Mauricio Davreux: “Hay un recrudecimiento de hechos delictivos que no podemos tolerar”.

El presidente del Foro de Seguridad Municipal, afirmó que la injerencia real de los foros en la problemática de la seguridad es “directamente proporcional a la participación de la gente y las entidades”. Además indicó que “la seguidilla de robos, algunos con una violencia inusitada, hurtos y otros hechos menores nos hablan a la claras de un avance de la delincuencia que no podemos tolerar de brazos cruzados.
Ante la serie de hechos delictivos ocurridos en distintos sectores de la ciudad y la sensación reinante de inseguridad en la población LA OPINION dialogó con el presidente del Foro de Seguridad Municipal, Mauricio Davreux, para averiguar, entre otras cosas, cómo funciona este órgano y los existentes en cada una de las jurisdicciones de las comisarías como medio para la formulación, gestión, implementación y control de las políticas de seguridad desarrolladas.

- ¿Con qué expectativas ingresó al Foro Municipal de Seguridad?

- En primer lugar se impone una aclaración, que creo vale la pena establecer porque es la directriz que guiará mi accionar en este Foro. Creo en la imperiosa necesidad de participación ciudadana en los diversos problemas que aquejan a una comunidad y especialmente en el tema de la seguridad, que sin duda es el que hoy nos toca más de cerca. Creo también que las instituciones intermedias, organizaciones y entidades de tipo comunitario o social, tienen el deber de participar en estos foros porque representan genuinamente el pensamiento de una amplia franja de ciudadanía. En este sentido, mi participación en el Foro Municipal de Seguridad es en representación del Colegio de Abogados de Pergamino, entidad que se ha comprometido frontalmente a colaborar con todos sus recursos para el éxito de esta gestión.

En segundo lugar y entrando ya en materia, debo decir que tengo las mejores expectativas de poder convocar a la participación a muchos ciudadanos y entidades que por uno u otro motivo se han alejado en los últimos tiempos. Los Foros Vecinales y el Foro Municipal son el lugar indicado para que la gente se exprese, vuelque sus preocupaciones y, en conjunto, fije las líneas directrices de lo que debe terminar siendo un Plan Integral de Seguridad para nuestra ciudad y su zona de influencia.

- ¿Qué injerencia real tiene el Foro Municipal de Seguridad en esta problemática?

- Viene bien la pregunta para aclarar algunos conceptos acerca de los Foros, tanto Vecinales como el Municipal.

La ley Nº 12.154, de carácter provincial, organiza el sistema de seguridad pública e incluye en su artículo 5 incisos L y M los foros vecinales y el foro municipal como parte de este sistema que está integrado, principalmente, por el Poder Ejecutivo Provincial, el Legislativo, la Policía provincial en sus diversas secciones, el sistema penitenciario, el sistema de menores, el patronato de liberados, la defensa civil, etcétera.

Este sistema así creado tiene como finalidad principal la formulación, gestión, implementación y control de las políticas de seguridad desarrolladas en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, particularmente referidas a las policías de la provincia (art.4).

Asimismo, la ley declara que es un derecho de los habitantes de la provincia y un deber de su gobierno promover la efectiva participación comunitaria en la elaboración, implementación y control de las políticas de seguridad pública. Esta participación se efectiviza a través de los foros, tanto vecinales en el territorio de cada comisaría, como el municipal que nuclea a entidades y organizaciones cuyo ámbito de actuación trasciende el límite territorial de una comisaría determinada.

Este es, en general el sistema normativo. Lo importante es que la ley reconoce y alienta la participación de los ciudadanos en la formulación, gestión, implementación y control de las políticas de seguridad. El resto es responsabilidad de nosotros. Si no participamos, por el motivo que fuere, no tenemos demasiado derecho a quejarnos.

En resumen, lo que quiero decir es que la injerencia real de los foros en la problemática de la seguridad es directamente proporcional a la participación de la gente y las entidades. A mayor participación mayor injerencia y posibilidades de tener resultados positivos.

- ¿Cómo evalúa el panorama actual en materia de seguridad?

- Es evidente que está bastante complicado. La seguidilla de robos, algunos con una violencia inusitada, hurtos y otros hechos menores nos hablan a la claras de un recrudecimiento del delito que no podemos tolerar de brazos cruzados. En líneas generales el accionar de la Policía parece eficiente a posteriori del hecho pero muchas veces falla en la prevención. Por lo menos este es el reclamo generalizado que le hacen los vecinos en reuniones a las que he asistido. Las autoridades policiales, me consta, ponen el mayor esfuerzo con los medios escasos que tienen, para tratar de cubrir la totalidad del territorio del distrito. Las autoridades municipales, también me consta, no le esquivan el bulto y se han puesto al frente de esta problemática y hacen lo posible para colaborar con la fuerza con recursos muchas veces extraídos de otras áreas. Pero muchas veces no alcanza y el hecho se produce igual. Allí vienen los reproches de las víctimas y la búsqueda de culpables. Que la Policía no previene, que los delincuentes son menores y la Justicia los deja libres en el acto, que la culpa la tienen los jueces que excarcelan con facilidad o los fiscales que no investigan, que la tienen los políticos que no reforman las leyes y bajan la edad de imputabilidad de los menor etcétera. En mi opinión personal este camino no nos conduce a ninguna parte, ya que hay aspectos del problema que no están al alcance del ciudadano común por lo menos en lo inmediato. Tanto el accionar de la Policía como de los jueces y fiscales está regulados por leyes y procedimientos. Si no estamos de acuerdo con estas leyes lo que tenemos que hacer, participando en los foros, es enviar un fuerte y claro mensaje a nuestros legisladores para que planteen las reformas del caso. Quedarnos en la queja no nos ayuda porque el delito no descansa ni se plantea cuestiones filosóficas. En esta lucha el que afloja pierde.

- ¿Dónde está el nudo de la problemática; en la Justicia, la Policía o la cuestión social?

- Es preciso señalar que el delito no puede ser explicado monocausalmente ya que es un hecho social, y como tal confluyen en él innumerables factores. Esquemáticamente, los factores asociados al incremento de la actividad delictiva se pueden agrupar en cuatro grandes categorías: socioeconómicos, demográfico-culturales, institucionales y, drogas y armas. Ninguno de estos factores es entendido como un determinante del delito sino que, por el contrario, se entiende que los mismos –en mayor o menor medida- tienen algún grado de incidencia en el mismo.

Por lo dicho, el nudo de la problemática no puede buscarse en uno solo de los factores implicados, al igual que la solución no pasa por simplificar el tema promoviendo antinomias del tipo “mano dura” o “mano blanda”.

En lo personal creo que es fundamental mejorar la calidad de un debate muy simplificador que sólo aborda el tema policialmente, manteniendo la discusión encerrada entre cuestiones como hacer imputables a los niños, crear cárceles especiales para niños y adolescentes, presionar a los jueces por mayores penas y gastar más en seguridad. Dados los limitados resultados obtenidos por estas vías, parece que urge poner la discusión en un marco de análisis más amplio que integre, junto a los temas policiales, muchos otros.

El problema requiere soluciones multicausales.

Hay que modernizar, capacitar y recuperar a la Policía, que es una institución decisiva para la prioritaria lucha contra el crimen organizado; fortalecer la justicia; reformar el pésimo sistema penitenciario; reducir la tenencia de armas cortas, pero al mismo tiempo, pasar del enfoque sólo policial del problema a uno más amplio que responda a su complejidad.

A pesar del sensacionalismo con que se suele tratar el tema y del interés de algunos sectores en ganar votos como sea, una parte considerable de la opinión pública está abierta a una discusión más amplia. Una encuesta reciente en Argentina, donde las ideas de mano dura crecen, reveló que el 37 por ciento de la población de Buenos Aires atribuía la inseguridad y su propia desprotección a la pobreza, la desigualdad social y la desocupación (Universidad de Belgrano, octubre de 2008). Un 30 por ciento, a la lenidad de la legislación.

En pocas palabras: la seguridad ciudadana debe ser integrada a las políticas de estado y estas deben ser abarcativas para enfrentar el problema desde un punto de vista multidisciplinario.

Ahora bien, es fácil decir esto para quienes tenemos una determinada formación profesional que nos lleva a racionalizar la cuestión y abordar el tema desde varios aspectos, pero ¿cómo se lo explicamos a quienes han sufrido algún hecho delictivo y sólo quieren que se haga justicia y los culpables vayan presos y, si es posible, que no salgan nunca más? Creo que la clave pasa por lograr un equilibrio entre lo deseable y lo posible. Es deseable que nuestro sistema económico logre un aceptable nivel de inclusión social que a la larga redundará en mejores condiciones de seguridad para todos. Pero en lo inmediato lo posible quizás pase por optimizar los recursos que tenemos para, por lo menos, no retroceder en esta lucha contra el delito. Y justamente uno de los recursos que tenemos a mano es la participación de la comunidad en esta problemática que no debe ser coto reservado sólo a los especialistas. La inseguridad nos afecta a todos y entre todos tenemos que encontrarle la vuelta.

- ¿Cuáles son en Pergamino las necesidades, por ejemplo la Alcaidía o el Centro de Contención de Menores, por ejemplo?

- Sin ahondar en el análisis, estimo que ambas cosas son importantes, sin dejar de reconocer que hay quienes se sentirían perjudicados por tener una Alcaidía en el distrito de Pergamino. Si de establecer prioridades se tratara, me inclino por poner todo el esfuerzo en concretar el Centro de Contención de Menores, ya que se trata del grupo social más lábil y sobre el que el Estado debiera poner todo su esfuerzo. En nuestro país, dos tercios de los delincuentes jóvenes vienen de hogares desarticulados. La familia es fundamental en la prevención del delito. De códigos éticos, modelos de conducta y tutoría. Pero ocurre que muchas familias pobres se quiebran ante el estrés socioeconómico y a veces la familia es el peor lugar para enviar a chicos que cometen sus primeros delitos leves. Por eso es necesario contar con un Centro que los contenga y pueda resocializarlos con éxito. La política contraria no ayuda. En lugar de dar a los jóvenes en riesgo más educación, más trabajo y más familia, la respuesta convencional es “más de lo mismo”: represión, encarcelamiento y punición. Se está facilitando así la generación de una mano de obra cautiva para el crimen organizado.

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