"La mayoría no ve esta elección como un plebiscito"

Mora y Araujo cree que la campaña va a ser muy caliente en la provincia. Asegura que la gente no le da importancia a la discusión sobre las candidaturas testimoniales
Para Manuel Mora y Araujo, prestigioso consultor y analista político, el cierre de listas de este fin de semana no le deparó sorpresas y le confirmó "la escasa participación ciudadana que se está registrando". "Por eso pudieron esperar hasta el último segundo (del vencimiento del plazo legal), porque sólo los candidatos estaban en esa discusión", asegura. Pronostica una campaña "muy caliente" en la provincia de Buenos Aires, aunque sin el tono plebiscitario que espera el Gobierno.

"En la provincia de Buenos Aires la campaña va seguir siendo muy dura -dice-. Stolbizer le pega a De Narváez con munición gruesa. Carrió también juega fuerte. Las acusaciones desde la Coalición Cívica al candidato cobista Héctor Gutiérrez, que fueron brutales. De Narvaéz y Kirchner también tienen un entrepunto fuerte. Por lo cual, vamos a asistir a una campaña muy caliente".

-¿Cree que en la provincia el resultado puede estar repartido entre Kirchner, la Coalición Cívica y Unión-PRO, o más bien se polarizará entre el oficialismo y De Narváez?

-Lo veo repartido el escenario, por ahora. Y esto es así por distintas razones. Por un lado, creo que el frente de la Coalición Cívica y el radicalismo va a hacer una elección razonablemente buena. Tengamos en cuenta que en la provincia hay mucho voto no-peronista que le cuesta optar entre Kirchner y otra alternativa que sea asociada al PJ. Por otro lado, el apellido Alfonsín (por Ricardo, candidato a diputado) tiene su peso.

-¿Y qué debería ocurrir para que se polarice la elección?

-De Narváez debería apostar a una propuesta superadora del dilema peronismo vs. no-peronismo, aunque al mismo tiempo busca restarle votos peronistas al kirchnerismo.

-¿En qué cambia las cosas que el propio Kirchner sea finalmente candidato?

-Scioli tiene buena imagen, pero eso no significa necesariamente votos, no es lo mismo imagen positiva en la opinión pública que intención de voto. Por eso creo que Kirchner suma por sí mismo. Los intendentes, sean candidaturas testimoniales o no, suman algo también, pero lo más importante para el Gobierno es que no se vayan a otro lado más que lo que puedan aportar en votos.

-¿Las candidaturas testimoniales restan votos? ¿están mal vistas?

-A la gente no le importa mucho. De hecho, el voto desde hace tiempo es testimonial, porque se viene votando a profesionales de la política que están buscando nuevos espacios para saltar después a otra candidatura, la gente no siente en realidad que esté votando a representantes para ocupar una banca en el Congreso. No se siente representada, y tampoco sabe bien quienes son todos los diputados, por ende tampoco sabe quiénes van ahora de titulares y cuáles suplentes. El debate sobre las candidaturas testimoniales es más una cuestión de los analistas y los dirigentes sobre la calidad institucional..

-¿Y más allá de las amenazas de Kirchner de que puede volver todo al 2001, corralito incluido, la gente va tomar esta elección como un plebiscito de la gestión K?

-No mucho. No es un plebiscito. El voto está provincializado, se están mirando cuestiones locales. Para el ciudadano común esta es una elección como las que ocurren cada dos años, no tiene por ahora un tono dramático. Sí es cierto que en términos de poder Kirchner se juega todo, también la suerte de Scioli en la gobernación.

-¿Cuál es el resultado que necesita Kirchner para salvar ese poder?

-Depende. Puede ganar en la provincia, pero perder la mayoría en Diputados. Puede perder, pero quedar bien en el Congreso. Lo que pase desde el 29 de junio depende de cómo sepa reaccionar el Gobierno frente al nuevo escenario.

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