Lo de Matthäus, ¿es sólo una locura dirigencial?

Quiere vivir en un hotel cinco estrellas, tener un auto blindado y un traductor y ganar 1 millón de dólares.
Entre tanto nombre que los dirigentes sueltan para la sucesión de Ricardo Caruso Lombardi --como si se tratara de un juego de Play Station-- asoma el de Lothar Matthäus. Un ex jugador alemán que tiene el record de haber disputado cinco Mundiales, siendo campeón en Italia 90, que habla su idioma y el italiano, que tiene un escueto curriculum en esta función: 28 partidos con Hungría y otros más en Atlético Paranaense de Brasil (se fue porque extrañaba a su familia), Red Bull --el equipo ganó la liga de Austria-- y Maccabi Netanya de Israel. Ese es el nombre, según se encargan de difundir en privado el presidente Rodolfo Molina y el vice Pablo Podestá, del proyecto para encarar lo que queda de la temporada con un plantel sin vuelo y en zona de Promoción. La pregunta es: ¿tienen los dirigentes una idea de cómo piensa Matthäus, del conocimiento de jugadores desconocidos, de cómo llegaría el mensaje al grupo si ni habla español, de si conoce el estado de situación con el promedio, de si se está para apostar a instalar el nombre Racing en bonitas páginas de Internet?

A menos que Matthäus --en caso de aceptar vía mail-- traiga videos traducidos de lo que piensa de este juego difícilmente el plantel capte el mensaje rápido. Si no le entendieron a Caruso Lombardi... La sensación es que los dirigentes tienen ganas de pasar la tormenta --de la que tampoco quedan aislados como responsables de las contrataciones hechas--, de instalar apellidos, de soñar con que un fulano de buen pie que ya no juega más sea capaz de darle ¿identidad? a un equipo al que ni siquiera Juan Barbas desea conducir.

¿Es posible que finalmente Matthäus venga a Argentina? A esta altura, y teniendo en cuenta sus pobres antecedentes, la respuesta es sí. Nunca dirigió ningún equipo más importante que Racing. Aunque, en esa comunicación vía mail hubo pedidos especiales. ¿Los refuerzos? No. Un hotel cinco estrellas, un auto blindado de marca alemana, 1 millón de dólares y, claro, un traductor. Así, con todo ese material disponible la dirigencia piensa que es el hombre ideal para este momento de Racing.

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