Matzkin irá a juicio oral por amenazas a un peón

La denuncia hizo referencia a la posible utilización de armas de fuego por parte del grupo de Matzkin, que incluyó la presencia del puntero "Pepe" Rodríguez, familiares, abogados y otras personas. La frase puesta en boca del ex diputado menemista: "Los voy a limpiar a todos".
Ahora sí: por primera vez en su trayectoria, en la que sorteó unas cuantas acusaciones, el ex diputado nacional y ex ministro del Interior Jorge Matzkin, se tendrá que sentar en el banquillo de los acusados. Es que el Juzgado de Instrucción número 3, a cargo de Laura Armagno, elevó formalmente a juicio oral y público el caso de las amenazas que Matzkin le hizo a un peón rural, el 26 de noviembre de 2008, cuando desembarcó para quedarse por mano propia con el campo "La Guitarra".

Al margen de la decisión de la jueza Armagno, Matzkin acudió en queja al Superior Tribunal de Justicia.

El delito de amenazas, tipificado en el artículo 149 bis del Código Penal prevé prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas.

La víctima del accionar de Matzkin fue Hugo Ponce. La frase que el símbolo de la década menemista soltó en esa jornada, según la denuncia, fue: "Los voy a limpiar a todos". Miguel Palazzani y Christian Ramos representan legalmente a Ponce y Carlos Amado es el abogado de Matzkin.

Ponce trabajaba como peón de Eduardo Tobal, con quien Matzkin entró en disputa por la millonaria propiedad rural. Según Matzkin, pagó U$S 2.400.000 por esas 2.500 hectáreas que están en el cruce de la rutas 35 y 14.

El día de los hechos Matzkin llevaba compañía: el puntero peronista Ramón "Pepe" Rodríguez lo acompañó en su misión. El grupo se completaba con el abogado y sobrino, Martín Matzkin; su hijo David; su yerno, Simón Boy y otros tres empleados.

"En un momento, cuando yo estaba con el hijo se metió y me amenazó. Hizo un gesto como que tenía una arma", dijo Ponce. Pero la Justicia no pudo comprobar que se hubieran usado armas de fuego. En ese momento el peón vivía en el campo "La Guitarra" con su esposa y dos hijos, de 15 y 14 años (el mayor, discapacitado, estaba presente cuando arribó el grupo de Matzkin). También se encontraba un nieto de Ponce, bebé, de 3 meses.

Eduardo Tobal confirmó: "Fue una patota; nos quisieron sacar de prepo". El inicio del enfrentamiento fue una disputa: tanto Matzkin como Tobal aseguraban haberle comprado la propiedad a Rodolfo Requejo. El campo, en realidad, pertenecía a Darío Sarasola -ya fallecido-, como parte de la confusa herencia de Rufino Otero, quien -se demostró después- tiene una hija no reconocida (Eva Paole), y por lo tanto heredera natural de los bienes que terminaron en manos de Sarasola.

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