Mayor paridad en el recinto

El oficialismo perderá la mayoría propia que tiene desde hace cuatro años. De confirmarse los pronósticos electorales sobre la oposición, el socialismo estará obligado a mayores negociaciones para aprobar los proyectos del Ejecutivo.
A cuarenta días de las elecciones municipales, existe al menos una certeza: Desde el 10 de diciembre el socialismo perderá la mayoría propia que tiene desde hace cuatro años en el Concejo. Sucede que en los cinco primeros lugares de la lista definitiva del Frente Progresista que competirá el 27 de septiembre, tras las primarias de agosto, hay sólo dos candidatos del PS, cuando esa fuerza pone en juego precisamente cinco bancas. Si el Frente gana ajustadamente el comicio, el oficialismo tendrá los próximos dos años nueve ediles propios y tres aliados. De concretarse la mayoría de los pronósticos, el peronismo y sus socios incrementarán sus siete concejales a ocho o nueve. El radicalismo conservaría sus dos escaños actuales. De esta forma el escenario legislativo 2009/2011 será de mayor paridad y menor atomización en el Palacio Vasallo lo que obligará al socialismo a mayores negociaciones para aprobar los proyectos que más interesan al Ejecutivo.

Actualmente la bancada socialista posee 12 ediles sobre 22, el justicialismo y sus aliados 7, la UCR 2 y el ARI 1. Teniendo en cuenta que el mes próximo se eligen 11 bancas para renovar la mitad del cuerpo el 10 de diciembre y tomando como antecedente la paridad electoral que se registró en las primarias, en el PS ya imaginan un Concejo donde será indispensable mayores negociaciones para conseguir consensos.

El oficialismo es la bancada que más pone en juego: 5 de sus 12 escaños (Marisa Pugliani, Miguel Pedrana, Juan Rivero, Pablo Colono y María Inés Jasienovicz). Como en los primeros cinco casilleros de la lista del Frente Progresista hay sólo dos socialistas (Clara García en el primer lugar y Colono en el tercero), aún ganando y consiguiendo cinco bancas la coalición oficialista, el socialismo resignará tres bancas y quedará con 9. El radicalismo frentista (Gonzalo Del Cerro) el ARI (que pierde la banca de Carlos Comi y aspira a ingresar a Oscar Grepi) y el PDP (Pedro Bruera) serán clave para garantizarle gobernabilidad. Para que ingrese la sexta de la lista (Jasienovicz), el oficialismo debiera vencer por un margen mayor que el pronosticado. En cambio, la hipótesis de mínima sería renovar cuatro escaños, con lo cual, aún con aliados el PS llegaría "sólo" a 11, la mitad del cuerpo.

El PJ y sus aliados tienen siete bancas y ponen en juego tres (Miriam Abt, Luisa Donni y Osvaldo Miatello). De realizar la principal fuerza de la oposición municipal una elección similar a la de dos semanas atrás, obtendría cinco bancas (Héctor Cavallero, Diego Giuliano, Norma López, Miatello y Eduardo Toniolli) y llevaría su representación a nueve ediles. Una performance no tan significativa le permitiría conseguir cuatro lugares y llevar su interbloque a ocho. La proyección de máxima sería conseguir seis bancas y elevar a 10 su poder en el recinto.

El radicalismo posee en la actualidad dos bloques unipersonales (Jorge Boasso y Daniela León) que a su vez ponen en juego sus bancas en estos comicios. Si la lista que encabeza el verborrágico edil repite lo realizado en las internas abiertas, es más que probable que la UCR conserve su actual representación. Un desempeño superior le permitirá llegar a tres ediles propios (con la incorporación de Patricia Cosgrove) y si la elección se polariza entre el Frente Progresista y el FPV, tal vez sólo Boasso cuatro años más siga en el Concejo.

Así, tras cuatro años de manejo absoluto del cuerpo -merced a dos notables elecciones legislativas, la de 2005 y 2007, en las que venció con holgura a sus adversarios- el socialismo deberá desde diciembre negociar con sus aliados e incluso con las bancadas opositoras para garantizarle al Ejecutivo la aprobación de los proyectos clave y mantener la gobernabilidad en la ciudad.

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