eligen pueden terminar con victorias de la oposición.

Por Gabriel Ziblat

“Este año se acaba el dominio kirchnerista y lograremos el equilibrio en el Congreso.” La frase se escucha todos los días en el mundo político de la oposición. ¿Es una realidad o mero optimismo? Los números de la renovación demuestran que esa situación es cercana, pero todavía dista de estar definida. El resultado en la provincia de Buenos Aires y algunas provincias de peso, y la posición que adopten una vez concluida la elección los legisladores que hoy mantienen una postura indefinida será clave para definir la inclinación de la balanza.

Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, el kirchnerismo pone en juego más bancas que la oposición, aunque también mantiene una diferencia a su favor. La provincia de Buenos Aires, por su magnitud, y la de Santa Fe, por la posición que tome Carlos Reutemann en relación al matrimonio Kirchner, aparecen hoy como los distritos clave.

Al ser una elección legislativa, el resultado a nivel nacional va a ser importante, pero más que todo como una cuestión simbólica. Porque el color que tenga el Congreso a partir de diciembre va a depender de la cantidad de bancas que gane cada partido, y esa es un lucha distrital.

Cámara en baja. De las 127 bancas que se renuevan, 65 hoy se pueden catalogar como kirchneristas, 54 de la oposición y ocho dudosas o indecisas porque sus votaciones fueron aleatorias. Entre los que se quedan hay 63 kirchneristas, 55 opositores y once dudosos. El número clave es 129, ya que es el que permite tener quórum propio y no depender de alianzas circunstanciales. Por lo tanto, el oficialismo necesitará conseguir 66 bancas en octubre o, en última instancia, dependerá de que los legisladores indecisos terminen inclinándose a su favor. La provincia de Buenos Aires va a ser la vedette de las elecciones: renueva 35 bancas, de las cuales 20 son kirchneristas y una indecisa (Paola Spátola, que a fin de año se dio vuelta y aprobó el blanqueo de capitales). En las últimas elecciones, el Frente para la Victoria consiguió 20 bancas sacando el 46 por ciento de los votos. La Coalición Cívica, la UCR y Unión-PRO, sumados, llegaron al 35 por ciento y se quedaron con 15 bancas. Ninguna encuesta, por ahora, le da a algún candidato arriba del 40 por ciento.

Capital y Córdoba, que eligen 13 y 9 diputados respectivamente, aparecen como los escenarios más complicados para el oficialismo. En la Ciudad se van cuatro kirchneristas y los más optimistas aspiran a retener dos. Algunos, hasta creen que pelean por uno. En la provincia mediterránea la situación es similar. Arriesgan su lugar tres K y un indeciso, y el panorama está lejos de ser alentador.

En Santa Fe arriesga más la oposición que el oficialismo, aunque lo importante será ver cómo se van a posicionar Jorge Obeid y dos diputados que le responden, que en las últimas votaciones no apoyaron, pero tampoco rechazaron, los proyectos del Gobierno. Será determinante el comportamiento de Carlos Reutemann, que probablemente sea candidato a senador.

Mendoza, Entre Ríos, Tucumán y Chaco son los distritos que siguen en importancia. En la tierra de Julio Cobos, que elige cinco bancas, no corre riesgos el kirchnerismo, por lo menos en lo que a diputados se refiere. Solamente renueva uno, por lo que podría ganar aún más. De las cinco bancas a elegir en Entre Ríos, tres son kirchneristas. Que pierda una no sería una sorpresa. En Tucumán, el gobernador José Alperovich viene ganando con mucha diferencia. Sin embargo, las cuatro bancas que se ponen en juego son suyas y ya en el 2007 la oposición consiguió arrebatarle una. En el Chaco es donde el escenario es más prometedor para Néstor Kirchner. Sólo arriesga un diputado de cuatro y ahora es gobernada por Jorge Capitanich, un soldado fiel.

El resto de las 16 provincias renueva entre dos y tres diputados cada una. En total son 43 bancas de las cuales 26 son kirchneristas y 5 indecisas. En Chubut, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, Santa Cruz y Santiago del Estero el Gobierno no aparenta tener demasiadas complicaciones. San Luis, es territorio ajeno. Y Catamarca, Corrientes, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Tierra del Fuego aparecen como más parejas.

En conclusión, el escenario ideal para la oposición es ganar poco más de 70 bancas y aspirar al quórum propio. Para el oficialismo, en tanto, sería mantener el estado actual y seguir contando con lo justo.

Senado incierto. La Cámara alta fue la que le dio el golpe más duro al Gobierno, sin embargo, el oficialismo logró reconstituirse. De las 24 bancas, de ocho provincias que reeligen, 12 son kirchneristas y dos están en duda. Quedan 25 K, 19 no K y 4 indecisos.

En Santa Fe no está claro todavía si las bancas de Reutemann y Roxana Latorre son oficialistas o no. Y pelearán su renovación, casi seguro, con el socialista Rubén Giustiniani, una elección que promete ser pareja y cuyo resultado puede ser crucial.

En La Pampa, provincia con mucho peso rural, el kirchnerismo arriesga dos senadores. Sectores de la oposición intentarán reeditar la alianza que ganó la intendencia de Santa Rosa y cambiar la banca de la minoría por las dos de la mayoría.

En Córdoba, Corrientes y Mendoza el panorama es similar. En las tres el oficialismo tiene la mayoría, pero es probable que la pierda. En la primera, Luis Juez, con toda la oposición encolumnada atrás, se lanza con altas chances de ganar. En Corrientes, el gobernador Arturo Colombi, ex radical K, aspira a conseguir esos dos lugares. Y en Mendoza, el cobismo y el radicalismo buscan cerrar un acuerdo que le haría muy difícil al peronismo local ganar la elección.

Por último, Chubut promete seguir siendo oficialista, en Tucumán el peronismo recuperaría la mayoría que tenía el bussismo y en Catamarca el radicalismo ex K aspira a retener sus dos bancas.

Comenzó febrero y el Congreso se prepara para arrancar su trabajo. Los políticos, por su parte, ya calientan motores con la mira puesta en octubre. La pelea no es menor: la mayoría parlamentaria. Y para retenerla, el kirchnerismo va a tener que hacer una extraordinaria elección.

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Varios soldados oficiales terminan sus períodos

La renovación del Congreso no es una cuestión solamente de números. Muchos nombres de importancia, tanto para el oficialismo, como para la oposición, arriesgan su lugar como legisladores. El kirchnerismo pone en juego a gran parte de sus soldados de la Cámara baja, aunque probablemente, gracias a la lista sábana, muchos de ellos podrán renovar su mandato.

Los bonaerenses Carlos Kunkel, Carlos “Cuto” Moreno, Diana Conti, Edgardo Depetri, Dante Dovena, Mariano West y Héctor Recalde terminan su período este año. A ellos hay que sumar al presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, que está peleando para que Carlos Reutemann acepte llevarlo en su boleta en Santa Fe, y a Patricia Vaca Narvaja (Córdoba), vicepresidenta primera de la Cámara. Entre los fieles kirchneristas que no renuevan sólo se podría nombrar a José María Díaz Bancalari, Eduardo Fellner y Patricia Fadel.

La oposición renueva dos presidentes de bloque: el radical cordobés Oscar Aguad y la socialista santafesina Silvia Augsburger. Francisco De Narváez (candidato seguro), Esteban Bullrich (PRO) y Jorge Sarghini (peronismo disidente) son otros nombres importantes de la oposición que se les termina el período. Desde Catamarca, tendría que renovar Luis Barrionuevo y en Capital se le cumple su tiempo a Eduardo Lorenzo Borocotó.

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