"Mauricio tiene las condiciones para ser un muy buen candidato a presidente en 2011"

La candidata a diputada nacional de Unión-PRO en la Capital Federal, Gabriela Michetti, advierte que "el Gobierno sufrirá un golpe muy fuerte" en las urnas el próximo 28 de junio y vaticina que, después de la experiencia crispada del kirchnerismo, la sociedad demandará en el próximo turno electoral "liderazgos más serenos" para gobernar la Argentina.
Lo primero que uno advierte cuando conoce a Gabriela Michetti, candidata a diputada nacional de Unión-PRO por la Capital Federal, es su capacidad indiscutida para sobreponerse a momentos difíciles. Pese a que lleva 15 años en una silla de ruedas después de que un accidente automovilístico la dejara parapléjica, no hay en esta mujer de 44 años ningún rastro, gesto o actitud que lleve implícito el sello de la autocompasión. Más bien, todo lo contrario.

Autoexigente por naturaleza, cuna y formación, la ex vicejefa del gobierno porteño, con doble licenciatura en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, no se permite flaquezas. Superada "la angustia" inicial de su candidatura, una decisión que, según admite, fue materia de diván, hoy asegura sentirse preparada para desembarcar en el Congreso, desde donde promete trabajar para convertirlo "en el espacio de discusión político-estratégica de la Argentina de los próximos 50 años".

Carismática, verborrágica y, sobre todo, políticamente correcta, Gaby, como la llaman sus íntimos, sabe que hoy es la pieza clave que Mauricio Macri jugará el 28 de junio para catapultarse definitivamente como candidato a presidente en 2011. "Yo creo que Mauricio está en buenas condiciones de pensar que es un buen candidato a presidente en 2011", afirma, sin dudarlo, la dama fuerte del PRO.

En una extensa entrevista con El Cronista Weekend, Michetti pide a gritos "fortalecer los partidos para despersonalizar la política" y asegura que, a partir del próximo 10 de diciembre, el Parlamento tendrá una "composición de fuerzas mucho más balanceada" que obligará al gobierno de los Kirchner, mal que les pese, a sentarse a dialogar.

¿Qué escenario se abrirá en el Congreso después del 28 de junio?

- Creo que se va a constituir en una oportunidad para el país porque las fuerzas políticas de la República van a estar mucho más balanceadas en términos de composición del Congreso. Esto significa la obligación de tener que dialogar mucho al no haber una fuerza mayoritaria que pueda avasallar al resto.

¿Qué te convenció de que desde una banca ibas a poder hacer más por la Ciudad que desde tu rol de vicejefa?

- Que los temas más sensibles para la calidad de vida de los porteños están trabados desde el Congreso. Son los que limitaron la posibilidad que el gobierno de la Ciudad sea un gobierno con capacidad de gestión en seguridad, tránsito y transporte, desarrollo económico con el puerto, implementación de obras de infraestructura de mediano y largo plazo con financiamiento externo. La imposibilidad de establecer una relación virtuosa y de trabajo con el gobierno nacional nos da la vivencia de saber adónde hay que apuntar para liberar al gobierno porteño de esas ataduras.

Más allá de esos argumentos, tu decisión de ser candidata generó muchas críticas...

- En algún punto no logro entender la profundidad y amplitud de la crítica porque en la Argentina la cuestión de terminar los mandatos ha sido un tema de todos los partidos políticos y la mayoría de los dirigentes conocidos por la gente. Por otro lado, también en países muy institucionalizados como EE.UU., casos recientes como el de Hillary y Obama, donde dejan un mandato de senadores para ir a una interna partidaria y luego la presidencial, como en el caso de Obama. Si bien lo razonable, lo ideal, es terminar un mandato, hay muchos casos en los cuales uno puede no romper el compromiso que asumió y sumarle a ese compromiso otro ámbito siguiendo con las mismas metas a alcanzar.

La sensación en esta campaña, además de la falta de debate, es que las testimoniales, los mandatos que no se cumplen, todo, profundiza el descrédito de la clase política.

- Si bien lo ideal es el cumplimiento de los mandatos, hay una diferencia esencial, no de forma, entre una y otra situación. Es esencial en mi caso, por ejemplo, no terminar el mandato, pero no romper los compromisos asumidos. Yo voy a seguir trabajando por las cuestiones de la ciudad. En el caso de las testimoniales, me parece que hay un manoseo de la institución elección, de la institución voto. Se está manipulando la libertad de la gente, además de no cumplir los compromisos asumidos.

¿Cómo se vive en el PRO la falta de figuras que puedan ir con chances a la elección?

- Hay que poner energía en el fortalecimiento partidario, de la capacidad dirigencial en términos de conocimiento masivo, porque dirigentes valiosos tenemos, falta la masividad. Yo siento que nuestra generación tiene la obligación de despersonalizar la política y hacer proyectos colectivos.

¿Qué es lo primero que vas a impulsar cuando llegues al Congreso?

-El tema central de mi trabajo parlamentario va a ser soltar el corset en el cual está metida la libertad de acción de la ciudad de Buenos Aires. Mi idea es impulsar la creación de un ámbito de trabajo de aquellos que somos representantes de lo que se llama AMBA. Las fronteras entre Capital y conurbano son absolutamente ficticias. Darle mucho impulso al tema del Riachuelo....

Eso tiene que ver con la ciudad. Pero habrá oportunidad de discutir temas amplios, incluso con Kirchner en una banca.

- Voy a tratar de que el Congreso se convierta en el espacio de discusión política estratégica de la Argentina de los próximos 50 años. Las cuestiones que tienen que ver con ese famoso piso de acuerdo que el país necesita, como hubo otros países que tuvieron en su momento histórico esa discusión sobre las reglas básicas del sistema, sobre el perfil productivo y de desarrollo en el cual se acuerden políticas de Estado. Además, va a haber políticos con un nivel de representación de la Nación muy fuerte.

¿Cómo te cayó que Carrió diga que sos "amorosa", pero que no te ve con fuerza suficiente para plantarte ante Kirchner?

- No tomo bien esas cosas, no porque sean una crítica a mi persona, sino porque son esas cosas que a la gente la tienen medio cansada, la crítica entre nosotros. Yo me siento con muchas expectativas y ganas de poder tener una relación directa y compartir un espacio con estos dirigentes que hoy tienen el nivel de representación más importante del país: Kirchner, Carrió, Gerardo Morales, Sanz, Francisco... Para mí es un desafío muy atractivo poder estar frente a frente (con Kirchner) y tener que dialogar para ver si podemos ponernos de acuerdo en algunas cosas. Me resulta muy entusiasmante, porque creo que es la manera en la que por fin podés estar en la misma mesa viendo para qué lado podemos ir juntos.

La relación personal que tenías con Carrió, ¿después del 28 vuelve a ser como antes o se cruzaron ciertos límites?

- Es difícil pensar que no pasa nada o que no te afecta emocionalmente este tipo de cruces. No da lo mismo y por supuesto te lastima que se digan cosas y sobre todo de personas a las cuales vos respetás y apreciás y con las que hemos compartido situaciones de trabajo o ideales. Pero trato de no encerrarme en esos disgustos. Estoy obsesionada con esto: llevarnos bien, respetarnos mucho con todos los políticos es la clave para el despegue que la Argentina necesita. La gente necesita desesperadamente ver que los políticos, que las distintas fuerzas, coinciden en algo. Hay como una necesidad muy marcada en muchos dirigentes políticos de diferenciarse de los otros. Y la verdad que la política tiene la competencia, pero también la construcción colectiva.

¿Es incapaz la clase dirigencial argentina de llegar a ese tipo de acuerdos?

-Yo rescato el modelo chileno en el sentido de que hay temas que son de Estado. Lo mismo en Brasil o lo que pasó en la España post-Franco. Obviamente, hay una falencia en la dirigencia. Hay mucha más responsabilidad que en el resto de la sociedad por no saber ponerse a la altura de las circunstancias para que los indicadores de marginalidad, pobreza, exclusión del país no sean los que son. No solo de la dirigencia política, también sindical, empresarial, académica.

¿Dónde te imaginás que vas a estar en 2011? ¿Todavía en el Congreso o peleando la jefatura de gobierno porteña?

-Nunca me planteé qué es lo que tengo que ser después. Yo trato de trabajar el día a día y tratando de despersonalizar la cosas, tengo dos condicionantes para eso: por un lado, si me siento "preparada para". No puedo asumir un cargo si no siento que estoy a esa altura. Y la segunda cosa es si es coherente con los compromisos que voy asumiendo. Si rompe compromisos, no me lo puedo bancar. Decidí no dispensarle tiempo a 2011. Hay mucho microclima político. Si uno le diera bolilla a esas cosas, pasaría horas generando estrategias que te corren de lo que tiene que ser tu norte. En 2011 veremos.

Por ser mujer y gravitar fuerte en la política, ¿se te exige más que a los hombres?

-Tengo una dificultad para hablar de ese tema porque soy algo negadora de lo que puede llegar a ser obstáculo. Ahora, si mirara algunas problemáticas que he tenido en el desarrollo de la vocación, quizá haya una exigencia mayor...

La experiencia de Cristina en la Presidencia, ¿le restará chances a otras mujeres para aspirar a la Primera Magistratura?

- No creo. Hay un escalón superado. Intuyo que los liderazgos que va a reclamar la gente, y por eso creo que va a haber un golpe muy fuerte para el Gobierno el 28 de junio, son liderazgos de un estilo más sereno y una disposición al diálogo y la construcción.

¿El 2011 va a ser, sí, el turno de Macri?

- Él está haciendo un recorrido que le va a permitir estar en un una buena posición para candidatearse. De cualquier manera, tiene claro que es un tránsito que todavía requiere de su rol muy activo en la Ciudad. Pero sí; tiene las condiciones para ser un muy buen candidato en 2011.

¿Cómo es tu relación con él? Se dice que tenés mucha influencia en sus decisiones...

- De mucha confianza mutua y afectiva. Me hace muy bien trabajar con él. Siento que es un complemento importantey yo para él.

Por qué dijo que te creés la Madre Teresa de Calcuta?

- (Ríe) Fue así: me enteré de la denuncia de un opositor diciendo que yo utilizaba recursos del Estado y me enojó mucho. Y Mauricio me dice siempre "vos ya dejaste de ser la Madre Teresa, antes nadie te pegaba, pero ahora estás en un lugar en el cual muchos te van a pegar. Ahora, aunque sigas siendo la misma persona, te van a decir barbaridades porque necesitan limarte."

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