Mauricio Macri, íntimo: del paddle a la fe para sumar indecisos

Mauricio Macri, íntimo: del paddle a la fe para sumar indecisos

Calificó el debate como “muy tabulado”. También lamentó por la mala suerte por los turnos que le tocaron para exponer.

Disciplinado a la hora de la campaña, Mauricio Macri entiende que los debates no sirven para ganar votantes. Sin embargo, por estas horas, el Presidente y su círculo íntimo creen los intercambios con otros candidatos pueden servir para convencer a indecisos. En el Gobierno calculan que un cinco por ciento del electorado todavía no decidió su voto. “Estamos pescando en el margen”, razona un ministro de peso.

Más allá de las declaraciones públicas de Miguel Angel Pichetto y de dirigentes de peso del oficialismo, que afirmaron que el Jefe de Estado ganó la contienda, en la mesa chica del equipo de comunicación oficial creen que Macri salió “bien parado” del primer debate. También consideraron que la performance de Juan José Gómez Centurión y de Roberto Lavagna, dos candidatos que le restan votos a Macri, fue mala.

Jaime Durán Barba, que pasó por la mañana por Olivos, luego de bajarse a último momento de la comitiva presidencial que viajó a Santa Fe, lo analizó con el jefe de Gabinete Marcos Peña. “Fue de menor a mayor y Alberto Fernández canchereó”, insistieron.

El Presidente no compartió la reunión con el asesor ecuatoriano. Por la mañana de este lunes no laborable, jugó al paddle con sus amigos. No lo impidieron las lesiones que lo persiguen y que lo obligaron a utilizar una faja la semana pasada o a tomarse la espalda durante el debate. Sus colaboradores ya están acostumbrados.

En el entorno presidencial no quieren adelantar si cambiarán de estrategia para el debate del próximo domingo en la Facultad de Derecho de la UBA, pero sí reconocen que en Santa Fe el mandatario terminó mejor de lo que había empezado.

Macri ya acumula más de media docena de debates en su trayectoria política. Sin embargo, en privado, calificó la experiencia del domingo como “muy tabulada”. También lamentó su mala suerte en el sorteo organizado por la Cámara Electoral, que le permitió a Fernández cuestionar casi todas sus propuestas

Macri, con la marcha del "Sí se puede" en Misiones.

El optimismo vuelve a instalarse entre las filas del oficialismo, que ya no lee las elecciones en Chaco y Mendoza como comicios locales. Se concentran en la merma de votos de los candidatos asociados al Frente de Todos, porque apuestan que eso ocurra a nivel nacional. Es un requisito para acortar la distancia, crecer y entrar al balotaje. 

Macri está consustanciado con su discurso. “El público se renueva”, afirman en la Casa Rosada para justificar las escasas variaciones de cada parada de la Marcha del Sí Se Puede. Sin embargo, sí hay pequeños cambios. Como las chicanas a Fernández o las alusiones “a la defensa de las dos vidas”, que desaparecieron en los últimos días y el día del debate “porque la posición del Presidente ya es conocida”.

Cuentan que para el Presidente son naturales sus menciones a Dios, que se multiplicaron en las últimas semanas. “La gente tiene mucha energía y sale así”, explican sus asesores. Nunca antes en su carrera política había optado por las evocaciones místicas o religiosas. 

Las movilizaciones conmueven al candidato, que se entrega como nunca antes en su carrera política a los abrazos de sus seguidores, mientras atraviesa los pasillos angostos de seguridad que arman en cada ciudad voluntarios del oficialismo y de la Juventud de Juntos por el Cambio.

Mauricio Macri durante la primera marcha del sí se puede en Barrancas de Belgrano.

Cerca del Presidente explican que son actos tradicionales, pero al mismo distintos a los de las otras fuerzas políticas. “Nosotros no traemos a nadie. Convocamos y la gente viene. Hay pueblos donde nunca manifestaciones de semejante escala y eso motiva al Presidente”, afirmaba en Paraná un funcionario mientras, un custodio de la Policía Federal, tomaba al mandatario de la cintura, que ya estaba del otro lado de la valla para abrazar a sus militantes. 

De las fechas restantes de la marcha, en la Casa Rosada ponen todas las fichas en el Obelisco, Mar del Plata y Córdoba. El Presidente está entusiasmado con que la convocatoria del sábado será “histórica”.

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